Bajo crecimiento y elecciones, en la agenda de América latina

Sin la bonanza de la última década, la región enfrenta un 2014 económico con luces y sombras. Si bien se matendrá la demanda externa favorable, la volatilidad financiera global y la caída del consumo interno marcarán un año en que Brasil, Uruguay, Bolivia y Colombia, entre otros, irán a las urnas. El rol de la Alianza del Pacífico y el efecto Mundial.

Lejos de la abundancia que caracterizó a la última década, pero aún con perspectivas de moderado crecimiento económico, más de 600 millones de latinoamericanos comienzan un año atravesado por las contiendas electorales, la consolidación de nuevos bloques comerciales y el Mundial de fútbol.

América latina tendrá un panorama de luces y sombras de cara a 2014. Entre las amenazas, se cuenta la persistente volatilidad de la economía global, un factor a tener en cuenta como riesgo, si bien la crisis financiera global parece haber quedado atrás. En tanto, la región, el año pasado, asistió a un deterioro generalizado de los términos de intercambio, por lo que el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos aumentó en un 0,7% del PBI, respecto de 2012. Además, el menor aporte del consumo al crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) y el aumento de la presión inflacionaria son otras de las luces amarillas, según lo entienden los expertos consultados por 3Días.

Sin embargo, si se lo compara con el año que se fue, la región de América latina y el Caribe tendrá una expansión económica del 3,2% frente al 2,6% de 2013. El crecimiento se explica por las oportunidades en el comercio internacional y la aún favorable situación cambiaria, según se desprende del último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). No obstante, las realidades de cada país estarán marcadas por sus políticas internas, puntualiza el economista Aldo Abram, director de Libertad y Progreso.

Mientras tanto, este año, Brasil, Colombia, Uruguay y Bolivia, entre otros, concentrarán la expectativa política. Con sufragios presidenciales en siete de los 19 países que forman parte de la región, existen factores comunes que atraviesan buena parte de los contextos electorales.

En Sudamérica, y más allá de la diferencia entre izquierda y derecha, está en juego, en la mayoría de los países, la reelección de los presidentes. Estos son los casos de Brasil, Colombia y Bolivia, a pesar de tener estilos de gobierno muy distintos. También habrá escenarios donde estará en juego el regreso de ex primeros mandatarios, como en Uruguay. Son muy pocos los países donde podrá existir alternancia, observa Carlos Malamud, investigador principal de América latina del Real Instituto Elcano.

La otra variable de peso es social: el número de latinoamericanos en situación de pobreza en 2013 llegó a 164 millones de personas (el 27,9% de la población), de los cuales 68 millones son indigentes (11,5%), según datos de la Cepal. Las distintas movilizaciones callejeras, en 2013, visibilizaron un creciente estado de insatisfacción de la ciudadanía. Esto es un dato que, en los contextos electorales, ningun candidato puede perder de vista. Está claro que, si bien la región ha crecido en los últimos años, persiste un panorama de desigualdad.

El futuro de Dilma

Brasil fue, el año pasado, ejemplo de agitaciones sociales. A ello, se suma su desaceleración económica. Una tasa de crecimiento del 2,3% coloca al país entre los que menos crecieron en la región. Según Cepal, el que más lo hizo fue Paraguay, con 13%. En 2014, se estima para Brasil solo un 1,9%, aunque la presidenta, Dilma Rousseff, criticó a quienes desconfían de la economía nacional. Pero, a pesar de la desaceleración, se plantea el éxito electoral de Rousseff, indica Andrés Serbin, analista político y presidente de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (Cries).

De cara a las elecciones previstas para octubre, por ahora no hay demasiadas alternativas políticas, coinciden los analistas. Y, por otra parte, el Partido de los Trabajadores (PT) ha probado ser un aparato difícil de roer: la actual mandataria lidera la intención de voto con un 47%, aunque no todo está dicho porque el ambiente social no está calmo, tal como lo demostraron las masivas protestas del año pasado. Pese a todo, a nivel electoral, Brasil no sería una sorpresa. "Seguirá pagando el costo de su mediocre gestión", advierte Abram.

Rousseff inicia el último año de su mandato con un 56% de popularidad. Para muchos, su gobierno ha estado lejos de las expectativas respecto a seguir el rumbo económico trazado por Fernando Cardoso y Lula da Silva. No profundizó las reformas estructurales, hecho que habría minado la inversión, la demanda interna y el crecimiento.

Apenas cuatro meses antes del llamado a las urnas, el Mundial se presenta como una oportunidad y también un riesgo para Rousseff. Una inversión sin precedente de u$s 14.000 millones molesta a amplios sectores de la sociedad y a la oposición. Los recursos han salido del erario público y un moderado 8% proviene de capital privado, explica Clara Riveros, analista política y colaboradora del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (Cadal). El país será muy escrutado durante el campeonato y, de haber alguna falla seria, su imagen podría verse comprometida, remata Malamud. El país del año

Otro contexto electoral, en donde no habría mayores sorpresas, sería Uruguay. La economía marchó bien el año pasado -4,5% de crecimiento- y, al efecto, el semanario británico The Economist lo declaró país del año, sumado a dos ruidosas reformas: el matrimonio igualitario y la legalización de la marihuana. La nación charrúa crecerá un 3,5% en 2014 según Cepal, pese a que el alza de la inflación preocupa y ya se ubica cuarto en la región.

En Uruguay, la tradición democrática parece inexpugnable. En efecto, el pequeño país posee un civismo democrático envidiable que se corresponde con la inexistencia de grandes focos de exclusión y la persistencia de políticas igualitarias. Los sondeos auguran un 40% de intención de voto para el oficialismo de la mano del ex presidente Tabaré Vázquez para el próximo octubre. En los últimos meses, el Gobierno supo resolver problemas como la salida del Ministro de Economía por decisión propia, tras la escandalosa quiebra de la aerolínea Pluna, y logró atravesar reclamos en materia de seguridad. Uruguay es percibido casi con admiración, la sociedad lo respalda y, además, la oposición no generó una propuesta viable y alternativa, señala Riveros.

Santos, por el bronce

Colombia es otro escenario donde se juega la reelección presidencial, en mayo, en un contexto económico positivo, en el que Cepal prevé un aumento del PBI del 4,5%. Para complementar, el Ministerio de Hacienda indicó que su país fue el de mayor crecimiento en 2013 entre los latinos, pese a que es, a la vez, el de mayor índice de desempleo, según indicó Cepal, con el 10,6%. El principal reto sigue siendo la lucha contra las Farc. Lo más seguro es que, si avanzan las negociaciones con las Farc, se produzca la reelección de Juan Manuel Santos, vaticinan desde Cries. El partido en el poder es parte del aparato estatal, con control de los medios de comunicación más importantes. Por lo tanto, la clave será ver cómo avancen los acuerdos de paz. No es menor la apuesta: de triunfar Santos, sería recordado como el demócrata y el hombre de la paz, complementa la colaboradora de Cadal.

Por su parte, en Bolivia, el país sudamericano que más crecerá en 2014, con un 5,5%, Evo Morales también quiere asegurarse la reelección en octubre. En la opinión de los analistas consultados por 3Días, la perspectiva de triunfo del líder aymará pareciera ser clara, a pesar de ciertos excesos cometidos para lograr su candidatura y asegurar diversos apoyos. Lo que no está tan claro, es si su victoria será del 70% como ha enfatizado Morales últimamente, dice Riveros.

En tanto, América Central tendrá tres escenarios electorales: El Salvador y Costa Rica, en febrero, y Panamá, en mayo. El panorama está lejos de definirse. En los dos primeros pudiera darse lo inverso a la tendencia regional: una posible derrota de los actuales presidentes. La suerte del mandatario salvadoreño, Mauricio Funes, dependerá de la estrategia de la la alianza opositora, mientras que, en Costa Rica, luce difícil el triunfo de Laura Chinchilla, pee a que este país es un polo de desarrollo regional. En Panamá, el segundo que más creció en 2013, con 7,5%, el candidato oficialista es seguido de cerca en los sondeos por los partidos tradicionales. La ampliación del Canal va a tener obstáculos. La gran apuesta radica en ello y en los servicios financieros, analiza Serbin.

El futuro de los bloques

Está claro que 2013 no fue el año del Mercosur, que ingresó en una deriva y finalizó el año con el reingreso de Paraguay y un modesto crecimiento del 2,5%. El bloque, con una población superior a los 216 millones y un PBI de u$s 920.000 millones, vivió varias tensiones. ¿La última? La Argentina puso obstáculos para la negociación comercial con la Unión Europea. Las diferencias entre Brasil, Uruguay y Paraguay con la Argentina y Venezuela tenderán a incrementarse, advierte Malamud. El Mercosur falla y no responde a lo que debiera ser: un mercado común. Por el contrario, se refuerzan las barreras proteccionistas contra terceros. Tiene más un objetivo político que económico y un futuro bien incierto. Se ha transformado más en un lastre y no en un puente para la integración al mundo, remata Abram.

Tampoco la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) goza de buenos pronósticos. Esta unión regional de nueve países -entre ellos Cuba, Venezuela y Bolivia-, suma un PBI de u$s 416.000 millones. Fracasará más rápido y con mayor ruido que el anterior, coinciden los expertos. Huérfano de padre tras la desaparición de Hugo Chávez, no termina de levantar cabeza. El presidente ecuatoriano Rafael Correa asumió el liderazgo, pero su carisma no alcanza. Está compuesto por países que no tienen ninguna vocación por el libre comercio, enuncia el director de Libertad y Progreso. Por su parte, la Unasur mostró pocos avances sin el caudillo bolivariano y el retiro de Lula, debilidad que se manifestó en la aún vigente crisis de sucesión en la Secretaría General.

Mercosur, Alba y Unasur contrastan con la Alianza del Pacífico, el grupo de la región que mejor perspectiva pareciera tener para el año que arranca. El bloque se posiciona en octava posición a nivel mundial, con 212 millones de habitantes y el 40% del PBI regional. México, Colombia, Chile y Perú son parte y el grupo se encuentra en proceso de expansión. Se estima que podría crecer un 4,25% en 2014, empujado por las últimas tres naciones, que tuvieron el mayor crecimiento de América latina en 2013. Negocian países serios y el pragmatismo arroja mejores resultados que la retórica, pese al escepticismo y recelo de algunas naciones como Brasil y Ecuador, resume Riveros. El bloque crece en todo término, no se perturba ante los cambios presidenciales, y en 2014 irá por la adhesión de Costa Rica y Panamá. La Alianza resulta muy prometedora de cara al futuro. El tiempo lo dirá, finaliza Riveros. / 3D