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Gasoducto del Norte: firme pero bajo lupa

El mayor esfuerzo fiscal para expandir las redes gasíferas son los $ 1800 millones destinados a continuar con la construcción del Gasoducto del Noreste, que debería esparcir por una traza litoral que va de Salta a Santa Fe el hidrocarburo proveniente de Bolivia.
Una verdadera apuesta de riesgo, habida cuenta que esa nación no dispone hoy de todo el gas que la Argentina le demandaría si su producción no se multiplica al calor de los nuevos precios impulsados por el poder regulatorio.
La obra es competencia de la estatal Enarsa, cuya conducción resolvió una auditoría integral sobre lo ejecutado hasta el momento, después de constatar que obras contratadas y pagadas no fueron debidamente ejecutadas, entre otras extrañezas.
La revisación fue encomendada a la Sindicatura General de la Nación, órgano de control estatal interno, y a la espera de los resultados de ese examen se postergó la ejecución de dos de los cuatro tramos de la obra.
"Fue un proyecto inmaduro. No está respaldado por estudios de factibilidad y en muchos casos genera dudas acerca de cómo se adjudicaron las obras hasta el momento. Por eso es que la conducción de Enarsa quiso una auditoría para poner todo blanco sobre negro", explica ante este diario Jorge Lapeña, Director de Planificación Estratégica de la empresa.
Hay otros puntos urticantes. Uno es que no hay previstas redes de distribución que, efectivamente, permitan llevar el carburante a los hogares norteños que aún no tienen servicio. Otro, que los precios pagados por los fragmentos ya concretados de esta obra pública podrían ser excesivos.
De ahí la determinación de la empresa que comanda Hugo Balboa de revisar el pasado y reprogramar el futuro. El Estado no desiste del emprendimiento. Por el contrario, hay fondos asignados para completar la traza que habilitaría traer gas boliviano desde Salta hasta Santa Fe.
Pero hasta que no esté más claro el pasado, se postergaron los tramos que permitirían cruzar con caños el río Paraná hasta Corrientes y llevar el gas a Misiones.
Quizás por esto hubo un recorte importante de los fondos que tenía previsto en origen Energía asignarle en 2017 a GNEA y que hubieran ascendido a $ 6500 millones, según los cálculos presupuestarios iniciales.
Finalmente, la obra implica la reformulación de una propuesta realizada por el Grupo Techint bajo el sistema de iniciativa privada a principios de la década pasada, con otro tendido y valor total.
El otrora ministerio de Planificación la repensó, pasándola a la órbita pública y licitándola por tramos. El holding de los Rocca ganó uno de ellos y es el proveedor de los caños, casi un premio consuelo en relación a sus afanes iniciales.