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Balance positivo de gestión y falencias a corregir

Macri tiene dos oportunidades históricas. La primera es que su gobierno se transforme en un cambio de época, al estilo de lo sucedido con la llegada de Yrigoyen al poder en 1916 y la de Perón en 1946, dando origen a un nuevo bipartidismo. La segunda es que su victoria sea el inicio de un cambio de ciclo en la región, donde desde el triunfo de Chávez en 1998 y el de Lula en 2002 predominaron los gobiernos de centroizquierda. En los 50 días de gobierno que lleva, mostró y ejecutó un cambio claro en política exterior (Cumbre de Presidentes de Mercosur y presencia en Davos) y una reorientación drástica en la política económica (salida del cepo). La recomposición de las relaciones con el campo ha sido consecuencia de este cambio de política económica. En política interna, planteó como idea central "el arte del acuerdo" y su ministro del Interior ha establecido buen diálogo con los gobernadores. Se ha desarticulado con bastante éxito la política de medios del kirchnerismo (disolución del AFSCA y AFTIC) y se ha dado nuevo enfoque en política cultural. Dos de sus gobernadores han tenido éxitos políticos: en Buenos Aires, Vidal logró en menos de 40 días una coalición permanente con Massa para articular la mayoría que no tiene en las dos cámaras. Tras dividir al peronismo, obtuvo los dos tercios necesarios para que le aprueben el endeudamiento. En Jujuy, Morales detuvo a Milagro Sala e inició la desarticulación del poder kirchnerista en la calle. Se han removido conducciones en organismos claves del Estado como el BCRA, la UIF y la Inspección General de Personas Jurídicas entre otros, así como la cesantías de designaciones recientes en los gobiernos nacional, provinciales y municipales. No es un mal balance en términos de cambio y gestión para 50 días de gobierno. Pero, ¿dónde están sus falencias? La primera está en el campo institucional: la designación por decreto de dos miembros de la Corte. Más allá de la discusión constitucional, lo concreto es que no lo logró, al postergarse su juramento y manifestar la oposición en el Senado que, de jurar sin su acuerdo, no lo obtendrían más. En esta misma línea está la demora en articular una coalición parlamentaria, a diferencia de la celeridad con la cual la logró Vidal. Tampoco han sido designados los presidentes de las comisiones de las dos cámaras ni se ha designado el presidente de la Comisión de Trámite Legal Parlamentario que convalida los DNU. La segunda es la falta de una idea clara en política de seguridad. La "triple fuga", si bien puso en evidencia problemas heredados, también manifestó errores, falta de coordinación y de "profesionalismo". Que a 50 días de gobierno las cárceles federales y bonaerenses sigan a cargo de funcionarios kirchneristas, cuando el mismo Gobierno las señala como un área crítica es un problema. Por último, se evidencia cierta tendencia a seguir manejando la comunicación como si siguiera la campaña. Es cierto que la imagen puede valer más que mil palabras, pero también cuando se gobierna, tarde o temprano, se impone la realidad. En síntesis, hay una oportunidad histórica, un balance positivo en materia de gestión y, como es lógico, falencias a corregir.