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El mundo en caída amenaza la economía local

Luego de 12 años, el gobierno argentino anunció su retorno a los mercados mundiales en el Foro de Davos. Pero con Brasil en recesión, China desacelerando su ritmo y Estados Unidos subiendo las tasas, las perspectivas de crecimiento de la economía mundial apenas alcanzan al al 3,4 % . ¿Cómo repercutirá el contexto externo en la economía doméstica?

El mundo en caída amenaza la economía local

El mundo se cae a pedazos" decía en mayo del año pasado la entonces presidenta Cristina Kirchner para moderar las demandas salariales de los sindicatos. La descripción parecía exagerada entonces, pero ahora quizás no tanto. Con Brasil en recesión por tiempo indeterminado (país que nunca había tenido dos años seguidos de recesión desde 1930), China creciendo a su menor tasa desde 1990 y Estados Unidos empezando a subir sus tasas, la economía mundial crecería solo 3,4% este año, según el FMI, y aumentan las chances de que se dé una recesión global. Para peor, los actuales precios de las commodities que exporta la Argentina ya son similares a los de 2006/2007.

Luego de 12 años, el gobierno argentino volvió a participar del Foro Económico Mundial (WEF) en Davos, pero ¿a qué mundo vuelve Argentina?, ¿cuáles son las condiciones actuales de la economía internacional y cómo repercutirán en el desempeño de la economía local?

Perspectivas sombrías

Según el último informe "Perspectivas de la Economía Mundial" (WEO, por su sigla en inglés) del FMI, América latina seguirá en recesión este año, con una contracción de 0,3%, igual que en 2015, bastante lejos de la recuperación de 0,8% prevista en octubre. Brasil caerá 3,5% en 2016 tras retroceder 3,8% en 2015 y se estancará en 2017. En tanto, China crecerá solo 6,3%, su peor tasa de los últimos 25 años. En este marco, el Fondo pronosticó una contracción para la Argentina en 2016 de 1 %, superior al 0,7 % previsto hace tres meses y que contrasta con la proyección del gobierno, una magra expansión de un 1%.

Según Orlando Ferreres & Asociados, la actividad económica local cerró 2015 con un alza de 1,7%: tras un primer semestre en el que la economía se recuperó parcialmente de la recesión de 2014, en la segunda mitad del año casi no se registraron mejoras. De esta forma, la economía local casi no crece desde el primer trimestre de 2012. Y a pesar de las medidas tomadas, por el empeoramiento del contexto internacional y la profunda recesión brasileña, según OJF, no puede preverse una importante recuperación de la actividad local.

En sintonía, la consultora Federico Muñoz considera que el escenario externo se está tornando "decididamente hostil para la economía argentina", a partir de la agudización de los problemas en China y Brasil. "En el país vecino la recesión no encuentra piso (la producción industrial acumula una caída del 15% desde comienzos de 2014), mientras que las fuertes turbulencias financieras en el gigante asiático renuevan los temores a la concreción de un hard landing", describe en un reporte.

También la consultora Invecq, en un reciente informe, advierte que "la desaceleración de China, la consecuente caída en los precios internacionales de las commodities y el reacomodamiento de la política monetaria de los Estados Unidos condicionarán a las economías emergentes", en general, y en el caso argentino, se suma "un nuevo año recesivo en Brasil".

Menos actividad y menos dólares

La principal vía de contagio de este escenario internacional adverso será la comercial, que se traducirá en menos actividad y entrada de divisas comerciales, lo que ejercerá presión sobre la cotización del dólar, que muy probablemente tendrá que deslizarse a mayor ritmo, impactando en la inflación local. El punto de partida ya es malo: según estimaciones del Ieral, en 2015 hubo un rojo comercial de alrededor de US$ 2 mil millones. "La dificultad a la hora de conseguir dólares genuinos por la vía comercial radica en la débil demanda por parte de nuestros principales socios comerciales", resalta Patricio Vimberg, investigador del Ieral - Fundación Mediterránea, quien prevé que este año las exportaciones de manufacturas argentinas caigan 4,5% por Brasil. Para Analytica, las compras brasileñas de productos argentinos podrían contraerse hasta 12% respecto de 2015 (US$1.200 millones), acumulando en los últimos tres años una caída de casi 50%.

"La Argentina ha estado tan aislada del mundo financiero que las vías de contagio se limitan a lo comercial, es decir, a una caída mayor de las exportaciones", evalúa Fausto Spotorno, director del Centro de Estudios Económicos de OJF. Sin embargo, advierte el economista, el gobierno está apostando, en parte, a una mejora de las relaciones internacionales para acceder más fácilmente al financiamiento de inversiones, un proyecto que puede demorarse ante un escenario externo en el que Brasil se mantiene en recesión y China se desacelera con salida de capitales mientras EEUU sube la tasa. De todos modos, OJF prevé que la vuelta de la Argentina al mercado internacional tendrá un impacto positivo mayor que los efectos negativos de China y Brasil.

En sintonía, Esteban Domecq, director de Invecq, considera que "como la Argentina, en el plano financiero, se encuentra todavía muy aislada del circuito internacional - aún es considerada 'países de frontera'-, el nuevo escenario, con suba de tasas de la Fed en el medio, no será de gran impacto en el corto plazo, aunque sí demorará la salida al mercado". "El impacto más importante vendrá a través de los precios de los principales productos que la Argentina le vende al mundo", sostiene, ya que, a pesar de la desaceleración global, la demanda de commodities agropecuarias se mantiene estable en China, por lo que no prevé una caída en las cantidades demandadas.

Por otra parte, la recesión brasileña afectará a la cadena productiva argentina. "La menor demanda de nuestro principal socio comercial (que representa 25 % de nuestro comercio externo) impacta directamente vía menor demanda de productos industriales, lo que implica no solo un menor saldo de productos exportados, sino también una ampliación del déficit del comercio bilateral con ese país", describe Domecq. A su vez, esto se traducirá en menor actividad local por caída de la demanda externa y menor cantidad de dólares de la balanza comercial por ampliación del déficit, advierte.

Commodities en caída

El Índice de Precios de Materias Primas (IPMP), que elabora el Banco Central y aproxima la evolución de los precios de exportación de la Argentina, bajó un 14% en 2013; otro 14% en 2014 y un 22% en 2015, destaca un informe de Invecq. Desde su máximo de septiembre de 2012, la caída ya es de 46% y se encuentra en niveles similares a los de 2006/2007 (cuando el "boom de las commodities" recién estaba consolidándose) y al promedio de los últimos 20 años.

El nuevo contexto internacional si bien no sería el de una "tormenta perfecta" indica que "el viento de cola ha dejado de soplar", advierte Invecq, lo que dificultará aún más la recuperación de la economía local. Una menor demanda de China, recesión en Brasil y menores precios internacionales de commodities debilitan la entrada de dólares por el lado comercial.

Según Invecq, esto se compensará con una mayor devaluación del peso frente al dólar, lo que a su vez pondría más presiones inflacionarias a la economía, en contraposición al objetivo de descenso gradual de la inflación que busca el gobierno.

"Pese a la mejora en la competitividad tras la unificación cambiaria, las exportaciones volverán a caer este año, lo cual profundizaría el déficit en la cuenta del balance de pagos", advierte el informe "Un mundo que alerta" de la consultora Analytica.

El trabajo sugiere que "para evitar una volatilidad no deseada en el tipo de cambio, se torna crucial un acuerdo con los holdouts (ver recuadro) para que el país pueda retornar al mercado de capitales y reducir el costo de financiamiento".

El riesgo fiscal

A las presiones inflacionarias de devaluar para amortiguar el shock externo, se sumará que "el mundo no luce positivo para recuperar el crecimiento económico", sostiene Invecq. Y advierte que esto a su vez dificultará más el logro del equilibrio fiscal ya que el gobierno no apunta a un plan de ajuste fuerte, con recortes de gastos significativos, sino más a una caída del déficit como consecuencia del crecimiento del PBI. Según estimaciones de esta consultora, para lograr las proyecciones oficiales de reducción del déficit, se necesita un crecimiento anual de 4,5% desde 2017 en adelante, algo difícil bajo un contexto de normalización de la política monetaria de Estado Unidos y con los dos socios comerciales más importantes en desaceleración (en el caso chino) y franca caída (en el brasileño).

"El mayor riesgo está en la política fiscal", subraya Spotorno, de OJF. "Si el Estado no logra ordenar las cuentas, toma deuda en exceso, no invierte lo suficiente y no baja la presión tributaria, será difícil lograr mejoras en la productividad que ayuden a compensar el deterioro de las condiciones internacionales", recalca.

Margen de maniobra

Respecto del margen de maniobra que tendrá el gobierno para minimizar el impacto de este contexto en la economía local, Spotorno considera que es "bastante". Por un lado, explica, la vuelta al mercado internacional torna al país atractivo para inversiones privadas con rendimientos interesantes. En segundo lugar, si la economía logra ordenarse, la política monetaria y cambiaria podrán volver a utilizarse para compensar y adaptarse a cambios en los mercados internacionales. Además, si los fondos internacionales se dirigen a procurar una mayor productividad de la economía argentina, con obras de infraestructura y mayores inversiones, también se acotaría el impacto.

Pero en lo inmediato, la cuestión puede ser más delicada. Para Domecq, "el margen de maniobra es muy fino" y los primeros seis meses serán clave para ver lograr recuperar las inversiones, el crecimiento y la economía, aprovechando el shock de confianza que generó el cambio de gobierno, a pesar del contexto internacional. "El gobierno busca normalizar los desequilibrios generados en la última década aplicando una política monetaria y fiscal más prudente que, gradualmente, resuelva la cuestión fiscal e inflación. En este sentido, hábilmente, tomó nota del contexto externo adverso al optar por el gradualismo, en vez de aplicar políticas de shock", destaca.

Nuevos mercados

Para compensar la caída en la demanda por parte de nuestros principales socios comerciales, la Argentina deberá concentrar sus esfuerzos en la construcción de nuevas relaciones y en la recuperación de los mercados que quedaron desatendidos durante los últimos años, sostiene Vimberg. Para recuperar la cuota de mercado en esos países, será necesaria una estrategia que promueva estándares internacionales de calidad y certificaciones (ambientales, de higiene, etc.) en la producción local, agrega.

A pesar del complejo escenario internacional, el bajo nivel de apertura de la Argentina, con exportaciones e importaciones representando apenas 21% del PBI, y el relativo dinamismo de las importaciones de los países desarrollados (que crecieron 4% en 2015) arrojan algo de optimismo con vistas a la reinserción del país en el mundo.