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El club de los arrepentidos K

Defendieron a los Kirchner con uñas y dientes y descreyeron de bolsos, bóvedas y valijeros hasta que el escándalo López les estalló en las narices. Frente a la contundencia de los hechos, varios salieron a decir basta y exigir aclaraciones a su líder política. Los empresarios se despacharon con una autocrítica tardía. Pero Carta Abierta sigue fiel a su credo K.

El kirchnerismo residual está de capa caída. Y no es para menos. El escándalo que desató el revoleo en un convento de los bolsos millonarios del exsecretario de Obras Públicas y hombre de confianza del ex matrimonio presidencial, José López, se llevó puesto, como un tsunami, al ya maltrecho relato de la era K. Y dejó un tendal de arrepentidos de último minuto entre políticos, artistas, intelectuales y periodistas militantes que seguramente se irá engrosando a medida que la Justicia termine de correr el velo que cubre el rostro más oscuro de la "década ganada": el de la obscena corrupción. Porque hasta acá, convengamos, para los militantes a ultranza del modelo Nac&Pop todo tenía una razón, un argumento contrafáctico o alguna teoría conspirativa siempre tirada de los pelos que, en nombre de la defensa de la "epopeya kirchnerista", justificaba lo injustificable o desafiaba a la más incontrastable realidad. Pero, claro, las insólitas troperías de López en el convento agotaron el manual de excusas, y los bolsos cargados de billetes mal habidos les explotaron en la cara con la contudencia de la pero bofetada.
El primero en "quebrarse", tras el cinematográfico episodio de Lopecito fue el periodista ultra K Diego Brancatelli, "harto" de tener que justificar casi a diario desde el panel de Intratables, los chanchullos de Jaime, Lázaro, Boudou, De Vido... y siguen las firmas. "Es un día triste, un día de indignación, de bronca, de repudio absoluto", se despachó, compungido. "Este es mi límite", lanzó.
El actor Pablo Echarri, famoso al igual que su mujer Nancy Duplaá por su mirada "romántica" sobre la década kirchnerista, lo siguió, desgarrado: "Es un hecho más que desafortunado, más que lapidario, y que es violento para nosotros: hemos puesto en peligro nuestro patrimonio, que es el cariño de la gente. Es un hecho bisagra, un golpe fortísimo", concedió, para luego llamarse a silencio.
Otro que se cansó de la corrupción K expuesta a la luz del sol, sin atenuantes, fue Coco Silly. El actor publicó una sentida carta política en su cuenta de Facebook, en donde le reclama directamente explicaciones a Cristina. "Yo creo, compañeros, que es un gran momento para que quienes fueron nuestros conductores, paren de bailar en los balcones, (ya tenemos al bailarín oficial y no es nuestro precisamente) y salgan a explicar las cosas, una por una, porque yo te creo, yo te banco, pero si me cagás no te creo y no te banco más". Su colega Gerardo Romano, otro fiel kirchnerista, también admitió sentirse "abochornado" por la situación.
Otro indignado fue Carlos Barragán, ex de 6,7,8, quien se cuidó sí de no apuntarle directamente a CFK y pidió las explicaciones a López: "Yo sé que alguno me va a mirar dentro de un rato mientras hago la cola del banco. Me va a mirar por vos, José, por las bolsas llenas de dólares que revoleabas ayer. Y me va a mirar a mí como si yo fuera un chorro. La puta que te parió, José", le dedicó en una carta que posteó en Internet.
Entre los intelectuales de Carta Abierta, el único que salió a expresar su "desolación" fue Ricardo Forster, pero le duró poco. Le reclamó de inmediato explicaciones a CFK y, al parecer, la pobre respuesta que la ex presidenta le brindó a sus fieles despegándose de López y pidiendo "saber quiénes son los responsables" fue suficiente para renovar su fe kirchnerista. Porque esta semana y después de un prolongado silencio, la agrupación de intelectuales K reapareció para volver a "dar testimonio" de su rancio kirchnerismo: "El vergonzoso caso López podría hacernos vacilar"... pero no, dice el texto, que niega "el tan proclamado" fin del kirchnerismo. Forster se arrepintió así de su arrepentimiento para abrazar nuevamente su credo K.
Entre los políticos, el primero en abjurar del proyecto Nac&Pop fue José Ottavis, referente de La Cámpora. "Se terminó el kirchnerismo", sentenció. Juan Manzur, gobernador de Tucumán -que acaba de ser absuelto en la causa del Plan Qunitas-, también mostró su instinto de supervivencia política y no dudó en bajarse del proyecto que apoyó hasta hace... ¿cinco minutos? Su antecesor, José Alperovich, coincidió en decretar la muerte del kirchnerismo y fue más lejos: Aseguró no haber tenido "una buena relación" con CFK, dato por lo menos llamativo: su mujer Beatriz Rojkés llegó a ocupar el tercer lugar en la línea sucesoria al sillón de Rivadavia durante el gobierno de Cristina.
El "efecto López" alcanzó también a los diputados del FPV: el alejamiento de seis legisladores del Movimiento Evita formalizó la ruptura de un bloque que sigue sumando desertores. También referente del ME, Fernando Chino Navarro, ya había anticipado que no se sentía conducido por CFK.
La lista va increscendo... La estampida parece inexobrable.