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Dublín: un siglo de bella rebeldía

En el marco de las celebraciones por los 100 años del Alzamiento de Pascua, el primero de una serie de levantamientos para lograr la independencia de la República de Irlanda, la capital de la isla ofrece un motivo más para conocerla.

Dublín:   
un siglo de bella rebeldía

Un siglo atrás, la ciudad de Dublín fue el escenario de un hito clave en la historia de Irlanda: el Alzamiento de Pascua. Esta rebelión fue el intento más certero por parte de los republicanos para tomar el control de Irlanda y lograr la independencia del Reino Unido. Si bien este levantamiento fue suprimido después de seis días de crudos enfrentamientos que tuvieron lugar durante el mes de abril de 1916, la rebelión fue exitosa en su objetivo: poner en primera plana la cuestión de la independencia irlandesa.
Este año, entonces, los irlandeses están celebrando un siglo del acontecimiento histórico que fue la piedra fundacional para la constitución de la República de Irlanda. Para el resto de los hombres y mujeres del mundo, es un nuevo motivo que se suma a una extensa lista de razones para visitar Dublín, una ciudad joven (se estima que más del 40% de su población tiene menos de 30 años), bella y con espíritu rebelde.
Para comenzar a conocer la particular identidad de Dublín, basta con dar un paseo a pie por las dos calles más importantes del centro de la ciudad. O’Connell Street es la arteria principal de esta capital y una de las calles más amplias del continente europeo, está llena de bares, restaurantes, tiendas e importantes monumentos; entre ellos, el de Daniel O'Connell, líder nacionalista de principios del siglo XIX. La segunda calle que hay que recorrer en un viaje a Dublín es Grafton Street, una de las peatonales más famosas y transitadas de la ciudad, donde se concentran las casas de moda más famosas del país. Además, allí se encuentra la estatua de Molly Malone, la mujer que da nombre a la canción popular irlandesa que se convirtió en el himno no oficial de Dublín.
Para dar un paseo bajo las estrellas, el sitio indicado es Temple Bar. Contrario a lo que su nombre indica, no se trata de un bar sino de la zona de la ciudad donde se concentra la vida nocturna y cultural de la misma. Definitivamente, es el lugar indicado para disfrutar una cerveza en los míticos pubs irlandeses. Pero si de maltas hablamos, otro atractivo turístico imperdible es la Guinness Storehouse, la antigua fábrica de Guinness que recibe a diario decenas de turistas de todo el mundo. Actualmente, este edificio ofrece la posibilidad de conocer cómo se elabora esta famosa cerveza, disfrutar de una exposición de sus campañas publicitarias históricas y terminar el recorrido en su bar panorámico, apreciando algunas de las mejores vistas de la ciudad. Una experiencia similar, aunque no tan interesante como la de Guinness, se puede vivir en The Old Jameson Distillery (la vieja destilería Jameson). Este sitio, que fue durante casi 200 años el lugar en el que se producía el whisky Jameson, hoy alberga un museo sobre el proceso de elaboración artesanal de este destilado.
Para conocer más sobre la historia de Dublín y el Alzamiento de Pascua, el sitio más turístico es la Cárcel de Kilmainham, en la que se realizan tours guiados desde las 10 am. Esta antigua prisión, inaugurada en 1796, albergó a muchos de los personajes más destacados de la lucha por la independencia de Irlanda. Una vez finalizada la visita guiada se puede visitar el museo de la cárcel, en el que se exhiben objetos que pertenecieron a los ex convictos, muchos de los cuales fueron fusilados en el patio de Kilmainham. Para continuar aprendiendo sobre los avatares de esta ciudad vale la pena visitar el Castillo de Dublín, una construcción que fue asentamiento de los vikingos, fortaleza militar, residencia real, sede de la Administración Inglesa en Irlanda y posteriormente del Tribunal de Justicia Irlandés. Hoy, es utilizado para la celebración de las recepciones gubernamentales y ofrece visitas guiadas que en 45 minutos narran lo que sucedió entre sus muros.

Urbanismo y arquitectura

Para los aficionados a la arquitectura hay tres sitios turísticos especialmente atractivos: el City Hall, la Custom House y la casa Number Twenty Nine. El City Hall es un edificio construido entre 1969 y 1779 por el gremio de los mercaderes para ser utilizado como sede de la Cámara de Comercio. En 1851 fue adquirido por el Ayuntamiento de Dublín y funcionó como centro de la administración municipal hasta 1995. Desde entonces, sólo se utiliza para celebrar las sesiones del Consejo Municipal; sin embargo, es uno de los puntos más turísticos de la ciudad por tratarse de uno de los mejores exponentes de la arquitectura georgiana. Por su parte, el imponente edificio de estilo neoclásico Custom House fue construido en el siglo XVIII para albergar la aduana del puerto de Dublín. Se destaca principalmente por su fachada con un pórtico de estilo dórico, rodeado por amplios pabellones, y por la cúpula de bronce coronada por una escultura. Por último, la casa Number Twenty Nine (número 29) es una casa georgiana construida en 1794 en la que hoy se recrea el estilo de vida de la burguesía de Dublín entre 1790 y 1820. Éste es uno de los lugares más interesantes y entretenidos de la ciudad.
A la hora de planear un viaje a Dublín, una muy buena opción es adquirir el Dublin Pass, que ofrece paquetes de entradas para las principales atracciones de la ciudad. Para más información sobre las distintas opciones, visite el sitio web: www.dublinpass.com.