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GPS de la Economía 2017, entre la puja electoral y la recuperación de Brasil

Marcado por los comicios legislativos, se espera que 2017 sea un año en el cual la economía se expanda y la inflación se modere. ¿Cómo se traducirá este escenario en el bolsillo y las oportunidades de negocios?

GPS de la Economía 2017, entre la puja electoral y la recuperación de Brasil

La actividad repuntará en 2017. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, los analistas del mercado estiman que en 2016 la variación del PBI argentino habrá sido de -2,3% y proyectan un crecimiento de 3% para 2017. Los números de la Cepal son similares: la economía argentina se habrá contraído -2% en 2016 y se expandirá 2,3% el año próximo. Los del FMI difieren levemente: 1,8 de caída este año y 2,7% de crecimiento en 2017.

También se prevé una reactivación del consumo. Esto, en parte, se debería a un mejor panorama en el mercado laboral. En 2016 cerca de un tercio de las empresas disminuyeron su plantilla. En 2017 comenzaría a frenarse la destrucción de empleo y los salarios le ganarían a la inflación, recuperando parte del poder adquisitivo perdido en 2016, según adelanta María Laura Calí de SEL. Sin embargo, para el consumo masivo, la compensación será más gradual, prevé Patricia Sosa de CCR. En cualquier caso, el crecimiento de 2017 será heterogéneo en términos geográficos, con mejores expectativas para el agro pampeano, adelanta Jorge Day del Ieral.

Para que se reactive la industria, Dante Sica de Abeceb advierte sobre la necesidad de asegurar un marco legal, tributario y jurídico adecuado, coordinar las expectativas a favor de la inversión e impulsar políticas sectoriales. En tanto, los aumentos de precios se apaciguarían. Según el REM, la inflación anual estimada para diciembre de 2016 es de 40% interanual y la suba proyectada para diciembre de 2017 es de 20,2%, 3,2 puntos porcentuales por encima de la parte de arriba del límite superior de la banda inflacionaria que se fijó el Central como meta, que va del 12 al 17%. Las presiones políticas, en pos de estimular el consumo, sobre el BCRA jugarán un rol clave en qué inflación se termine materializando, analiza Diego Giacomini de E&R.

Que la economía se active y las subas de precios se moderen suena color de rosa, pero no lo es tanto si se contempla lo que pasará con las arcas públicas: Ariel Barraud del IARAF anticipa un déficit fiscal primario de 3,5 en términos del PBI, menor al de este año, de 4,5, aunque aún elevado, que se financiará con más deuda. Si bien la relación entre la deuda neta y el PBI hoy es cómoda al nivel actual del 24,5%, el elevado déficit fiscal puede ser una amenaza a medio plazo, advierte Eric Ritondale de Econviews, quien prevé que se necesite financiamiento "fresco" por u$s 23.000 millones en 2017.

El comercio exterior, fuente de divisas genuinas, tampoco luce muy alentador. Tras un 2016 con caída de las exportaciones e importaciones medidas en dólares, Marcelo Elizondo, de DNI, prevé que en 2017 haya una recuperación si se exploran mercados no tradicionales de Asia y África, ya que la economía brasileña se expandiría solo 0,5%. A continuación, la opinión de los que saben.

El desafío de encender el motor de la economía - Dante Sica, director de Abeceb, ex secretario de Industria, Comercio y Minería

El mayor gasto de energía de un motor se realiza en el momento de su puesta en marcha. Una vez funcionando, requiere menor esfuerzo. En general, los sistemas económicos tienen un mecanismo similar. Hoy Argentina quiere poner la máquina a funcionar ya que el crecimiento económico reduce el déficit, aumenta la demanda de dinero, ayuda a controlar la inflación y permite incrementar la inversión. Pero poner este círculo virtuoso en movimiento no es sencillo. Un primer paso es apuntalar proyectos que otorguen una rentabilidad atractiva para incentivar a los empresarios a correr el riesgo. Sin embargo, para que estos se materialicen debe contarse con un marco legal, tributario y jurídico adecuado. En los sectores donde las reglas son previsibles ya se observan resultados, como es el caso del agro, donde, luego de los cambios dispuestos, se aceleró sensiblemente la retención de hacienda bovina y se proyectan aumentos de más de 25% en el área sembrada de maíz y trigo, derramando en otras actividades industriales.

La reactivación depende en gran medida de la capacidad de la política para coordinar expectativas y generar condiciones favorables para la inversión. Pero las correcciones macro por sí solas no pueden garantizar el éxito, también es clave la política sectorial para maximizar los encadenamientos generados por las inversiones venideras. Si bien se debe enfrentar un gran desafío, hay razones que generan expectativas. Existen sectores con potencial y con un renovado interés por parte de inversores. El impulso del agro ya es palpable y el de la construcción se percibirá en 2017. Otros, como la industria automotriz, comenzarán a despegar después años de caída. Es la maquinaria que comienza a moverse y es su dinámica la que permitirá apuntalar un crecimiento sustentable.

Comercio internacional: oportunidades para 2017 - Marcelo Elizondo, director general de Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), investigador y profesor del ITBA

Las exportaciones argentinas medidas en dólares caen en 2016 más de 2%. Las importaciones, más de 8%. Para 2017 puede preverse una recuperación, pero, para ello, será pertinente advertir que hay mercados donde aparecerán oportunidades y otros donde las noticias no serán generosas.

Hasta ahora son relevantes mercados para nuestras exportaciones un conjunto "occidental" (Mercosur, Latinoamérica, EE.UU. y la Unión Europea -casi la mitad del total de las exportaciones-) y, por otro lado, un segundo conjunto de destinos ("emergentes lejanos") explicado por China, el Asean, India, países del Sudeste Asiático -que explican más de un cuarto del total-, sumados a Medio Oriente y el Magreb (11%).

Para 2017, el FMI prevé que el PBI de los desarrollados crecerá menos que el de los emergentes (EE.UU.: 2,5%, área Euro: 1,4%) y -contrario sensu- los emergentes en su conjunto crecerán 4,6% (Asia emergente: 6,3%, India: 7,4%, Asean: 5,1%, Europa emergente: 3,2%, Medio Oriente y el norte de África: 3,3%. Mientras, Latinoamérica solo crecerá 1,6% (México lo hará en 2,6%, pero Brasil sólo en 0,6%).
El Banco Mundial prevé que el volumen del comercio mundial estará algo más dinámico y crecerá algo menos de 4%.

Para Argentina, pues, no habrá generosas oportunidades en los principales y tradicionales mercados (Brasil -1er mercado-; EE.UU. -3er mercado-; Chile -4to mercado-, o la UE -3er mercado si se lo considera como región-), pero habrá otros mercados en los que aparecerán mejores ocasiones (India, China, Indonesia, Vietnam, el resto de Asia Pacífico y Asia del Sur, el Magreb y Medio Oriente) y que, por ende, podrían ofrecer mejores resultados.

Frente fiscal: menos déficit que en 2016 - Ariel Barraud, Ariel Barraud, presidente del IARAF

La actividad de los fiscos nacional y provinciales para el próximo año, como todos los años eleccionarios, estará marcada por la necesidad de mostrar un mayor nivel de gasto, sobre todo en obra pública; pero también por el mantenimiento de las transferencias sobre todo al sector familias, cuestión que ya se profundizó durante este año sobre todo a nivel nacional.

Por el lado del financiamiento público, el resultado dependerá principalmente de lo que ocurra con el nivel de actividad, ya que la recuperación que se espera que muestren variables clave como el consumo y la inversión, repercuten sobre el financiamiento tributario, apoyado fuertemente en los impuestos pro-cíclicos.

Un factor clave a tener en cuenta es qué va a ocurrir finalmente con la reforma tributaria, sobre todo a nivel nacional, aunque también en lo que tiene que ver con un impuesto clave para las provincias como Ingresos Brutos. Frente al diagnóstico de que la carga tributaria resulta muy elevada, surgieron propuestas de reducción.

Sin embargo, la lógica menor recaudación que esto implica para todos los niveles tuvo como consecuencia la demora en la implementación de los cambios, que de aplicarse el próximo año, sobre todo en algunos sectores clave, pueden dar lugar a una recuperación más rápida del sector privado. En suma, por la dinámica prevista para ingresos y gastos públicos, se anticipa que se mantendrá un déficit fiscal (de 3,5 en términos del PBI), aunque resultará menor al de este año (estimado en 4,5 respecto del PBI), cuyo financiamiento seguirá siendo el uso del crédito.

Política monetaria: dos escenarios - Diego Giacomini, economista jefe de Economía & Regiones

En noviembre "la política" avanzó sobre el BCRA. La baja de tasa más la emisión para comprar dólares de deuda (Karma fiscal) hizo que la base crezca 6,3%, reduciendo el apretón monetario del -21% (octubre) al 17,5% (noviembre) real. Además, la base subió otros $ 50.000 millones por no renovación de LEBACs en diciembre. Esta liquidez no se traslada a precios porque en diciembre la demanda de dinero es alta; aunque en enero y febrero cae, con lo cual podría aparecer un arbitraje contra activos en dólares presionando sobre el dólar, las expectativas y la inflación.

Surgen dos escenarios. Primero, uno con un BCRA 100% independiente que no sólo deja la tasa inmóvil durante el verano, sino que está atento a anticipar cualquier desequilibrio. De surgir presiones, subiría la tasa de referencia y haría (momentáneamente) política cambiaria (vendiendo reservas) para mantener el dólar a raya y absorber LEBACs. Habría chances de cumplir la meta con una inflación interanual (promedio) de 16% (22%) en diciembre 2017. El dólar seguiría abaratándose y el tipo de cambio real caería de 1,13 (dic.16) a 1,06 (dic.17).

En el segundo escenario, la política avanza sobre el BCRA presionando por bajar la tasa y estimular el consumo. No se cumpliría la meta de inflación, que treparía a 24%/26%. El dólar nominal se depreciaría más, aunque el efecto real sería similar: el dólar también se abarataría de 1,13 (dic.16) a 1,06 (dic.17). Hay dos claves. El BCRA debe seguir haciendo su trabajo como hasta ahora, sin repetirse lo de noviembre. Segundo, la política fiscal debe virar hacia el sesgo opuesto.

Mantenimiento del empleo y subas salariales de 28% - María Laura Calí,directora ejecutiva de SEL Consultores

En 2016, las dotaciones de las compañías sufrieron importantes reducciones. Cerca de un tercio de las empresas declaran que la evolución efectiva de su plantilla de personal disminuyó. La diferencia neta entre aumentos y disminuciones es negativa para todas las categorías ocupacionales. Este escenario no es nuevo, sino semejante al manifestado por las compañías en 2015 y 2014, donde un 25% y un 34%, respectivamente, hicieron recortes. Las expectativas para 2017 son más auspiciosas: la previsión de disminuciones se reduce a la mitad, con una fuerte incidencia de opiniones inclinadas a un mantenimiento del empleo, más que a un aumento concreto; sólo dos de cada diez compañías esperan un crecimiento en sus dotaciones el año próximo. El 2017 aparece como un año en el cual podría comenzar a frenarse la destrucción de empleo, pero sin un correlato de creación, sino de mantenimiento de las plantillas.

Respecto de los ajustes salariales previstos para el próximo año, las compañías están trabajando con un presupuesto de incremento del costo de vida del 24%. Las proyecciones de ajustes para personal dentro de convenio llegan al 28% anual y por fuera de convenio al 27%. De cumplirse las expectativas de evolución de la inflación por debajo de un 25% anual, podría esperarse que los salarios le ganen a la inflación en 2017.

Consumo: reactivación impulsada desde el interior - Patricia Sosa, directora comercial de CCR-CUORE

Algunos escenarios posibles de la macroeconomía pueden decantar en una reactivación del consumo en general y del consumo masivo en particular. El interior del país puede volver a ser el motor de recuperación. El aumento del área sembrada traerá una mayor reinversión de materia prima. Esta inyección derramará en la base de la pirámide, dando mano de obra y reactivando las economías regionales hoy tan golpeadas. Algunos brotes verdes ya se observan, siendo octubre el primer mes durante el cual el decrecimiento del consumo masivo fue menor en el interior que en el AMBA.

El inicio de la obra pública tan esperada que se dará sin dudas en 2017 y el posible viento de cola de Brasil, si consigue detener la actual recesión, darán también empleo en los sectores de menores ingresos.
El blanqueo de capitales, que puede dar una revitalización de la parte inmobiliaria y de la construcción, y las inversiones tan esperadas serán también condimentos que apunten a mejorar la macroeconomía.

Todo esto hará que mejoren los indicadores del consumo en general, siendo algunos rubros más beneficiados que otros. Para el consumo masivo en particular, la compensación será gradual ya que la compra inteligente y racional que hoy hacen los consumidores difícilmente se logre erradicar. Pero la desaceleración de la inflación, traducida en una evolución de los precios más morigerada, le dará oxígeno al estado de ánimo de los shoppers, que empezarán a tratar de retomar consumos que tuvieron que sacrificar. Las oportunidades de negocio serán para aquellos que se sinceren con los consumidores. Tanto retailers como fabricantes tienen que comunicar ofertas y precios transparentes que logren que los compradores vuelvan a creer en ellos, ya que el agnosticismo que hoy inunda el sector hace que la retracción se profundice cada vez más.

Financiamiento "fresco" por u$s 23 mil millones - Eric Ritondale, economista seniorde Econviews

Si bien la relación entre la deuda neta y el PBI hoy es cómoda al nivel actual del 24,5%, el elevado déficit fiscal puede ser una amenaza a mediano plazo si la consolidación fiscal no se alcanza de manera oportuna. En un ejercicio de sostenibilidad de la deuda pública, encontramos que, en nuestro escenario base, la evolución de la deuda pública neta con respecto al PBI aumenta desde el nivel actual del 24,5% hasta alcanzar alrededor del 31% en 2020. Los supuestos detrás de este resultado son un tipo de cambio real relativamente estable, una consolidación fiscal relativamente lenta para alcanzar un déficit primario neto de rentas del 1,0% para 2020 (que hoy ronda el 5,0%) y un acceso a los mercados internacionales a tasas de interés del orden del 7% (mayor a la tasa que a 10 años pagaba Argentina antes de Trump). Hay que recordar que Argentina tendrá que recurrir al mercado de bonos, tanto local como internacional, por cerca de u$s 43.000 millones el próximo año.

Si bien el tamaño del programa financiero con el mercado es muy significativo (u$s 43.000 millones), aparece todavía manejable bajo las condiciones financieras actuales, en tanto el Gobierno debería ser capaz de fácilmente rollovear los u$s 5000 millones de Letes de corto plazo y también unos u$s 15.000 millones de bonos que están venciendo el año próximo. Así, el nuevo financiamiento "fresco" requerido representa alrededor de u$s 23.000 millones. Si bien una parte de este nuevo financiamiento esperamos que sea proporcionado por el mercado local, la amplia mayoría todavía tendrá que ser aportada como este año por los mercados internacionales. Esto tiene la ventaja de mitigar la competencia por el financiamiento en el mercado local, que en un año de recuperación económica como 2017 necesita estar disponible para financiar sobre todo al sector privado.

Región pampeana: la mejor posicionada - Jorge A. Day, investigador jefe del IERAL Mendoza de la Fundación Mediterránea

El contexto nacional determina fuertemente el panorama regional. ¿Qué esperamos? Una Argentina que continuará cara y con un gobierno nacional que impulsará la economía con transferencias (a jubilados, provincias y carenciados) y con obra pública. Siendo así, la región con mejor pronóstico es la Pampeana, aprovechando la inercia del beneficio impositivo de menores retenciones, y sin cupos para exportar. Hay buenas perspectivas en cosechas en esa zona, con precios internacionales todavía estables.

No será igual para las actividades agrícolas y agroindustriales del interior, especialmente las intensivas en mano de obra, que padecen el dólar barato. Siendo varias de éstas Brasil-dependientes, al menos sería buena noticia si Brasil deja la recesión. Lo mismo para Buenos Aires, con su industria automotriz.

La Patagonia se mantendría endeble por los bajos precios del petróleo y con gobiernos débiles financieramente, con poco margen para impulsar sus economías. Tratándose de una región donde más crecieron los salarios en los periodos de bonanza, les cuesta adaptarse a una época de bajos precios. Esta adaptación se ha visto en parte en otras actividades mineras.

El impulso público, vía transferencia y obra pública, se notará en regiones como las norteñas, y más si se ven favorecidas con obras nacionales.

En conclusión, en un contexto de crecimiento bajo, se perfila heterogéneo, con mejores expectativas para el agro pampeano.