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Discusión de salarios por productividad: un debate que amaga con instalarse

Es un anhelo empresario y un camino antipático para los gremios, ya que no hay forma de hacer mediciones objetivas. La Mesa de Diálogo para la Producción y el Trabajo lo tiene en su temario. Avales teóricos y muchos reparos sobre la aplicación de la productividad como parámetro para ajustar remueraciones.

Empresarios y sindicalistas, en la mesa de diálogo convocada por el Gobierno este año.

Empresarios y sindicalistas, en la mesa de diálogo convocada por el Gobierno este año.

Puede ser un recurso para cercenar derechos de los trabajadores a fin de abaratar el costo laboral o pasaporte a una forma de organización económica más moderna. En cualquier caso, la productividad amaga instalarse como próximo parámetro para discutir salarios, a pesar de las controversias sobre su aplicación.

El 10 de enero es la fecha prevista para que Mauricio Macri haga una serie de anuncios sobre el sector energético que involucran un nuevo convenio colectivo para los trabajadores petroleros afectados a la producción de hidrocarburos no convencionales. El inminente acuerdo de empresas, sindicatos y Gobierno implica reformular las condiciones de trabajo en función de la productividad, la vara que aspira a imponerse en todos los debates sobre condiciones de trabajo de ahora en más.

El punto de encuentro entre petroleras, gremios y funcionarios ligados al tema es que Vaca Muerta resulta presuntamente inviable si no se abarata el costo laboral, reduciendo plantillas, depurando el régimen de horas extra y el cómputo de los tiempos de trabajo, en desmedro de los avances del sector trabajador. Pero el pacto petrolero -que casualmente involucra a uno de los sectores mejor remunerados del empleo formal- promete erigirse en caso testigo.

Después del avance para modificar Ganancias sobre la cuarta categoría, el nuevo hito de la agenda de debate laboral implica analizar cómo establecer la productividad como parámetro para ajustar los salarios en el futuro. Es más. La Mesa del Diálogo Para la Producción y el Trabajo, convocada formalmente a mediados de octubre, tiene este punto en el temario inmediato.

Lo mismo pasa con el Foro de Convergencia Empresaria, heterogéneo núcleo de cámaras patronales de distinto rubro, que reconoce para su agenda futura la discusión sobre la competitividad, un concepto que trae de la mano a la productividad (incluyendo la laboral) como un recurso para abaratar el costo argentino y permitir que la producción local gane espacio en el mundo.

La forma obvia de abaratar la producción local ya no parece ser el tipo de cambio, más allá de cualquier debate sobre su eventual atraso. Menos mientras no se discipline la inflación, que termina licuando las ventajas cambiarias y, por supuesto, horadando el poder de compra de los sueldos.

Discutir salarios por productividad, en lugar de hacerlo por el Indice de Precios al Consumidor, es el anhelo de casi todos los empresarios porque desde esta vereda se ve como un freno a los ajustes periódicos, gatillados por los precios. El plástico Héctor Méndez, lo reclamó públicamente en su primer mandato frente a la UIA, hasta que se convenció de que la incorrección política de la idea le traía más inconvenientes que ventajas. En ese momento equivalía a reclamar que los salarios se depriman sin límites, salvo los de algún sector que tuviera la posibilidad de aumentar la productividad laboral y demostrarlo para fundar un aumento. Hoy el empresario tiene claro que sustituir un parámetro por otro puede ser objetivo deseable a mediano plazo pero no es factible en el corto, con precios que dan saltos de esta magnitud. Miguel Blanco, titular del Foro, lo dice sin vueltas. "No. De ningún modo es posible eso ahora. Pero sí hay que trabajar para mejorar la competitividad", meta que subsume al concepto de productividad.

Según el último informe del Instituto Estadístico de los Trabajadores (Universidad Metropolitana de la Educación y el Trabajo), los salarios se degradaron 6,6% en términos reales en el último año, contra una mejora del 3% que habían registrado en el año anterior.

Ese retroceso fue más pronunciado en los deciles de sueldos más bajos, donde el aumento de los servicios públicos y los alimentos, los rubros que más subieron en el año, impactan con más virulencia en su esquema de gastos. Por esta razón, mientras que la inflación para el sector asalariado entre noviembre del 2015 y el mismo mes del 2016 fue en promedio del 41,3%, para los empleados con remuneraciones menores esa suba rozó el 47%. El trabajo del IET conjuga datos oficiales con un propio relevamiento sobre 170 mil productos de más de 300 especies.

Con inflación de dos dígitos en la mira para el próximo año, ningún actor de estas discusiones puede pensar en marginar los precios de la discusión salarial. Pero lo que todos saben es que la nueva regla está en la mira.

Pros y contras

El debate promete recalentarse en los próximos meses en un escenario político complejo. No sólo por la víspera electoral sino porque la relación entre el poder político y los gremios aún no consiguió su punto, a pesar de los grandes esfuerzos oficiales por seducir a los sindicalistas consolidados a fuerza de reelecciones indefinidas y mañas para marginar a la oposición.

Los sueldos vienen castigados por la inflación que el macrismo no logra disciplinar con la rapidez que quisiera, a pesar del buen diálogo que tiene con los formadores de precios. Habilitar que los grandes gremios manejen los fondos de las obras sociales y los prometidos cambios en Ganancias, que alivianarán la carga del gravamen sobre los trabajadores, templa el ánimo gremial para aquella discusión. Pero no garantiza resultados.

En particular porque resulta muy difícil objetivar la medición de la productividad, entendida como la relación de empleados-productos. Tan dificultoso como que los trabajadores tengan acceso a información precisa y en tiempo real que les permita debatir sobre la cuestión.

Una alternativa menos urticante del concepto es la productividad como un sistema de estímulo para establecer un plus de remuneración y no sólo como vara para aumentar los sueldos. Desde el punto de vista teórico, hasta los economistas más afines al sentir del mundo laboral reivindican la productividad como criterio ordenador. Pero desde el punto de vista práctico, la herramienta es menos preciada. "Aunque en principio se presente como un instrumento de justicia distributiva hacia el interior de la masa salarial, no lo es. Una cosa es la productividad del trabajador, sólo posible de medir en condiciones particulares muy restringidas, y otra es la de un sector, que pueda tomar como referencia el PBI", aclara Mariano de Miguel, economista del IET. El problema es que las diferencias de productividad de cada sector propiciarían una asignación inequitativa. "Podría darse que un trabajador igual de calificado y formado que otro reciba un salario menor por la dotación de equipo y maquinaria con la que realiza su trabajo; no es lo mismo excavar con un pico y una pala que con una excavadora mecánica".

Acá un punto clave. La productividad no sólo depende del tamaño del staff de trabajadores y su organización sino de condiciones de producción sujetas a decisiones patronales.

Pero la decisión política está tomada y gana consenso la nueva regla. Todas las cámaras empresarias están arrimando informes sobre sus estructuras de costos al Gobierno para desmenuzar los problemas de competitividad que tiene el país. Un camino para ver cómo producir más con los mismos recursos.

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Comentarios3
Juan Neuma
Juan Neuma 23/12/2016 06:14:44

El articulo confunde. Hoy las paritarias son por ramo de actividad y no por Empresa. Entonces, como medir la productividad en greemios industriales, donde confluyen , empresas, grandes, medianas y pequeñas?

Ernesto Calvo Rodriguez
Ernesto Calvo Rodriguez 23/12/2016 01:13:37

Error garrafal. El escriba ignora que las pymes son la cai totalidad de las empresas. Y estas empresas, por mas que los auemntos nominales les cuesten sangre, sudor y lagrimas, saben que es la forma de activar el mercdo interno. O sea: tener trabajo.

Juan Bautista Monet
Juan Bautista Monet 23/12/2016 07:23:57

Productividad de el empleado, la empresa, del sector o del pais? No queda claro. Si es del empleado o la empresa es una locura! Yo me hago K y la voto a Cristina! Primero bajen la inflacion y despues hablen de estas cosas!