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Cyberimpaciencia: se esperan sólo tres segundos para acceder a una página web

El tiempo de tolerancia para una búsqueda o transacción online se redujo de los ocho a los tres segundos en los últimos cinco años, gracias a la disponibilidad permanente de internet móvil.

Cyberimpaciencia: se esperan sólo tres segundos para acceder a una página web

El mundo parece girar cada vez más rápido. Desde el clásico comentario "el año se me pasó volando", hasta la compulsión irrefrenable a revisar mensajes en el celular ante cada segundo de espera en la fila del supermercado, frente a un semáforo o ascensor, sobran pruebas de este fenómeno. La vida se está acelerando y la paciencia, junto con la capacidad de atención de las personas, disminuye al mismo ritmo.

No sorprende entonces que la tolerancia al tiempo que tarda una página web en cargarse haya pasado de los ocho a los tres segundos en los últimos cinco años. A partir de ese lapso, el 55% de los usuarios abandonarán el sitio, y probablemente harán click en el de la competencia.
"Hoy se pierde el 7% de las ventas online por cada segundo de demora", apunta Víctor Valle, director de Soluciones de Marketing para pymes de Google Hispanoamérica. "En el caso de los videos, cinco segundos es el límite antes de que los usuarios cierren la ventana sin terminar de verlo. Pero la buena noticia es que si el video es atractivo, un 25% de los usuarios lo mira completo", destaca.

El gigante de los buscadores ha desarrollado diversas herramientas para medir el tiempo de carga de las páginas, y la permanencia de los usuarios, resumidas en el aplicativo Google Analytics, que incluye un test de velocidad de cada sitio. Allí también se encuentran algunos consejos para "mejorar la experiencia de los usuarios".

Un dato clave es que hoy, más de la mitad de los ingresos a Internet se realizan a través del teléfono. Es fundamental entonces adaptar los sitios web a las pequeñas pantallas de los móviles, y al tipo de búsquedas que allí se realizan, mayormente geolocalizadas. "Así como hace unos años decíamos que era imprescindible estar en la web, hoy hay que estar en el móvil", describe Valle.
Una de las claves es "simplificar la información. Hay mucho ruido en internet; demasiado contenido torna difícil encontrar información relevante". Con menos datos, el tiempo de carga de un sitio disminuye considerablemente. A su vez, la información debe ser actualizada y atractiva. "Hoy funcionan mucho los videos, y lo cierto es que el costo para elaborarlos bajó considerablemente", asegura el especialista.

En un escenario en el que los costos de la tecnología se reducen y la información se multiplica exponencialmente, la verdadera batalla es por la atención del usuario. Al decir de Nicholas Carr, autor de "Superficiales, qué está haciendo Internet con nuestro cerebro", a medida que navegamos la web, nos volvemos más eficientes procesando información pero menos capaces de un pensamiento profundo", que requiere, claramente, tiempo y paciencia. Thomas Friedman, columnista estrella del New York Times, también se refiere a esta problemática en su último libro: The world is fast (el mundo es rápido). Para el conferencista y ganador del Pullitzer "estamos en un mundo acelerado por tres grandes factores: la economía digital, el cambio climático y la Ley de Moore que establece la duplicación del poder de cómputo y la reducción del precio de los procesadores cada 24 meses".