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El Papa Francisco y las cuentas de la Iglesia

Transparentar las finanzas de la Santa Sede es uno de los objetivos del Pontífice. En este capítulo del libro de Nuzzi, se narra una reunión privada entre el Papa y encumbrados cardenales, en la que salen a luz serios desmanejos financieros. El reclamo de Bergoglio.

El Papa Francisco y las  cuentas de la Iglesia

Pocas horas después de las acostumbradas citas religiosas, el Papa se prepara para asistir al palacio apostólico. Como siempre, el Pontífice controla personalmente la agenda con los compromisos de la jornada. (...) Por la mañana está prevista la audiencia con el arzobispo Jean Louis Bruguès, bibliotecario y archivista de la Santa Sede. Pero la reunión más importante es al mediodía.


(...) Los cardenales que lo esperan conversan en voz baja reunidos en pequeños grupos. La tensión es evidente.
Están todos en la antigua Sala Bologna, la sugestiva sala de almuerzo papal frecuentada por Gregorio XIII (1502-1585), con frescos de inmensos mapas terrestres y astrales realizados para dar la medida del ambicioso programa de su pontificado. No es una estancia cualquiera, fue allí donde la Iglesia realizó las reuniones más dramáticas de su pasado reciente: el encuentro sobre la pedofilia organizado por Juan Pablo II y desarrollado en abril de 2002 con la presencia de los cardenales estadounidenses, así como el encuentro con los purpurados eclesiásticos entonces desorientados después de la muerte del papa polaco.


La decoración se remonta al Jubileo de 1575, pero hoy es más actual que nunca ya que, de hecho, armoniza con el programa del papa Francisco, del mismo modo ambicioso y lleno de incógnitas porque está sostenido por el deseo del Papa de llevar la Iglesia al mundo y hacer frente a los negocios ocultos y los privilegios internos de la curia. La suya es una revolución firme y dulce que, no obstante, ha desencadenado una guerra sin reglas ni fronteras. Los enemigos del Pontífice son poderosos, hipócritas y oportunistas.


El Papa hace su ingreso en una asamblea que se asemeja a un cónclave. Está el cardenal Giuseppe Versaldi, que dirige la Prefectura; más apartado, el cardenal Giuseppe Bertello, a cargo de la Gobernación; y Domenico Calcagno, presidente de la APSA. En resumen, están todos los pesos pesados que manejan el dinero y las propiedades de la Santa Sede.


Oficialmente, se va a aprobar el balance de ganancias y pérdidas de 2012, pero todos saben que es otra cuestión la que han de tratar. El papa Francisco ha anunciado súbitamente laintención de reformar a la curia. Ya en abril de 2013, a un mes exacto de su nombramiento, ha creado una nueva comisión que deberá ayudarlo en el gobierno de la Iglesia. Un consejo compuesto de ocho cardenales provenientes de varios continentes, constituido con el objetivo de romper con el excesivo centralismo de los purpurados residentes en el Vaticano.


(...) En junio de 2013, pocos días antes de la reunión reservada sobre el presupuesto de la Santa Sede, el Papa también creó la comisión pontificia concerniente al IOR, un organismo que, de hecho, representa la primera intervención del instituto después de los numerosos escándalos que lo tuvieron como protagonista. (...) En suma, el papa Francisco desea ver las cosas con claridad y escuchar a un nuevo órgano imparcial que se relacione directamente con él.


Son señales explosivas para la curia. Sin embargo, todavía nadie ha comprendido bien los alcances del cambio. ¿El papa Francisco intervendrá sólo superficialmente y de un modo formal, con grandes anuncios mediáticos, o tratará de resolver los problemas de raíz, eliminando los centros de poder y combatiendo los acorazados? ¿Y en estos primeros meses de pontificado cuántos secretos ha conocido detrás del enorme movimiento de dinero en el Vaticano?


Los cardenales presentes en la reunión el 13 de julio de 2013 encuentran una respuesta inmediata en un fascículo reservado que se entrega a cada uno de ellos. Entre los documentos, el más importante es una carta de dos páginas que el Papa ha recibido una semana antes, el 27 de junio, de cinco auditores contables internacionales de la Prefectura.


Este documento ha llegado al Pontífice fuera de todo protocolo. (...) El contenido causa conmoción en los purpurados. Allí se indican las medidas de emergencia que se deben tomar para evitar la quiebra de las finanzas vaticanas. He aquí la carta, un documento hasta ahora nunca publicado.


"Beato padre (...) Hay una total falta de transparencia en los presupuestos de la Santa Sede y de la Gobernación. Esta ausencia de transparencia torna imposible hacer una estimación elocuente de la verdadera posición financiera, tanto del Vaticano en su conjunto como de las entidades individuales que lo componen.


(...) La gestión financiera general dentro del Vaticano se puede definir, en la mejor de las hipótesis, como deficiente. (...) Sabemos que hemos presentado acuciantes y en algunos casos severos consejos y sugerencias. Sinceramente, esperamos que Vuestra Santidad comprenda que actuamos de este modo motivados por el amor a la Iglesia y el sincero deseo de mejorar el aspecto temporal del Vaticano"|.


(...) Agostino Vallini, nombrado cardenal por Benedicto XVI y en 2008 sucesor de Camillo Ruini, como vicario de la diócesis de Roma, está pálido. Enseguida percibe el contenido explosivo de estos documentos. Al respecto, invoca la reserva: estas cartas "están bajo secreto pontificio -se apresura a recordar dirigiéndose al Papa- … Y esperamos que se mantengan… no de nuestra parte, pero sabemos…" Vallini se preocupa ante todo que nada se filtre a través de los muros. Es bien consciente de los efectos que estas noticias podrían tener sobre la opinión pública.(...)


Los cardenales no conocían al detalle la gravedad de la compleja situación económica. En marzo del mismo año, durante las reuniones para el cónclave, se habían comunicado datos, relaciones y cifras, pero todo en forma muy fragmentaria y disgregada. (...) Previendo los riesgos que debía afrontar la acción innovadora -sabotajes, manipulaciones, hurtos, coacciones, acciones de deslegitimación de los reformadores- alguien registró la denuncia del Pontífice; palabra por palabra. En la sala impera un silencio absoluto. (...).


El Papa desea que cada cardenal, incluso aquel que durante años haya tolerado todas las cosas, pueda comprender que ha llegado el momento de elegir de qué parte estar (...) El papa Francisco está muy preocupado, hasta el punto de acosar a los asistentes con un relato inquietante. La situación que le habn descrito los auditores le recuerda a la Argentina de los años oscuros de la dictadura militar, de los desaparecidos, cuando descubrió que la Iglesia de Buenos Aires hacía inversiones verdaderamente perversas (...)"