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Freno de tarifas: ahora el Gobierno apunta a los productores de gas

Luego del salto del tipo de cambio, que llevó a apreciar el dólar un 40% desde abril, resulta insostenible el sendero de precios proyectado para el gas natural. La única opción que aparece para el Gobierno es que los productores desistan de aplicar aumentos.

Macri le toma juramento al nuevo ministro, Javier Iguacel, en la Casa Rosada.

Macri le toma juramento al nuevo ministro, Javier Iguacel, en la Casa Rosada.

El precio del gas natural, que además de estar dolarizado no está regulado, es clave en la composición de las tarifas energéticas: las productoras petroleras y también la estatal Enarsa, aunque no lo produce pero sí lo importa para su comercialización, venden el insumo a las transportadoras y distribuidoras, que sí están reguladas por el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) y facturan su parte en pesos. De esta manera se llega a la tarifa que pagan los usuarios de energía, no sin antes sumarle los impuestos, que también remontan con las subas porque se calculan según porcentajes.

 

Las audiencias públicas que se realizaron en el marco del Enargas en febrero pasado apuntaron a hacer una revisión tarifaria integral, pero fundamentalmente fueron para actualizar el segmento de transporte y distribución. Adicionalmente, se agrega el precio del gas en dólares, que ya subió una parte en abril y resta ahora aplicar otra actualización ya pautada en octubre.

De acuerdo con el economista Alejandro Einstoss, la reciente devaluación del peso respecto al dólar implica incrementos nominales adicionales al previsto en el sendero dolarizado de precios. "Es así como un usuario promedio podría enfrentar aumentos del 80% en el valor final de su factura de aplicarse el aumento previsto en octubre próximo. Esto explicado en parte por las diferencias de cambio diarias que se acumulan a favor de los productores de gas natural luego de la devaluación del peso", señala en un estudio publicado en el portal Nuevos Papeles.

En ese sentido, se vincula con la devaluación la reciente decisión del presidente Mauricio Macri de cambiar al titular del Ministerio de Energía. "La salida de Juan José Aranguren para mí tiene que ver con eso, él tenía un compromiso muy grande con una serie de aumentos que a mí entender ya son imposibles de concretar", señala a 3Días Raúl Bertero, vicerrector de la facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires.

Ahora, todas las miradas siguen de cerca al flamante sucesor, Javier Iguacel. Funcionarios estatales que mantuvieron reuniones con el nuevo equipo aseguran que está reconsiderando todas las salidas y renegociaciones posibles: aparece hoy como la opción más potable no aplicar el próximo escalón de aumentos previsto para octubre, acordado a instancias de Aranguren entre productoras y distribuidoras, que finalmente se trasladaría al usuario final.

"Ahora que no está Aranguren, posiblemente se puedan desestimar los contratos basados en el famoso sendero de precios, promovido por el exministro en su momento con el fin de impulsar el desarrollo de Vaca Muerta", sostiene una fuente del Enargas a 3Días.

"Si se traslada todo a la tarifa que paga el consumidor, lo va a parar un juez, y eso la industria lo tiene que tener en cuenta; porque si no ponés un precio razonable que considere la capacidad de pago del usuario, seguramente empiecen a llover los amparos judiciales", advierte.

En el artículo citado antes, Einstoss afirma que la demanda residencial pagaba a diciembre de 2015 el equivalente a u$s 0,70 por unidad térmica (o millón de BTU), mientras que luego de un proceso gradual de recomposición, paga desde abril u$s 4,68, con categorías de clientes -R34 por ejemplo- que pagan por arriba de los u$s 6. "Es decir, el esfuerzo realizado por este segmento de la demanda residencial ha sido grande y hoy ya paga un precio de gas similar o superior al de la industria mediante contratos libres", destaca el economista, también consultor del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi. "Por lo cual, la capacidad de los usuarios residenciales, comerciales o de micro pymes de asimilar mayores incrementos en sus facturas se acerca, en apariencia, a un límite difícil de superar", considera.

Sendero insostenible

En noviembre pasado, petroleras y distribuidoras firmaron sus contratos tomando en cuenta los números escalonados promovidos por el entonces Ministerio de Energía. "Por haber intervenido mucho en los mercados, hoy tenemos que importar el 25% del gas y el 10% del crudo liviano que necesitamos", justificaba Aranguren así su obstinación por liberar al mercado con contratos que permitan a las empresas proyectar inversiones para Vaca Muerta.

 

Hoy, con el dólar a 28 pesos, existe un amplio consenso en el sector en dos cuestiones que ya fueron informadas a Iguacel: resulta insostenible el sendero de precios vigente y los acuerdos entre productoras y distribuidoras son los que se tendrían que revisar.

"Esos contratos se pueden modificar, no se estaría tocando ninguna sacralidad, no hay nada legal que lo impida. Lo único que puede pasar es que no les guste a las productoras y no quieran desarrollar Vaca Muerta. Pero si quieren pensar en el largo plazo y seguir apostando a la Argentina, van a tener que moderar sus ambiciones de conseguir dólares", señala la fuente vinculada con el Enargas.

En tanto, Bertero coincide con que la única alternativa es la renegociación con los productores. "Lo que esgrimen los productores es que afectaría el futuro de Vaca Muerta, pero lo que yo creo que lo que más perturba es tener reglas que no se pueden cumplir. Hay que buscar reglas que sean cumplibles, y eso significa también que los usuarios puedan pagar por la energía que consumen razonablemente", señala y apuesta: "Podemos desarrollar Vaca Muerta, que es una condición para la baja de los precios a futuro, pero sin subir más las tarifas porque la sociedad no admite más aumentos".

En el caso de que se siga por ese camino, resta saber qué va a pasar con las diferencias del tipo de cambio. En el Gobierno nacional mantienen el convencimiento de que en algún momento tienen que recaer en el usuario; no obstante, la reciente devaluación fue lo suficientemente contundente para demostrar que no se pueden trasladar todas en octubre.

"El precio del gas, que está en dólares, aumenta todos los meses, y eso el usuario no lo ve. Esto genera las diferencias diarias acumuladas, que es como una cuenca en donde se van depositando todo lo que aumenta los contratos por estar en dólares y que no se puede pasar a los usuarios", explica Bertero. "Si los contratos se mantienen en dólares, tendrían que tener una cláusula que no variara durante el período de revisiones tarifarias, que se actualicen cada seis meses como pasa con las tarifas de transporte y distribución", propone.

Las productoras de gas natural aceptarían ceder el próximo aumento previsto en el sendero de precios, e incluso contemplarían algún tipo de financiamiento para pagar las diferencias del tipo de cambio que hoy ya existen en los contratos que tienen con las distribuidoras. Lo único que quieren sostener es el gas natural con un precio en dólares.

"A diferencia de las transportadoras y distribuidoras que tienen inversiones hundidas, es decir que una vez iniciadas no las pueden mover, los petroleros necesitan tener los precios en dólares, altos o bajos, pero en dólares porque se manejan con parámetros internacionales. Es por eso que prefieren resignar lo que llaman el próximo escalón y no el precio en la divisa extranjera. Solamente falta que uno tome la decisión, el puntapié inicial, y después el resto no va a tener muchas más opciones", explica una fuente vinculada al Enargas. "El Gobierno nacional podría impulsar que YPF y Enarsa renegocien a la baja, o frenar ese sendero y que digan que con lo que está hasta ahora es más que suficiente. Además, YPF tiene más del 50% de lo que va a los residenciales", completa.

En ese sentido, Bertero también vislumbra que la negociación se debería impulsar a partir de las empresas estatales. "Para no trasladar todo a la tarifa final que pagan los consumidores se deberá contar con un poco de voluntad de los actores, pero también con un poco de presión de parte del Estado, que tiene que usar a YPF y a Enarsa para moderar lo que pueda ocurrir", estima el especialista, que también preside el Centro de Estudios de la Actividad Regulatoria Energética.

Estrategia postergada

La creación de la Secretaría de Planeamiento Energético, que funcionaba bajo la batuta del recientemente desarticulado Ministerio de Energía y Minería, fue una de las novedades más destacadas al comienzo de la presidencia de Mauricio Macri, en diciembre de 2015.

 

Desde esa dependencia, el Gobierno se comprometió a proyectar cada año los posibles escenarios energéticos a largo plazo, con estimaciones de demanda y suministros energéticos, y de costos y precios de los insumos. En su último informe, publicado a fines del año pasado, se prevé que el precio del gas natural caerá a partir de 2022, "a medida que se dispone de mayor oferta", al tiempo que también disminuirá "el costo de desarrollo a medida que se avanza en la curva de aprendizaje de la explotación no convencional".

Resulta difícil para el usuario residencial apenas imaginar que un insumo esencial como el gas natural, que se produce en parte en el país pero se paga en dólares, va a estar más barato dentro de cuatro años, luego de haber padecido el intempestivo corrimiento del tipo de cambio que llevó a apreciar la moneda estadounidense un 40% con respecto al peso desde abril. Y aún más lejos se está de creerlo si se tiene en cuenta además, que al menos durante las últimas tres décadas, los precios en la Argentina únicamente tendieron a la alza.

Para que se dé ese escenario proyectado, que al parecer no preveía tamaña devaluación antes de mitad de año, se requería de algunos esfuerzos que hoy resultan inviables desde el punto de vista social y político, inclusive económico.

El objetivo primordial de esas exigencias era borrar definitivamente los subsidios aplicados durante 15 años sobre las tarifas energéticas, que según el hoy ex ministro de Energía, "nos llevó a una situación donde nadie invertía".

La tarifa plana, nuevamente en el tapete

En una de las primeras reuniones que encabezó como ministro de Energía, Javier Iguacel preguntó a representantes de la industria qué les parecía la propuesta de facturación plana o de tarifa previsible, que ya había sido descartada de raíz por su antecesor, Juan José Aranguren, con el argumento de que "desincentiva el ahorro energético". De este modo, Iguacel demostró a los referentes del segmento hidrocarburífero no sólo que está dispuesto a reconsiderar todas las propuestas e iniciativas antes de encauzar su gestión en una sola línea de trabajo, sino también su interés en la posibilidad de dar previsibilidad sobre el monto de las facturas de gas a los usuarios residenciales en función de los aumentos que tendrán en los picos de consumo invernales.

 

En líneas generales, la iniciativa apunta a que una familia pague por la energía cifras similares todo el año, lo que reduciría en una proporción muy grande el monto de la factura del próximo invierno. Con este esquema, que se aplica actualmente en España, también se prevé que si durante un período un usuario pagó más de lo que consumió, pueda gozar de un descuento en el período siguiente. "Los aumentos del mes de abril más el pico estacional, sumado al efecto inflacionario del último período y a los incrementos de octubre del año pasado, genera un efecto bola de nieve sobre la tarifa. Si se aplica una tarifa plana, ese efecto se morigera", estima el autor de la propuesta que lleva la venia del radicalismo, el economista Alejandro Einstoss.

Para el titular de la Maestría Interdisciplinaria de Energía de la UBA, Raúl Bertero, el exministro Aranguren había descartado de plano aplicar una tarifa plana, porque "pensaba que era más importante dar una señal de precios para que bajara la demanda". A su entender, en cambio, la señal de precios ya está dada. "La sociedad entendió que el gas natural es un insumo energético caro, por eso ahora es mejor que sea previsible", opina el experto, quien también presentó una propuesta similar en el marco de una audiencia pública el año pasado.

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Comentarios1
Raul Gartner
Raul Gartner 29/06/2018 08:43:57

Bajen los impuestos! el iva a la mitad o eliminenlo!