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MARTES 22/01/2019
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Dinero digital, la segunda gran ola de revolución tecnológica

El autor asegura que el mundo financiero cambiará radicalmente ya que el dinero, tal como lo conocemos hoy, quedará obsoleto. Su libro es una guía fundamental para entender palabras como bitcoin, blockchain y token, que serán parte de nuestro lenguaje cotidiano.

Dinero digital, la segunda gran ola de revolución tecnológica

(...) Bitcoin es la primera aplicación de la blockchain (cadena de bloques en español), pero el dinero 2.0 es mucho más que bitcoin. La blockchain cumple la función de sistema operativo (como Android en los teléfonos celulares), que permite que se desarrollen aplicaciones sobre él (como WhatsApp, usando la misma analogía). La única diferencia es que Android como marca es muy popular en el mundo mobile; pero como la blockchain no tiene una marca, en el universo cripto la conocen solo los iniciados en el tema, es ignorada por el público masivo.

Pensar que la blockchain es únicamente bitcoin es como creer que un celular inteligente solo sirve para usar WhatsApp. Es cierto que es una aplicación muy utilizada, pero también existen aplicaciones para aprender idioma (Duolingo), para mirar videos y aprender lo que sea (YouTube), para pedir un auto a domicilio (Uber), para reservar un restaurante (Restorando, en Argentina), y la lista sigue hasta el infinito.

Una vez que damos por sentado que una aplicación es útil para los usuarios, se requieren tres particularidades adicionales para que se imponga masivamente y llegue a miles de millones de usuarios en todo el mundo:

- Debe alcanzar el punto de estabilidad tecnológica, no se tiene que romper con cada cosa que queremos hacer, es decir, debe andar y cumplir una función, cada vez que la queremos usar.

- La interfaz de usuario debe ser amigable para que la puedan usar las madres. Lo vi suceder con el email, con los smartphones y con WhastsApp; todavía falta para el bitcoin.

- La base de usuarios tiene que crecer hasta un cierto punto donde la red se torna realmente útil, y el efecto contagio hace que uno quiera entrar y formar parte para no quedarse afuera. Sólo como referencia, en 1995 el email era usado únicamente por 0,5% de la población del planeta. Hoy bitcoin es utilizado por un porcentaje similar. Solo tiene espacio para crecer.

Ciertamente, el camino por recorrer aún es largo. El porcentaje de gente que está familiarizado con bitcoins es todavía insignificante. pero al mismo tiempo es lo suficientemente grande como para que muchas personas se enteren de su existencia. (...)

Bitcoin permite transferir dinero digital

(...) Mi misión personal es evangelizar acerca de esta nueva revolución tecnológica que transformará por completo el funcionamiento del mundo, al modificar de manera radical las finanzas, el dinero y la transferencia de valor digitalmente.

Para tal fin escribo libros como éste, artículos de opinión y me invitan a dar conferencias para inversores. En una de ellas, durante una pausa, se me acerca un inversor y me pregunta: "¿Por qué algo tan revolucionario como el bitcoin no se inventó antes, si Internet existe desde 1995?".

Me pareció una pregunta muy relevante, y quería compartir la respuesta con ustedes. En la primera época de Internet existieron algunos intentos de crear una moneda digital, pero ninguna funcionó, obviamente. Es una tarea con grandes desafíos.

¿Qué es lo complicado de transferir dinero digital a otra persona? Son varias cosas, que fueron brillantemente enhebradas en la solución de Nakamoto, para que finalmente el mundo pudiera ver su primera moneda realmente digital.

¿Quién va a llevar la cuenta? Ahí aparentemente surge la necesidad de una entidad centralizada que dictamina quién tiene cuánto. Para llevar la cuenta de cuánto le transfirió una persona a otra se necesitaría un "ente central" que fehacientemente verifique que "Juan le envió 10 pesos a Pedro". por cada transacción hay que guardar registro de varios elementos, además del monto: la fecha exacta, verificar que la persona que envía efectivamente tenga los fondos que transfiere y que no pretenda enviar dos o más veces el mismo dinero, entre muchos otros controles que no tienen que ser necesariamente hechos de modo centralizado.

Pero eso abre otro interrogante: ¿cómo controlar al controlador, que al ser centralizado terminaría siendo un punto de fuga, de ataque, de vulnerabilidad?

Gastarlo dos veces

Para evitar que se pueda gastar más de una vez el mismo dinero, hay que actualizar cuánto tiene cada uno en todo momento.

A diferencia del dinero físico (un billete de 100 pesos, por ejemplo) todo aquello que sea digital, al ser fácilmente replicable, se puede (o podría) incrementar todo el tiempo y volver a llenar la billetera digital. Eso haría que el valor de esa moneda cayera a cero.

Si quisiéramos intentar digitalizar el dinero actual, bastaría con enviar el número de serie de un billete como prueba de que tengo ese billete. Pero aparece la trampa: puedo mandar el mismo número de serie a muchas personas y, de esa manera, se termina el concepto de la escasez, pieza fundamental en todo sistema monetario sólido.

En el mundo del dinero digital, el problema de que alguien envíe el mismo dinero a más de un receptor, se conoce como "double spending". Ese parecía ser un inconveniente de imposible solución hasta que, en 2009, el protocolo de bitcoin encontró una manera de resolverlo gracias a la matemática y la tecnología.

La solución que propuso Satoshi Nakamoto fue relativamente "simple", aunque muy revolucionaria: que todo el mundo al mismo tiempo actualice la lista de transacciones (débitos y créditos), que estas sea pública y que cualquiera pueda acceder para consultar los saldos. Algo muy sencillo de describir en un párrafo, es realmente complicado de ejercer en la práctica.

De esta manera, cualquier persona puede saber en todo momento cuántos bitcoins tienen todos los demás participantes de la red con una dirección de billetera digital. De hecho, a noviembre de 2017, la cuenta de bitcoin de Satoshi Nakamoto tenía un millón de bitcoins. A 19.500 dólares el bitcoin en este momento, Nakamoto suma 19.500 millones de dólares. Pero lo más interesante es que nunca hizo una transacción, nunca usó uno solo de sus bitcoins. Y cualquier persona del mundo también puede saber eso, ya que lo diseñó así. (...)

Las ICO en la Argentina

(...) El 4 de diciembre de 2017, la Comisión nacional de valores de la Argentina emitió el siguiente comunicado:

Alerta al público inversor sobre ofertas iniciales de monedas virtuales o tokens.

Teniendo en consideración el avance de las operaciones de ofertas iniciales de monedas virtuales o tokens internacionalmente conocidas como "initial coin offerings" o "ICO" por sus siglas en idioma inglés, la COMISIÓN NACIONAL DE VALORES estima pertinente realizar una advertencia al público inversor respecto e este tipo de instrumento, de los riesgos asociados al mismo, y del rol regulatorio de la CNV.

El concepto de "ICO" se refiere a la forma digital de recaudar fondos del público a través de la oferta inicial de monedas virtuales o tokens, implementadas sobre una cadena de bloques o blockchain.

Las ICO son inversiones especulativas de alto riesgo. Los siguientes son algunos de los riesgos que enfrentan todos aquellos que en nuestro país optan por invertir en ICO: a) falta de regulación específica, b) volatilidad de precios y falta de liquidez, c) potencial fraude, d) inadecuado acceso a información relevante, e) proyectos en etapa inicial, f) fallas tecnológicas y de infraestructura, y g) carácter transnacional de las negociaciones con ICO.

Sólo debería invertir en ICO un inversor experto que está capacitado para analizar el proyecto financiado por la ICO y esta preparado para perder, eventualmente, toda su inversión. (...)

Básicamente es un alerta a la población. del estilo "tengan cuidado con esta inversión de alto riesgo, pueden perder todo lo invertido".

Con respecto a proyectos ya lanzados, hubo dos que hicieron ruido. Ripio Credit Network (RCN) y Decentraland (MANA) Y se están gestando al menos tres más. La Argentina está liderando el rubro de ICO en Latinoamérica, así como tuvo un rol protagónico en la Internet 1.0 en el periodo 1996-2000. (...).

Emprendedor

Gonzalo Arzuaga nació en 1971 en Concordia, Entre Ríos. Licenciado en Administración de Empresas, realizó una pasantía en Silicon Valley y estudió chino en Shangai. Es fund manager en Terrifico Capital, fondo de inversión especializado en criptomonedas. Se define como un emprendedor "de alma". A fines de los 90, concretó una transacción millonaria para Latinoamérica al venderle GauchoNet -el primer buscador argentino- a la empresa Terra Networks del Grupo Telefónica. Desde entonces, gestó infinidad de emprendimientos. Fascinado con el impacto que la tecnología tendría en la vida cotidiana, publicó una docena de libros, entre otros, Negocios en Internet (1996).

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