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Estilo Michelle: se agotó el vestido que usó en Cuba y hoy hará un acto con Juliana

Pese a ser socióloga y abogada, la primera dama de EE.UU. se convirtió en un ícono de la moda. Ella pone sus vestidos y el cuerpo al servicio de la política y, como en Cuba, hoy hará un acto con Awada en el Centro Metropolitano de Diseño para promocionar un programa global destinado a la educación de las niñas

Es socióloga graduada en Princeton con honores y abogada formada en Harvard. Es también la descendiente de Jim Robinson, un esclavo nacido en Carolina del Sur, y la mujer del hombre que se convirtió en el primer presidente afroamericano de los Estados Unidos, a quien conoció en 1989 en un buffete de abogados. Se involucra en la lucha por los derechos de la mujer o en causas de apoyo a las familias de los veteranos de guerra, así como en la promoción de una forma de vida sana y activa. Pero por esas cosas del marketing político, o de los retorcidos prejuicios, Michelle LaVaughn Robinson Obama se convirtió desde que llegó a la Casa Blanca en una referente de la moda internacional. Las revistas especializadas como Vogue o Vanity Fair la llaman ‘ícono fashion’, ‘it girl’, ‘mujer trendy’ o ‘influencer’, que en lenguaje corriente vendría a ser tener ovarios y estilo propio para lograr que gran parte de la población femenina busque ser como ella. O al menos, poseer su vestido. Precisamente, el modelo floreado de la diseñadora venezolana Carolina Herrera que la primera dama norteamericana lució para pisar por primera vez tierra cubana se agotó en un par de horas en la tienda online de los grandes almacenes Neiman Marcus, por unos 2.100 dólares.
Es algo que le sucede de forma frecuente. Justo a ella que nació en el seno una familia humilde asentada en un barrio obrero del sector sur de Chicago. No se sabe tanto si por su elegancia o buen gusto como por su personalidad. Es un misterio. Ninguna mujer ha corrido en la Argentina para comprarse el tailleur de Inés Pertiné de De la Rúa, ni ha copiado el peinado de Zulema Yoma. Tampoco era objeto de deseo el estilo recargado de la ex presidenta Cristina Kirchner, con sus joyas carísimas y sus carteras Louis Vuitton. Lo cierto es que Michelle no tiene problemas en poner sus vestidos, y su cuerpo contorneado y contundente, al servicio de las campañas. Mujer de la política al fin, ella aprovecha cada oportunidad para promover sus programas contra la obesidad infantil o para la educación de las mujeres, a sabiendas de que existen 62 millones de niñas en el mundo que no están en la escuela. Como lo hizo en Cuba, la última iniciativa global de la Casa Blanca ‘Let Girls learn’ (Dejen aprender a las niñas) será el eje del encuentro oficial que mantendrá hoy con la primera dama local Juliana Awada, en el marco de la visita al país del presidente Barack Obama.
Cerca del mediodía, a la hora en que Mauricio Macri esté dando una conferencia de prensa en la Casa Rosada junto a su par norteamericano, las dos primeras damas realizarán juntas un acto con mujeres jóvenes en el Centro Metropolitano de Diseño –una institución pública dedicada a la promoción del diseño– ubicado en Barracas. Awada la recibirá con un regalo autóctono: una manta de vicuña artesanal confeccionada en la provincia de Catamarca.
Lindas, altas, imponentes y carismáticas, el encuentro será para muchos un duelo de estilo. Al menos en ese punto, la esposa de Macri coincide con Michelle: la revista Vogue la comparó hace pocos días con la mujer de Obama y con Jackie Kennedy, y elogió su elegancia al punto de incluirla en la lista de las "mejor vestidas" del mundo.
La diferencia es que la primera dama estadounidense es mucho más activa políticamente e, incluso, más mediática. Por sus permanentes apariciones en programas televisivos o su participación en la entrega de los premios Oscars en 2015, Michelle fue criticada con elocuencia por algunos medios de su país. Por caso, en 2013 y el año pasado bailó en televisión, en el exitoso programa de Jimmy Fallon, junto al conductor vestido de mujer, para promocionar su programa Lets Move! (¡A moverse!) dedicado a incentivar el ejercicio y evitar la obesidad infantil. El video subido a Youtube recibió millones de visitas.
Quienes conocen las miserias de la política, podrían decir que es un caso clásico de "me paraparo para una candidatura", al mejor estilo Hillary Clinton. Pero ella jura y perjura que no. El 16 de marzo pasado, al participar del festival de música, cine y tecnología South by Southwest de Texas, aseguró que no se presentará a presidenta. "No, no lo voy a hacer", dijo y citó a sus hijas Malia y Sasha como una de sus razones: "Ya es suficiente para ellas". Las adolescentes y su madre, Marian Shields Robinson, también acompañan a Obama en su visita oficial y todos juntos viajarán mañana a Bariloche.