Cinco mujeres para un ballottage

arina, María Eugenia, Gabriela, Juliana y Malena. Scioli, Macri y Massa tienen a su lado a una o más mujeres determinantes en su vida política. La esposa de Daniel Scioli es, además de su compañera de vida, su principal arma de campaña. Quedó claro antes de las PASO, cuando las encuestas marcaban que la intención de voto del candidato del Frente para la Victoria subía en aquellos lugares que la primera dama bonaerense había visitado.

Con alto nivel de conocimiento, siempre impecable, accesible y cálida en el trato con los votantes, Karina también se transformó en la vocera de su marido, y ha dicho muchas veces lo que Scioli prefirió no decir públicamente.

Sin ir más lejos, esta semana, Rabolini admitió que "quizás Daniel no haya sido el candidato que muchos sectores dentro de nuestro espacio preferían". Fue la respuesta a la ola de críticas del kirchnerismo duro a la candidatura de Scioli.

Se sabe que, hasta ahora, Scioli no se ha apartado del discurso oficial, a pesar de las resistencias de los ultra K y las presiones del sindicalismo y los gobernadores para que rompa con la Presidenta, o por lo menos no defienda todas sus acciones de gobierno.

"Esperábamos un resultado distinto. Estaba muy justo, pero bueno. Si bien es mucho más difícil, quizás no está mal", dijo Rabolini y de inmediato reveló el pensamiento de su esposo de aquí al 22 de noviembre: "El ballotage ayuda a legitimar mucho más a quien sea electo presidente".

Con Scioli complicado en el frente interno, Karina Rabolini se ha convertido en una de sus principales aliadas para pelear la segunda vuelta.


Mauricio Macri es quien llevó al extremo su cortejo femenino. Está decidido estratégicamente que no va a separarse de la nueva gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, en las apariciones públicas que le resten hasta el 22 de noviembre.

Vidal destronó al peronismo bonaerense después de 28 años de reinado, sin levantar nunca la voz. "Mariu" ganó en el principal distrito electoral y ha repetido, y seguirá repitiendo ante los medios, que para la Provincia es fundamental que gane Mauricio.

Está también su compañera de fórmula, Gabriela Michetti, la figura del PRO más conocida a nivel nacional, después del candidato de Cambiemos. Los sondeos marcan que "Gaby" le suma a su jefe político, lo humaniza, transmite dialoguismo.

Y a este combo, en la última semana, Macri le ha agregado "el amor". Porque en los reportajes con su esposa Juliana Awada ha abierto las puertas de su intimidad a los votantes como nunca lo había hecho. Cómo es con su hija, si se emociona, y hasta conocimos detalles de la historia romántica de la pareja. Todo suma para la conquista de aquellos votantes que lo consideran distante o frío. En todas sus apariciones mediáticas, Juliana Awada, se ha revelado como una persona fresca, descontracturada, emotiva, un activo que termina de ablandar la imagen más dura del ingeniero "Mauricio".

En el caso de Sergio Massa, Malena Galmarini es más que su esposa. Es su compañera militante. El tigrense no define nada sin antes consultarla.

Inquieta, incansable, Malena es determinada, contundente, pero sobre todo, entiende los códigos de la política.

Por eso estaba claro mucho antes del domingo pasado que no había chances de un acuerdo entre Scioli y Massa. Sea cual fuera el resultado o la oferta. Malena Massa, como se llama en twitterlandia, escribió la razón por la que en esa relación no hay vuelta atrás: "No le voy a perdonar nunca a Scioli el hecho de que metió a un tipo con una 22 en mi casa", en referencia al episodio de inseguridad que vivió en su domicilio, en plena campaña contra la posibilidad de reelección de Cristina Kirchner, en 2013. Por entonces, Scioli, con quien la familia tenía una relación personal, no se solidarizó con Massa y Galmarini. Malena cantó el tango y, apenas se lo cruzó en un estudio de televisión, lo insultó sin preámbulos.

También diseña con su esposo la estrategia para lo que viene. Porque hace apenas dos semanas había dicho que, en caso de haber segunda vuelta, no votaría a Scioli sino a Macri. Pero con los 21 puntos de UNA y la posibilidad de convertirse en el nuevo líder del peronismo, Malena cambió y esta semana aseguró que volverá a votar por Massa presidente, aunque sabe que le anularán el voto.

La disputa de poder entre los tres dirigentes más relevantes de la política de hoy no la pelean solos. Están sus mujeres, que además juegan, pelean, aconsejan, definen y también protagonizan este primer ballotage presidencial de la historia argentina.

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