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Golpe de timón en CAME

En el marco de un proceso de renovación de las organizaciones empresarias, hay un recambio de autoridades que puede resultar emblemático. Osvaldo Cornide, hasta hace días titular de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) fue relegado al lugar de presidente honorario después de varias décadas de conducir la entidad que él mismo colaboró a fundar.
El cetro lo tomó el bonaerense Fabían Tarrío y lo primero que prometió tras su nombramiento es que eliminará la reelección indefinida, habilitada por el estatuto. Si bien ya formaba parte del cuerpo directivo de la entidad, el cambio de nombres implica un giro drástico, que promete mostrarse como tal en la medida que la nueva conducción dé sus primeros pasos.
Según declararon a la agencia oficial Telam fuentes de CAME, el apartamiento de Cornide había surgido por el descontento de algunos empresarios al apoyo que éste habría dado al último paro de la CGT y, en definitiva, a sus críticas a la política oficial, que otros socios ponderan. Sin embargo, el flamante honorario podría jactarse de su capacidad de congraciarse con las distintas administraciones de gobierno, más allá de su signo.
La verdadera historia es una disputa de poder interno y críticas al modo centralista de conducción del desplazado. Según fuentes empresarias, Cornide quiso aferrarse al cargo apelando al artículo 40 del estatuto que de ahora en más se revisará: éste habilitaba al presidente hasta a anular una asamblea. Y el propio dirigente histórico habría sido el promotor de esa disposición que reforzaba de modo importante las potestades de quien estuviera sentado en el sillón principal.
La jugada fue fuerte. Quizás como ocurre en todas las entidades, lejos del alcance de los medios. Para evitar el encumbramiento de Tarrío, quien comanda la Federación de Centros Comerciales a Cielo Abierto, Cascos Urbanos y Centros Históricos, quienes avalaban la continuidad de Cornide formularon el planteo de que existían presuntas irregularidades en el manejo de esa Federación.
El proceso terminó en una eventual fumata, después que en la puja se demostrara que había voluntades mayoritarias a favor del cambio y que se negociaran condiciones para que el histórico conductor de CAME tuviera un nuevo lugar de confort. Aunque ya sin el poder real que detentó por años.