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Crónicas del delirio argentino y la "década ganada"

El periodista recopila una selección de sus columnas "De no creer", publicadas en La Nación entre febrero de 2015 y las elecciones de 2017. Su personaje se baja a tiempo del "Titanic kirchnerista" para reunirse en Olivos con el nuevo presidente y rechazar un ofrecimiento.

Crónicas del delirio argentino y la

- Título: "¡Gracias, Cristina!" (Mauricio Macri) - Autor: Carlos M. Reymundo Roberts. - Sello: Sudamericana - Páginas: 334

(...) Después de las PASO me he sumido en profundas meditaciones para tratar de entender lo que está pasando en la política argentina. Fueron largas horas de reflexión y análisis, concluidas las cuales me parece que estoy en condiciones de esbozar mis teorías, en algún punto revolucionarias, disruptivas. La primera conclusión que saqué es que si mi candidato, Pino Solanas, tuvo un estrepitoso fracaso (¡0,53%!), el fracasado soy yo. Mis amigos dicen que mi voto es calificado: lo califican de idiota y perdido. Van ahora las demás conclusiones, que, creo, tienen el atributo de ser originales:

1) Ningún pronóstico del "círculo rojo" (empresarios, intelectuales, opinólogos, influyentes, periodistas) anticipó el gran triunfo del Gobierno. Para todos, el haber resucitado a Cristina había sido un error imperdonable de Cambiemos. Tan imperdonable como lo fue en su momento no haberse aliado con Massa para enfrentar a Scioli o haber tirado a la desconocida Heidi Vidal a pelear con los leones en Buenos Aires. Hoy hay consenso en que la resurrección acotada de la señora es el mejor combustible para mantener disgregado y sin líder al peronismo. Ahí enquistada, Cristina no come ni deja comer. No come: está rapiñando tres votos para no pasar vergüenza, probablemente pierda en octubre y en cualquier caso no tiene más destino que ocupar una banca en el Senado, donde el "traidor" Pichetto, su "empleado" (diría ella) durante tantos años, podrá humillarla: "Señora senadora, se acabó su tiempo. Cállese". No come, les decía: perdió por escándalo en los tres distritos que la tienen como vecina: Santa Cruz, Recoleta y Puerto Madero. Le tengo dicho que se mude a La Matanza, y me contesta con palabras indignas de alguien que ha hablado en Harvard. Y tampoco deja comer: su universo electoral es limitado, pero la mantiene en partido e impide la aparición de nuevos jugadores. Donde ella pisa no crecen las plantas. Hoy, gracias a esa presencia tóxica de Cristina incentivada por el Gobierno, no es aventurado arriesgar que Macri tiene media reelección asegurada. Me dan ganas de decir: compañeros del círculo rojo, entreguémonos, nos equivocamos otra vez. No voy a hacerlo. A ver si perdemos glamour.

2) La segunda conclusión se deriva de la primera. Quizá vaya siendo tiempo de que revisemos nuestras prevenciones sobre el Presidente. Me lo dijo esta semana un peronista de la provincia de Buenos Aires, de esos que tienen más calle que un taxi: "Che, este Mauricio, ningún boludo". Le pedí que lo expresara en términos menos lesivos hacia la investidura presidencial. "Es muy sencillo: repasemos su vida política. Llegó a Boca, estuvo 13 años, ganó todo y se dio el lujo de dejar un delfín, hasta hoy. Lo mismo en la ciudad: dos mandatos y cuando se fue dejó un delfín. Y en el país todo indica que va camino de ser reelegido y que para después ya tiene de delfín a María Eugenia. Insisto: ningún boludo". No hay caso con estos tipos: son mal hablados.

3) La batalla más sorprendente que ganó el Gobierno el domingo no tuvo que ver con la performance electoral. Esa noche armó un espectáculo bien kirchnerista, festejando tempranito, antes de tiempo, y después yéndose a dormir, no sin dejar precisas instrucciones sobre cómo debían ir difundiéndose por goteo las cifras de Buenos Aires. Lo que estaba en juego era de una importancia sideral: la tapa de los diarios del lunes, la reacción de los mercados, el impacto mundial. Nada debía empañar el triunfo. "Cristina -habrán dicho-, vas a ganar, pero dentro de dos semanas. Sorry, seguí participando". Hay que tener vocación de poder y pulso peronista para hacer esas cosas. Lo mismo hicieron el jueves al echarlo al camarista Freiler gracias a una avivada en el Consejo de la Magistratura. Yo hubiese sudado sangre y todavía estaría golpeándome el pecho. Pero estos CEO resultaron ser unos pícaros tremendos. La batalla que ganó el macrismo la noche del domingo fue ahuyentar para siempre el fantasma de un gobierno tibio, delarruista. Esa noche, la razón fría de Estado primó sobre el manual de las buenas costumbres. Esa noche empezó a desintegrarse el club del helicóptero. Republicano al fin, Macri pidió que la manipulación empezara cuando él ya estuviese dormido. Mauricio, yo estaba despierto: ¡de lo que te salvaste!

4) El Gobierno dispone de la maquinaria electoral más profesional del país (desde ahora, el que critica a Durán Barba es porque no entiende nada de nada). También es cierto que no tiene competidores de fuste: el jefe de campaña de Cristina es Máximo.

5) El resultado de las PASO ha derivado en una caza de brujas en el kirchnerismo. Todos sospechan de todos. A Brancatelli lo acusan de haberse vendido al oro macrista por su contribución al lucimiento de María Eugenia en Intratables. El cristicinismo dice que Randazzo hizo su campaña con plata que le pasó el Gobierno. Otros sospechan que también de ahí salió guita para las listas que competían con Lousteau por el segundo puesto. Muchos piden que Moreno y DElía -14 ó 15 votos cada uno- sean desterrados al séptimo infierno del Dante. Mi consejo: no deberían aflorar estas peleas cuando Unidad Ciudadana va camino de convertirse en un muy respetable partido vecinal. Resumiendo: hay Macri para rato y hay Cristina para un rato más. ¿El PJ? Como que va desapareciendo. Hace rato. (...)

(...) El sábado pasado anuncié aquí que, como prenda de unión en un país brutalmente dividido, dejaba de militar en el kirchnerismo. No fue un renunciamiento histórico, sino más bien histérico. Estoy harto de discordias, enfrentamientos, grietas. Yo esperaba una fuerte reacción de mis ahora ex jefes (Cristina, Máximo, La Cámpora) y cierto runrún en los mentideros políticos, pero nunca imaginé que un simple cambio de agenda iba a provocar semejante movida. Desde entonces no paro de recibir mails, WhatsApps, llamadas. ¡Todo el mundo está queriendo reclutarme! (...)

(...) La mayor sorpresa fue que me escribió Cristina, y no para insultarme. Piensa que juntos podemos hacer todavía "muchas cosas grandes". Quizás esté hablando de plata grande. También fui sondeado por Macri, pero me parece una desfachatez total saltar de la oposición al oficialismo. (...) (...) Como prueba de mi total transparencia, reproduzco aquí los mails que me enviaron Cristina y Macri. Y mis respuestas.

Cristina. Querido Carlos, siempre leía tu columna con mucho placer e incluso con el orgullo de haber infiltrado en ese pasquín gorila a uno de los nuestros. Hasta que el sábado me encontré con la espantosa noticia de que nos abandonabas. Se lo comenté a Máximo y me dijo: "Pero cómo, si estamos al día con su guita". No entiendo qué te llevó a tomar tan lamentable decisión, política y económica. Obviamente ya no me sorprende que alguien se aleje de nosotros, pero a vos te tenía fe. Por eso te escribo. Juntos podemos hacer todavía muchas cosas grandes. Hemos lanzado iniciativas muy interesantes: campañas de movilización y agitación, operaciones de prensa, el 678 en YouTube, movidas en las redes con respuestas en tiempo real, equipos de producción de contenidos periodísticos y propagandísticos... Todavía hay una cantidad de gente -legisladores, intelectuales, periodistas- que nos pide ayuda para saber qué decir frente a determinados temas. Por ejemplo, sobre la corrupción. A estas alturas ya no podemos negarla, y entonces de nuestra usina de ideas salió eso que dijo Hernán Brienza, que la corrupción es una forma de democratizar la política. Un disparate, claro, pero tenés gente como Hernán que se anima a decirlo, ¿me entendés? ¿Cuánto vale eso, eh? Lo mismo con los jueces. En Comodoro Py hay algunos (no me pidas nombres: sabés bien de quiénes hablo) que no escriben dos líneas sin consultarnos. Después está lo de mis intervenciones en Twitter y Facebook. Me conocés: se me calienta la cabeza y digo barbaridades. Necesito un filtro.(...). En fin, Carlos, deberías volver con nosotros. Ya te tengo un trabajito. Hacé correr la versión de que Bonadio cerró la causa por mi título porque apareció el documento original de la Universidad de La Plata y dice expresamente: "Abogada exitosa".

Le contesté: "Respuesta automática. Estaré fuera de la oficina hasta el 31 de diciembre de 2020". (...)

- Periodista

Carlos M. Reymundo Roberts nació en Buenos Aires en 1956. Es egresado de la Escuela de Periodismo del Círculo de la Prensa, cursó estudios de posgrado en la Universidad de Navarra (ESpaña) y trabaja en el diario La Nación desde hace más de treinta cinco años, actualmente con el cargo de prosecretario general de redacción. Fue corresponsal en América latina y cubrió las guerras del Golfo Pérsico (1991) y de Ecuador y Perú (1995). Éste es su tercer libro.

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Comentarios11
Juan Harillo
Juan Harillo 03/02/2018 08:46:37

Prueba

Horacio J Negrete
Horacio J Negrete 02/02/2018 03:52:29

Es probable que pasas a la historia como el gobierno que genero mas funcionarios presos por corrupcion.

Nicolas Cruz
Nicolas Cruz 02/02/2018 01:16:41

Una basura, como el diario!!!

Cristina el ¨Agente Naranja¨. Si no hubiera existido habría que haberla inventado, ella sola acabó con 70 años de peronismo, lo secó. No hay mejor cuña que la del mismo palo. Un verdadero cisne negro de la política argentina. ¨rubenardosain.wordpress.com¨

Pedro Iacobucci
Pedro Iacobucci 02/02/2018 10:59:17

Por el altísimo nivel de chupamedismo y arrastramiento de este "periodista" dejé de leer La Nación. Fue la gota que colmó el vaso, ya que dicho diario se convirtió en una bosta.

Julio Savall
Julio Savall 03/02/2018 12:58:47

No es extraño que como economista no leas nada...¿ De que sirve ?...Si tu "profesión" no sirve ni para predecir cuanto costará una moneda dentro de 48 hr...No es casual que DONDE DISCUTEN 2 ECONOMISTAS hay 3 opiniones contrapuestas.

Juan Armendaris Conforte
Juan Armendaris Conforte 02/02/2018 09:09:22

Sigo: Pero el texto parece un extracto (decir analisis es demasiado) de panfleto contaminado de ideologismo. Lo dicho: solo se trata de improvisar

Juan Armendaris Conforte
Juan Armendaris Conforte 02/02/2018 09:06:19

Alguien conoce al escriba o recien esta rompiendo la cascara?Soy economista y no soy de leer notas politicas. Para eso no se estudia. Se improvisa

Jorge Balbi
Jorge Balbi 02/02/2018 08:32:12

Pobre tipo no entiende nada de periodismo sarcastico.

Pedro Iacobucci
Pedro Iacobucci 02/02/2018 11:01:52

Es de cuarta. La última nota que leí de él hablaba de la esposa de Macri como si fuera Afrodita. Un gastrópodo.

Ricardo Cacciabue
Ricardo Cacciabue 02/02/2018 05:25:29

Que nivel precario el de este periodista, parece que de convicciones cero