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Con glamour italiano

Hacia el sur de los Alpes italianos, a orillas del lago de Como, un nuevo hotel cautiva a los turistas con su arquitectura, elegancia y buen gusto. Il Sereno está llamado a ser una de las más destacada aperturas hoteleras.

La geografía del lago de Como es el escenario perfecto para un audaz proyecto que abrió sus puertas el año pasado y ya cautiva a los turistas de todo el mundo por su diseño y calidez. Emplazado en la orilla oriental del lago, Il Sereno es un hotel de lujo pequeño e íntimo cuya apertura no pasó desapercibida en el continente europeo.
Diseñado íntegramente por la española Patricia Urquiola, su arquitectura es "completamente limpia", ya que consiste en una serie de logias (galerías exteriores) coronadas por un techo de jardín. La edificación está inspirada en la Casa del Fascio, sede del partido fascista diseñada en 1932 por el arquitecto italiano Giuseppe Terragni que se alza en el centro histórico de la localidad de Como y es todo un símbolo de la región.
Al igual que sucede con la Casa del Fascio, los interiores del hotel Il Sereno están totalmente integrados al entorno: el agua, la vegetación y las piedras circundantes se reflejan en cada uno de los espacios del alojamiento. Esto es particularmente evidente en el uso de las piedras locales características (Ceppo di Gré y Pietra di Fossena), en los paneles de nogal que recubren las paredes y en la paleta de colores elegidos: grises, marrones terrosos y algunos verdes. Entre los elementos arquitectónicos, la red de malla de balaustrada de acero negro se repite tanto en los interiores y en los exteriores como en las cubiertas de los tres barcos Riva que pertenecen al hotel. Por su parte, el mobiliario incluye piezas selectas de marcas italianas como Cassina, Kettal y Molteni, que anclan aún más cada detalle al paisaje y a su país.
El acceso al hotel es a través de una puerta de casi siete metros de altura enmarcada por jardines verticales que llevan la firma del botánico parisino Patrick Blanc, quien también instaló tres obras de arte íntegramente realizadas con plantas. Desde la pasarela es posible espiar el restaurante que se encuentra en el piso inferior -al nivel de lago-, la piscina de 18 metros y la playa privada. Para ingresar al restaurante hay que descender por una escalera de flotante de nogal rodeada por una enredadera de varillas de madera, cobre y bronce. Allí, el chef milanés Andrea Berton ofrece platos de autor elaborados a partir de productos locales, frescos y de estación, que maridan a la perfección con la selección de vinos de Valtelina. Por su diseño y la elegancia en cada detalle, Il Sereno ya se convirtió en una de las aperturas más importantes de los últimos tiempos. Allí nada está librado al azar, a tal punto, que el personal del hotel lleva como parte de su uniforme accesorios tejidos con seda hilada en la localidad de Como. Un auténtico templo del buen gusto.