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"Boudou, D'Elía y Esteche con los pies en la fuente no me representan como peronista"

La senadora del FpV María Laura Leguizamón también expresa su "rechazo infinito" a la imagen de la corrupción encarnada por el ex funcionario K José López y admite que en el peronismo "falta un proceso de autocrítica" tras la derrota electoral de 2015. Sobre Cristina, afirma: "No me gusta que el sistema de la política argentina sea perseguir a un ex presidente".

No cabe duda que el 2016 que termina fue un gran año para María Laura Leguizamón. La senadora del FpV fue madre a los 50 con el empresario farmacéutico Marcelo Figueiras (ya era mamá de Juan Betnaza, de 11 años), publicó su primer libro, Un traje a medida, sobre la Responsabilidad Social Empresaria, y logró sensibilizar a sus pares del Congreso de la Nación para que apoyaran la ley de dislexia, de la que es autora, que busca incluir a un amplio colectivo de niños que padecen este trastorno del aprendizaje y allanarles su desempeño escolar.

Inquieta, batalladora, defensora a ultranza de las cuestiones de género, María Laura no se detiene. Le pone el cuerpo y el alma a lo que emprende y no decepciona. Convertida en una suerte de "malabarista todoterreno", conjuga sus múltiples facetas sin perder el norte de sus prioridades: cumple su obligación de bajar al recinto cuando el tratamiento de una ley lo requiere, pero se las arregla para estar ahí a la hora de amamantar a Alfonso, quien la acompaña en cada jornada laboral. Consciente de ese privilegio, pero también del esfuerzo que implica incluir a un bebé en su cargada agenda diaria, se propone transmitir el mensaje de que "se puede". "Esta sociedad tiene que empezar a tener miradas más abiertas para poder acompañar a todas las mujeres que pasan por la etapa de la maternidad", reflexiona, en una amena charla con 3Días.

Tercera generación de peronistas, María Laura mamó de chica el valor de la militancia y el compromiso social. Encolumnada en el proyecto kirchnerista durante los 12 años que gobernó la Argentina, hoy es cauta al hablar de la ex Presidenta, pero deja en claro que los bolsos del corrupto José López o las "patas en la fuente" de Boudou, D’Elía y Esteche no la representan como peronista.

¿Te resulta incómodo que habiendo tenido ocho años una presidente mujer, de tu partido, los temas de género no hayan tenido la relevancia que merecían? ¿Le faltó mirada de género a Cristina?
- La mirada de género es un proceso que nunca termina. La Argentina tuvo un quiebre en el 93, cuando se votó la ley de cupo en la política, y se fue transitando, a veces con más fuerza o más timidez. Yo presenté un proyecto para incorporar el cupo en los board de las empresas privadas, que existe en países de Europa y no prosperó, pero la idea era provocar en el sector privado el debate.

Hay dirigentes a los que les cuesta entenderlo. Pinedo votó en contra de la paridad en la política y otros lo hicieron a favor para no desentonar...
- Las razones ocultas o no de cada uno para votar... Pero la modernidad cuando avanza, avanza. El espacio para debatir temas de género se amplió y circunstancias como la marcha de #NiUnaMenos no es sólo testimonio de las mujeres, son los disparadores que en una sociedad permiten que una ley de cupo o de protección a la víctima avancen.

¿Cómo estás viendo el tránsito del peronismo en la oposición? ¿Falta autocrítica tras la derrota?
- Es así, falta un proceso de autocrítica, de reacomodamiento... No es fácil para el movimiento justicialista transitar un cambio como el que estamos viviendo, es traumático, un cambio profundo.

En el Senado el PJ optó por no poner palos en la rueda...
- El Senado ha cumplido un rol de seriedad y responsabilidad institucional indiscutible. Hemos planteado nuestras diferencias en comisiones, en labor parlamentaria, pero acompañado el desarrollo de la república con responsabilidad. Le queda al Presidente hacer ese reconocimiento y ejercer las leyes que hemos votado. Pero también tenemos cosas para decir y la obligación de pedir redireccionamiento, marcar los errores. Hay cosas muy preocupantes.

¿Como cuáles?
- El tema de la falta de empleo, de la desactivación económica, de esta mirada donde yo siento que hay un montón de gente nuestra que ha perdido la oportunidad de seguir sintiéndose incluida y viviendo la posibilidad aspiracional de ver mejorar sus hijos. Tengo muchos momentos de tristeza.

Convengamos que no veníamos de una situación buena. Hoy hay un millón más de pobres, pero el kirchnerismo dejó el 30%.
- Pero después de un año hablar de la herencia... Yo no dejo de pensar como estaba la Argentina en el 2001, porque creo que es una obligación saber que en ese momento, el "que se vayan todos", poner en riesgo la democracia, la república fue muy doloroso para la Argentina. De esa foto, a todo lo transitado, con errores y aciertos, con todo lo que significa construir una vida común en una sociedad como la nuestra... El gran articulador es el trabajo. A partir de ese disparador se construye una sociedad sana, que va cumpliendo con las deudas que tiene. Yo sigo apostando a eso: por mi esencia justicialista y compromiso social.

¿Le falta mirada social a Macri?
- Nuestra sociedad requiere mucha sensibilidad. Tenemos que trabajar para que cada familia tenga trabajo digno, es el gran articulador social. Si eso se pone en riesgo es una situación delicada.

¿Dónde está el verdadero peronismo hoy? ¿Lo encarna Scioli, Cristina, Massa, Randazzo...?
- El peronismo es todo eso. Tiene un gran compromiso justicialista, de búsqueda de la igualdad social como meta. Pero no siempre los hombres representan el pensamiento global que a mí me trae a ser la tercer generación de peronistas en mi familia.

¿Qué sentiste con la foto de Boudou, D'Elía, Esteche y Mariotto con los pies en la fuente emulando la postal del 45?
- Yo no asocio eso con el peronismo. El peronismo es una historia que se viene construyendo, pasa de generación en generación y lucha para construir una sociedad con inclusión, donde el trabajo es el articulador que nos reconoce a todos y así como Evita le dio el voto a la mujer, las peronistas peleamos por la igualdad de género.

Otra imagen triste asociada al peronismo es la de José López con los bolsos cargados de dólares...
- Me produce una repugnancia y un rechazo infinito. La corrupción tiene que ser erradicada en cualquiera de sus formas. Yo no soy eso, y no voy a tolerar los espacios donde sucedan esas cosas. Es problema de la Justicia resolver y dar respuesta a estas situaciones.

¿Qué te pasa al ver a Cristina transitando los tribunales?
- En el caso particular de la expresidenta, los argentinos tendríamos que aprender a tener perspectiva histórica, salir de estas cosas espasmódicas, porque sino vamos a seguir profundizando algo que es muy malo: quiénes son los buenos y quiénes son los malos. Estamos haciendo un gran esfuerzo para construir una Argentina con instituciones y cuando las instituciones están en marcha tienen la obligación de transitar los procesos, y esto no es un tema de ráting, es un tema de democracia, de república...

¿Cristina es una perseguida política?
- No me gusta que el sistema de la política argentina sea perseguir a un ex presidente. La democracia y la república tienen sus herramientas para respetar los tiempos y las investiduras históricas. Estas cosas muy viscerales... Prejuzgar en cualquier sentido no es buen consejero. Me da tristeza que los que creemos que la política es la herramienta necesaria para transformar la sociedad sea tan manoseada por algunos que creyeron que la política era... no sé... un espacio de salvataje personal. Cuidado con el concepto que estamos formando de la democracia, de la política, porque, ¿qué viene si no? ¿El mercado?

¿Te gustaría ver a CFK candidata en 2017?
- No sé cuáles son sus aspiraciones y no es un tema de especulación. Cada uno decide desde su más profunda convicción y yo respeto cualquier decisión.