Cristina, Michelle y Ginés

El regreso de Michelle Bachelet a la presidencia de Chile abre un camino de recomposición de la relación bilateral con la Argentina. Más allá de las fotos y de los espacios ideológicos comunes, la sintonía entre Cristina Kirchner y la mandataria trasandina nunca terminó de fluir, durante la última gestión bacheletista, que terminó allá por 2010.

No es sólo una cuestión de estilos. La cara casi lavada de la jefa de Estado trasandina versus la coqueteria con maquillaje recargado de la Presidente. En sus modos de gobernar, también, hay diferencias notorias: Bachelet ejerce el poder desde la no confrontación, nacional e internacional, contrario a los modos de Cristina.

En los corrillos diplomáticos, de uno y otro lado de la cordillera de los Andes, es sabido que ambas mujeres mantuvieron siempre la cordialidad, pero sin profundizar el vínculo.

De allí que el actual embajador Ginés González García, permanezca en su puesto, aunque la misma Presidente había resuelto su regreso a Buenos Aires. Fue a fines de 2013, cuando le ofreció personalmente a su saliente jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, que reemplazara a González García.

Con la elección casi ganada en primera vuelta, Bachelet envió un mensaje a Cristina a través de un legislador socialista que integró una delegación parlamentaria que había viajado a Buenos Aires para el acto del 30° aniversario del restablecimiento de la democracia en la Argentina. La mandataria chilena dejó en claro que no quería que Ginés se alejara de la embajada en Santiago, pero, además, mucho menos que Abal Medina fuera su reemplazante, a sabiendas de la pública y notoria relación del ex funcionario kirchnerista con el candidato presidencial por el independiente PRO, Marco Enriquez Ominami.

Cristina tomó nota y la designación quedó en la nada. En estas últimas semanas, el embajador González García, por orden presidencial, se ha puesto al frente de la reactivación del vínculo entre las dos mandatarias. El ex ministro de Salud, peronista bonaerense e hincha de Racing, es amigo íntimo de Angela Jeria Gómez, madre de la presidente chilena.

Bachelet ya ha hecho gestos concretos de su voluntad de comenzar de nuevo con Cristina. Su primera visita oficial, en abril próximo, será a la Argentina. Y la agenda bilateral, justamente, plantea acelerar la comunicación física entre los dos países, con proyectos como el del túnel Agua Negra, que unirá San Juan con la región de Coquimbo, en Chile.

La agilización de los trámites fronterizos también se ha puesto como tema prioritario en la agenda. "La verdad, y lo digo por propia experiencia, no por lo que me cuentan, a veces, cuando uno cruza la frontera, a uno le parece que estuviera entrando a un país enemigo", dijo, esta semana, el propio embajador argentino al diario chileno La Segunda.

Atrás parece haber quedado el enojo que generó en la Casa Rosada, un informe de la embajada estadounidense en Santiago, filtrado por Wikileaks y publicado por el diario El País, de España. En el documento, Bachelet fue durísima con la Argentina durante un almuerzo con el entonces responsable para América latina, Arturo Valenzuela. "La Argentina tiene problemas de credibilidad como país, su democracia no es robusta y sus instituciones no son fuertes. Tiende a vivir de crisis en crisis, en vez de perseguir políticas estables", habría sostenido la mandataria chilena. Y sobre la Presidente argentina también fue lapidaria: "Kirchner tiende a creer los rumores y los artículos calumniosos de prensa y tiene tendencia a hacer comentarios desafortunados en público".

Michelle y Cristina tienen por delante una segunda oportunidad para mejorar su sintonía personal, que en los presidentes tiene siempre consecuencias institucionales. La presidente chilena, quien ni bien finalizó su mandato en 2010 se mudó a Nueva York para hacerse cargo de la dirección ejecutiva de ONU-Mujeres, podrá contarle sobre sus días de caminatas por los parques y sus viajes en el subte neoyorkino sin custodios. En definitiva, qué gusto tiene alejarse del poder.

Otra oportunidad

* El regreso de Bachelet abre el camino para un nuevo acercamiento con la Argentina.
* De estilos diferentes, el trato con Cristina Kirchner es apenas cordial.
* El embajador Ginés González García será clave en la profundización del vínculo.
* Como gesto, la primera visita oficial de la mandataria trasandina será a Buenos Aires.

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