Garantizar un país sin exclusión: la gran deuda pendiente

El intendente de San Isidro, Gustavo Posse, escribe para 3Días. Celebra el aniversario democrático y los avances producidos. Pero alerta sobre las urgencias que deben ser atendidas: revitalizar el sistema de partidos, eliminar las listas sábana, promover la militancia y la autonomía municipal. Saldar la deuda social, el desafío para la cuarta década.

Luego de casi 30 años de democracia ininterrumpida, los argentinos estamos de acuerdo en que la justicia social, la libertad, el respeto por las instituciones republicanas, la igualdad de oportunidades y la movilidad social ascendente son objetivos básicos que debe cumplir el Estado.


Hemos avanzado en términos de conciencia ciudadana y en el consenso de que estas metas sólo se pueden alcanzar a través del sistema democrático, único camino que permite a los ciudadanos vivir y gozar de sus derechos en plenitud. Hoy es prácticamente imposible encontrar algún nostálgico de los años de la dictadura.


Es necesario celebrar un nuevo aniversario de esta democracia que supimos construir con tanto esfuerzo considerando que aún debe seguir evolucionando. Hace muchos años Theodore Roosevelt dijo: "Una gran democracia debe progresar o corre el riesgo de dejar de ser o grande o democracia". Comparto esa visión. En la Argentina tenemos todavía una larga lista de deudas pendientes que debemos atender de manera urgente.
¿De qué modo se puede comenzar a saldar tales deudas? Por un lado, debemos revitalizar el sistema de partidos políticos. Sin ellos no es posible vivir en democracia, pero también tengo la certeza de que deben ser revisados en su funcionamiento para evitar que sean utilizados como meras estructuras electorales puesto que corremos el riesgo de vaciar la democracia de legitimidad. Debemos abrir las estructuras partidarias a la participación, que el ciudadano no sea rehén de una interna entre dirigentes sino un actor decisorio en la construcción de un futuro mejor.

Mejorar el sistema
La política no debe conformarse con hacer lo posible sino que debe hacer posible todo aquello que hay que hacer. Se debe revalorar y estimular la militancia política y social fortaleciendo la vida comunitaria. Democracia no es votar cada dos años y sentarse a esperar. Hay que trabajar para evitar tener un sistema de partido dominante, promover la revitalización de todas las fuerzas políticas para que vuelvan a enamorar, recuperando el valor de la ideología como base para generar propuestas superadoras desde la diversidad.


Algunas de las medidas que considero deseables para fortalecer la democracia son:


n Eliminación de las listas sábana. Desde su aparición, el ciudadano debe cortar papeles impresos con los nombres de hasta seis categorías de candidatos y seleccionar desde el Presidente de la República hasta el último consejero escolar de cada pueblo. Se obstaculiza, de ese modo, la posibilidad de reflexionar seriamente respecto a quiénes son los mejores representantes para cada uno de los cargos en los distintos partidos, posibilitando así que no siempre lleguen los mejores sino "el arrastre".


n Sistemas mixtos: debemos considerar sistemas mixtos que, asegurando la representación de las minorías, permitan que cada concejal, diputado o senador sea electo en su comunidad, de modo tal que los conozcamos, nos rindan cuenta de su labor y podamos transmitirles nuestras propuestas y demandas.


* Elecciones cada cuatro años: procurar que se desarrollen programas de gobierno antes que campañas esporádicas pensando en las elecciones. Que los intendentes, gobernadores y el Presidente no se preocupen tanto por mostrar logros superficiales -que se vean-, sino que trabajen en pos de cambios profundos. Resulta un imperativo operar transformaciones de fondo a todo nivel.


n Facilitar la creación de nuevos partidos: el concurso de nuevos actores políticos organizados sobre bases sin vicios (pues la experiencia indica que no siempre los partidos nuevos han renovado la política), servirá como buen estímulo para que los partidos tradicionales hagan lo propio, promoviendo una competencia sana para nuestro sistema de convivencia. Hace a la salud del sistema que opciones serias canalicen las expectativas de los ciudadanos, superando el desánimo y descrédito que expresa el llamado voto negativo. n Promover espacios de participación ciudadana, como el que desarrollamos a través de nuestro sistema de cogestión público-no gubernamental abierto al encuentro de vecinos de distinta extracción socio-económica en una tarea común, garantizando transparencia en los procesos, toma de decisiones por consenso y control ciudadano.


n Fortalecer las autonomías municipales a través de una decisión política de descentralizar y regionalizar la provincia de Buenos Aires. Hay que cumplir con el mandato de la reforma constitucional de 1994 que establece que debe implementarse en las provincias que faltan el régimen de autonomía municipal. En San Isidro la comuna hace el 80% de las intervenciones policiales y da el 100% de la salud pública: tenemos que ocuparnos de todo. Las autonomías no son para los intendentes, sino para la gente. Suprimen la sumisión.


Este gobierno ha hecho innumerables denuncias de golpismo, agitando fantasmas, algunos de sus exponentes han llegado a decir que un resultado electoral adverso generaría una suerte de golpe blando. No hay condiciones ni voluntad política ni social para dejar la senda de la democracia.


La democracia es debate, quien le teme a la discusión, al pensamiento plural, le teme a la democracia. No se debe temer a las diferencias en tanto no sirvan para fracturar o violentar. Debemos alejarnos de la díada amigo-enemigo, Patria o antipatria como tantos otros falsos opuestos. Bienvenidos los debates manteniendo un profundo respeto por el otro, por sus ideas, por la búsqueda de síntesis.

Deuda social
También existe una gran deuda social. Más de un tercio de los argentinos viven sumidos en una pobreza estructural a quienes un proceso de crecimiento económico de 10 años no pudo dar respuesta. No se logró convertir el crecimiento en desarrollo. Casi un 50% del país depende de ayuda estatal convirtiendo a los ciudadanos en clientes o súbditos, tanto a través de subsidios como de empleo público directo, hay un enorme déficit habitacional, la brecha entre ricos y pobres se sigue ampliando. Estos males pueden curarse con más democracia.


La democracia debe no sólo ser formal sino de contenido, debe responder al derecho constitucional de acceder a una vivienda digna, a la igualdad de acceso a la educación, a la salud, a la alimentación o al trabajo, entre otros, La fractura social y la marginalidad representan la barbarie de nuestros días. La democracia significa la inclusión del otro.


Ya lo decía Melchor Posse: "Cuando el pueblo vive sometido a la explotación económica no hay libertad posible. Cuando una minoría exclusivista y cerrada usufructúa la mayor parte del ingreso nacional, la democracia, que se basa en la igualdad de oportunidades, es un escarnio. ¿Hay igualdad de oportunidades en un país donde los niños de las villas miseria carecen de techo, de alimentos, de formación?".


En ese sentido, en San Isidro los ejes de la gestión pasan por garantizar las bases para una saludable convivencia como los soportes que den lugar a la movilidad social ascendente. Hemos desarrollado una infraestructura urbana moderna, alcanzando el 100% de cobertura de agua potable y estamos próximos a garantizar su equivalente en cloacas con el impacto positivo que ello tiene en la salud.


Somos el primer municipio que, por más que la competencia exclusiva en seguridad corresponda a la Provincia, desarrolló un programa integral complementario que cuenta hoy con 120 móviles y la mayor proporción de cámaras por habitante. Contamos con una red de fibra óptica propia de nada menos que de 85 km.


Pero, además de procurar la integridad física y de los hogares, convencidos de que lo opuesto a la inseguridad no es la seguridad sino la convivencia, es que trabajamos en garantizar la integración social en un distrito del Gran Buenos Aires que representa en sus 52 km. una síntesis social del país, con un sistema de salud integral, desarrollo de talleres en escuelas públicas provinciales en pos de equiparar su nivel académico al de los establecimientos privados; una infraestructura deportiva de primer nivel con seis campos que cuentan con una amplísima oferta tanto terrestre como náutica; una red de cogestión social conformando equipos multidisciplinarios compuestos por funcionarios municipales y voluntarios pertenecientes a más de 750 organizaciones no gubernamentales del Partido; un sistema de salud pública municipal con tres hospitales (uno materno infantil) de alta complejidad y 20 centros distribuidos en el territorio concientes de que la atención primaria es el modo más eficaz de abordaje; entre tantos otros aspectos que hacen de nuestro distrito un lugar distinto.


Ninguna forma de gobierno es perfecta, pero la principal virtud que presenta la democracia por sobre las demás es que sus defectos son siempre visibles y a través de los procesos democráticos pueden señalarse y corregirse. La democracia no es perfecta, es perfectible.


Anhelo que cuando festejemos 40 años de nuestro sistema de convivencia podamos decir que sus virtudes nos han permitido vivir en un país más libre, con una mayor participación de la ciudadanía, con más educación, con un total respeto a los derechos humanos y, sobre todo, con una mejor calidad de vida para cada uno de los argentinos. En síntesis: festejar que la democracia haya cumplido su obligación fundamental como es la de garantizar un país sin exclusión de naturaleza alguna. z 3D

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