Empresarios, con más expectativas que certezas sobre la economía 2019

El establishment local celebra la cumbre de los líderes globales como una vidriera que sirvió para posicionar a la Argentina, pero no ve un efecto derrame en la actividad local.

La prolija y positiva salida que el gobierno de Mauricio Macri consiguió post cumbre del G20 duró poco cuando horas después se conocieron algunos datos de la economía real muy negativos, como la contracción en la venta de viviendas, autos, motos y comercio minorista. La primera semana luego del evento que reunió a los principales líderes de todo el mundo fue un gesto de reconocimiento y apoyo para el Ejecutivo, que esperaba, sin embargo, que ese envión positivo se extendiera un poco más para intentar contagiar con ese renovado ánimo a la economía.

Pero entre los hombres de negocios, las sensaciones respecto al efecto del evento global en la economía real son aún dispares. El 2019, año elecctoral que definirá la suertete de Cambiemos en el poder, es para los CEOs un enigma que tiene más expectativas positivas que certezas sobre una posible recuperación de la economía. Incluso dentro de los sectores hay diferencias, siendo los industriales y las pymes de todos los rubros las que ostentan posiciones de mayor cautela.

"Hay que enfocarse en lo preocupante que es la recesión, que es el problema real de la Argentina", dice Miguel Acevedo, el titular de la Unión Industrial Argentina (UIA). En paralelo, el líder de Aceitera General Deheza considera que "la llegada del G20 a la Argentina es buena para que los inversores vengan a ver la casa, nuestras fábricas, pero hay que pensar en una política industrial".

En la misma línea, se expresó el salteño José Urtubey, directivo de la UIA y de Celulosa Argentina. "Las proyecciones para el 2019 son que no va a haber una recuperación económica. De hecho, tanto el FMI como la OCDE le dicen al mismo Gobierno que la actividad económica va a caer 1,9%, y la industria, con el nivel de recesión que todavía va a haber por el ajuste en el Presupuesto, va a tener de nuevo un año con caída en la actividad", explica. Y agrega: "Lo del efecto del G20 en el país es interesante, con bilaterales muy importantes, pero tenemos que entender que los problemas nuestros los tenemos que resolver nosotros, las inversiones fuertes van a venir en la medida que haya reformas estructurales de fondo".

Martín Rappalini, presidente de la Unión Industrial de la provincia de Buenos Aires (UIPBA), asegura que la duda instalada es "cuándo para la caída. Hasta ahora hay proyección de una baja en la industria para este año de cinco puntos. La expectativa está puesta en marzo, pero habrá que ver. El G20 mostró que la Argentina está integrada al mundo y que el gobierno de Macri es distinto al anterior en la materia. Pero la coyuntura es todo un tema".

Vale decir que los sectores fabriles muestran números rojos interanuales superiores al 7%, con todos los rubros en baja. Y a ese panorama se sumó una complicación adicional: el bono de fin de año que el Poder Ejecutivo decidió impulsar y que las empresas están obligadas por decreto a pagar. Esa decisión oficial fue, para la UIA y las cámaras pyme, un golpe extra a una actividad que ya venía sacudida por la pérdida del poder adquisitivo del salario, que terminó por derrumbar el mercado interno. Lo evidencian algunos rubros, como el de los textiles y el calzado.

Alberto Sellaro, presidente de la Cámara del Calzado, tiene una visión negativa de lo que viene: "Veo difícil que se salga adelante por la política económica que implementó el Gobierno desde el primer día", dice. El dirigente industrial pide "fomentar el consumo para hacer reaccionar el mercado interno, sino será complejo".

Para el Gobierno, en tanto, la discusión por el pago del bono de fin de año a los privados parece estar saldada. Fue el ministro de la Producción y Trabajo, Dante Sica, quien aseguró en un brindis con periodistas que fueron pocas las empresas que reclamaron por esa medida y muchas ya empezaron a pagarlo. Conocedor del paño, fue el propio funcionario quien admitió, sin embargo, que la crisis podría derivar en suspensiones o despidos.

"La gran preocupación es cuántas pymes aguantan hasta que la economía empiece a recuperarse, ya sea manteniendo el empleo o abiertas. Con este nivel de tasas, si la recuperación sigue lenta, puede haber muchas pymes que entren en problemas o que cierren", detalla Pedro Cascales, de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME). El dirigente agrega que "la economía debería empezar a tener un sendero de lenta recuperación, sustentada en una baja de la inflación que no va a ser una V sino algo más parecido a una U. Esto va a estar atado al logro de que el Estado pueda conseguir el déficit cero, tasas e inflación a la baja y que algunas variables internacionales ayuden, como la recuperación de Brasil. Y lo que pase con la tasa de interés en los Estados Unidos. Somos cautamente optimistas de cara al año que viene. El G20 fue una vidriera importante, pero los anuncios se van a concretar cuando la Argentina haga las reformas de fondo, como la laboral y la impositiva. Reformas más agresivas en impuestos distorsivos".

La presión tributaria es casiuna queja constante en todos los rubros, y cruza transversalmente a todos los CEOs. Fue ése precisamente uno de los temas que señalaron 1000 pymes que fueron al Congreso a reunirse con legisladores de todos los bloques para plantearles las alternativas a la crisis. Uno de los presentes fue Daniel Rosato, dirigente de Berazategui y titular de la cámara pymes IPA. "Esperamos que se concreten las inversiones proyectadas y que se firmaron con China, Rusia y los Estados Unidos. Pero necesitamos un cambio profundo en la política industrial. Nuevas leyes, bajar la presión impositiva, regular el comercio exterior a través de un control de importaciones como lo vienen haciendo las potencias. Fomentar las exportaciones eliminando retenciones de tres pesos por dólar, y que den el reintegro del 5% como era antiguamente. Una reforma laboral consensuada con los gremios", dice.

La cuestión impositiva no es solo una obsesión de los sectores productivos. El tema también apareció en dos reuniones con banqueros. Lo mencionó el jefe del Santander Río, Enrique Cristofani, y luego el titular de los Asociación de Bancos Privados Extranjeros (ABA), Claudio Cesario. El dirigente, también integrante del Foro de Convergencia Empresarial, aseveró que las entidades preparan un informe pormenorizado que muestra cómo el desbarajuste en impuestos y tasas excede a la Nación y se instala con fuerza en las provincias y los municipios.

También Alberto Álvarez Saavedra, directivo de la cámara de laboratorios nacionales CILFA, imagina una mejora en la economía para 2019, pero no arriesga cuándo. "El G20 es lindo e importante, pero con eso no alcanza", se queja. Ese sector también padece hoy la baja de la demanda interna. Al igual que otros rubros, como juguetes, supermercados y muebles, que no ven con claridad cuándo llegará el alivio para la castigada economía.

Julián Benítez, gerente de la Cámara Argentina del Juguete, detalla que "los empresarios de la industria esperan ahora la finalización de la temporada de fin de año y Reyes para sacar conclusiones sobre el desempeño del año y las perspectivas para el 2019 debido a que estas últimas semanas de diciembre explican entre el 35 y el 40% del año. A decir verdad, no son altos los niveles de expectativas dado que en los últimos meses la industria experimentó una caída del 40% en unidades debido a la falta de demanda. La expectativa es que el ciclo se reactive en el último trimestre del 2019", señala.

En esa línea, Pedro Reyna, titular de los madereros de FAIMA considera que "el problema de fondo es justamente la caída del consumo. En la medida en que no se recupere el poder adquisitivo, nosotros como sectores mercado-internistas sabemos que va a ser difícil que podamos ver la recuperación en nuestros negocios". Asimismo, destaca que "si bien las condiciones están dadas para que en 2019 se empiece a ver cierta recuperación, lo que apremia son los tiempos. La clave del 2019 para las pymes industriales pasa por el ritmo y el cuidado de la transición hacia una situación de recuperación. La pregunta es, ¿cómo aceleramos el ritmo de contagio de la cosecha récord que se espera y el despegue de Vaca Muerta al mundo urbano, industrial y de servicios?", dice Reyna. Y le apunta a la tasa de interés: "Mientras no baje, que a los niveles actuales reprime toda oportunidad de financiamiento, el ritmo de este contagio no asegura inmediatez".

Para los sectores más complicados, la transición de este proceso hacia una economía en crecimiento donde se recupere el consumo es un desafío que no todas las pymes pueden superar. "El Gobierno es consciente de la situación de crisis. Y así como instrumenta iniciativas de contención social como el bono, debería pensarse en mecanismos para las pymes. Enero y febrero, por estacionalidad, serán meses fríos. Y la preocupación entre las pequeñas y medianas empresas es muy grande", acota el maderero.

Por último, Yeal Kim, el coreano que preside la Fundación Protejer, sintetiza la idea de los industriales: "Hay que entender que las principales potencias que integran el G20 son, antes que nada, potencias industriales que cuidan y potencian sus entramados manufactureros. Desde el sector textil, vemos una oportunidad en el texto final del acuerdo de la reunión de Buenos Aires en el punto que instruye a una revisión de las funciones de la OMC que, esperamos, reoriente sus funciones al fortalecimiento de las estrategias de desarrollo de países como el nuestro y no únicamente como lo ha hecho hasta ahora a facilitar las exportaciones de productos industriales de los países desarrollados".

Los economistas proyectan una recuperación módica

La visión de los técnicos que miran números es casi tan cuidadosa como la del empresariado, y la mayoría aclara que es el propio Gobierno el que advierte que las mejoras podrían ser módicas. Christian Buteler considera que "el 2019 va a ser un año difícil, al que se entra con alta inflación, con recesión, con los mercados de crédito cerrados, en un panorama complejo. Y con una presión de las paritarias que será importante, porque este año perdiste mucho sobre la inflación y se va a trasladar al año que viene. A favor estará la cosecha, que se estima va a ser una buena y mejor que la de este año. Pero el balance te da más negativo que positivo".

 

Pablo Challú, economista y presidente del Consejo de Empresarios Nacionales, cree que lo peor de la recesión está por verse, no llegamos al piso todavía y si el Gobierno insiste en que éste es el camino, posiblemente lo peor llegue en cuatro o cinco meses". Y agrega: "Hay que analizar los mecanismos que están actuando en un sentido dinámico sobre la economía para saber si se puede recuperar o no".

Mientras que Fausto Spotorno, de Orlando Ferreres, dice que "los números están muy finitos, pequeños cambios en los supuestos pueden cambiar los números finales del año que viene. Un tema es cuándo ocurrirá la recuperación, que seguro se va a dar por el hecho de que no se espera una sequía. Y ahí tenés un piso más alto, pero esa recuperación se puede dar en marzo, abril o junio. Y de la misma manera, podés suponer que este año la actividad económica puede caer un 2% o un 2,7%. Todo esto te puede hacer fluctuar lo de 2019 entre más dos o menos dos". Para Spotorno, "las mayores caídas son en producción, y consumo va a seguir cayendo, pero viene bajando menos fuerte que la producción, afectada por la tasa de interés".

Por último, Gabriel Zelpo, de Elypsis, considera que "la economía va a mejorar en 2019 de la mano de la recuperación de los salarios. Sin embargo, no va a ser una recuperación fuerte ya que entre el riesgo político y el riesgo cuadernos se mantendrá elevado imposibilitando un fuerte repunte de inversiones".

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