Argentina, lejos de cumplirle a CFK el sueño de sumarse a los BRICS

La incoporación a ese bloque no sería sencilla. Hay diferencias de escala, volumen e influencia con las naciones que lo integran. Además, el país debería primero regularizar su economía: devolverle fiabilidad al Indec, resolver el frente externo y restablecer la estabilidad jurídica y fiscal. Los potenciales beneficios de pertenecer.

Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, los llamados BRICS, son los "países con los que tenemos que identificarnos y de los cuales tenemos que ser parte, ya que por ahí está el futuro", dijo semanas atrás la presidenta Cristina Kirchner quien, además, le pidió al exmandatario brasileño Lula da Silva que su país oficie de garante para que la Argentina entre al grupo.
¿La recesión brasileña podría aumentar las chances de que la Argentina se incorpore a este bloque? Y suponiendo que sí, ¿cuál sería el beneficio de ser admitido? ¿Qué tan bien les va a los BRICS?Pocas chances"Los BRICS evaluaron en algún momento aumentar el número de miembros", resalta Raúl Ochoa, exsubsecretario de Comercio Exterior, y enumera como países que estuvieron "en carpeta" a Turquía, Indonesia y a la Argentina.
La decisión de incluir a la Argentina, de suceder, apuntaría a fortificar el grupo, agregando una mayor capacidad negociadora. Sin embargo, Marcelo Elizondo no lo ve sencillo. ¿Las razones?
"En primer lugar, porque el grupo está consolidado; incorporó a Sudáfrica como quinto miembro para tener una representación africana, pero no tiene vocación de conformarse en un conjunto tan amplio", explica el director de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI).
Por otra parte, "las diferencias entre Brasil, China, India, Rusia y la Argentina en materia de escala, volumen e influencia estratégica son muy grandes", dado que se trata de países con perfiles y estrategias distintas. "Además, la Argentina está en proceso de cambio de Gobierno y no sabemos cuáles serán las aspiraciones internacionales de la nueva administración", agrega.
Pero, además, Brasil y Rusia están enfocados en problemas internos. "La representación de la región ya está en Brasil", resalta, Elizondo, y precisa que la Argentina tiene acuerdos bilaterales con Brasil (el Mercosur) y China que marchan por vías separadas.
Para el exdirector ejecutivo de ExportAr, la crisis económica y política de Brasil podría hacerle postergar definiciones internacionales y concentrarse en su agenda doméstica.
"Entiendo que los BRICS no tienen ningún plan de expansión de sus miembros", plantea Juan Gabriel Tokatlian, profesor de Relaciones Internacionales de la UTDT. "Si ello ocurriera, lo cual dudo, implicará que primero cada actor regional -Sudáfrica para el caso africano, India para el caso del subcontinente indio, Brasil para el caso sudamericano- quiera y proponga la ampliación de un nuevo miembro de la región específica", teoriza, y expresa que duda mucho de que esto ocurra en el corto plazo."Brasil es el representante americano en los BRICS y no parece en el corto plazo que haya posibilidades de sumar otro", sostiene Dante Sica, director de Abeceb, para quien la incorporación de nuevos países no dependerá de la situación particular de cada economía. "No obstante, no puede descartarse que a mediano plazo otros países, entre los cuales figura el nuestro, puedan incorporarse al bloque", añade. "Más allá de lo que pase con la economía brasileña, la Argentina debe hacer muchos méritos propios en materia económica para sumarse a los BRICS", opina el director de Invecq Consulting, Esteban Domecq, para quien la confiabilidad de las estadísticas, la estabilidad macroeconómica y financiera, las políticas de desarrollo, la responsabilidad fiscal y la regularización del frente externo son algunas de las cuestiones que la Argentina deberá resolver en el corto plazo para poder empezar a pensar en agregar valor al bloque.
¿Pertenecer tiene beneficios?
"Si se lograra la incorporación, para la Argentina sería de valor en términos de reputación para negocios e inversiones. Pero el BRICS no es una entidad con personería, no tiene normas jurídicas de integración entre sus miembros y es un espacio con más contenido político, simbólico para la presentación común ante el mundo, confluencia para definición de algunas posiciones estratégicas internacionales comunes", agrega. Por ende, la pertenencia al grupo no tiene necesariamente beneficios comerciales o financieros.
"Si bien la posibilidad de incorporarse al bloque en el corto plazo es baja, pertenecer a los BRICS le otorgaría grandes beneficios al país, desde lograr una mayor presencia internacional, mejorando la posición para recibir inversión extranjera directa, hasta conseguir financiamiento alternativo a menor costo", considera Sica.En sintonía con el exsecretario de Industria, Domecq sostiene que "siempre es bueno formar parte de bloques económicos, porque mejora el poder de negociación, da mayor visibilidad internacional y cooperación para resolver conflictos, como el acceso al financiamiento o la apertura de nuevos y mejores mercados".
En los últimos años, la Argentina quedó "muy aislada" y, por lo tanto, una incorporación al BRICS sería una "gran oportunidad para su relacionamiento desde un grupo de países, que más allá de sus actuales dificultades, es un núcleo gravitante en el presente y hacia el futuro", sostiene Ochoa.
Si lo integrara, pasaría a formar parte del Nuevo Banco de Desarrollo del BRICS (NBD BRICS) y tendría acceso a fuentes de financiamiento alternativas, una vez alcanzado un acuerdo con los holdouts, requisito necesario para mejorar las condiciones y plazos de los préstamos externos públicos y privados.¿Colapso o complot?Cristina Kirchner también denunció un complot contra los BRICS al referirse al artículo del diario Financial Times "¿Es tiempo de declarar una crisis de mercados emergentes?". "Decir que los emergentes amenazan con arrastrar al mundo a una nueva recesión, es simplemente falso. El mundo fue arrastrado a la crisis del 2008 por la especulación financiera, y nunca se recuperó. ¿Qué tienen que ver los BRICS? Salvo el rol de víctimas, no les cabe ninguna otra calificación", afirmó."Más que colapso de los BRICS, lo que se observa es una corrección en las tasas de crecimiento de la mayoría de los emergentes", afirma Sica, y además subraya que sólo Brasil y Rusia están atravesando una situación compleja.
Mientras la economía rusa es dependiente del precio del crudo, que viene cayendo desde fines de 2014, en Brasil, "una combinación de crisis política e institucional, a partir de graves denuncias de corrupción, sumió al país en una recesión que hará retroceder este año su producto en casi un 3%", describe.
China, por su parte, enfrenta la necesidad de ajustar su modelo de crecimiento ante la desaceleración de las exportaciones y la producción industrial. Tras crecer a tasas por encima del 10% durante los últimos años, corrigió su expansión al 7% para 2015.
"La desaceleración es resultado del reordenamiento de la demanda agregada hacia una economía basada más en el consumo que en exportaciones", explica Sica.
En cambio, Sudáfrica e India no enfrentan situaciones de colapso, sino sólo correcciones en sus tasas de crecimiento, particularmente en el primer caso, ya que tiene una fuerte dependencia de los precios deprimidos de los metales.
En un contexto de sobreoferta mundial y fortalecimiento del dólar, la menor demanda china contribuyó a las presiones bajistas sobre los precios de los commodities, factor clave detrás del elevado dinamismo que lograron los emergentes en la pasada década, describe el titular de Abeceb.
A su vez, la caída de la bolsa china y el temor de que no logre un soft landing de su economía motivó comportamientos precautorios, volviendo más selectivos los flujos de capitales hacia estas economías. En particular, India y Brasil poseen importantes déficits externos, que los dejan vulnerables frente a un evento de esta naturaleza.
También la posible suba de tasas de interés por parte de la Reserva Federal de los Estados Unidos podría empeorar esta situación, revirtiendo parte de los flujos de capital hacia las economías avanzadas en detrimento de las emergentes.
Respecto de si los BRICS pueden arrastrar al mundo a una nueva recesión, el titular de Abeceb lo juzga difícil. "Habrá un menor o nulo viento de cola para los emergentes durante algún tiempo, pero no conducirá a una recesión global", anticipa.
"Las economías avanzadas, con los Estados Unidos a la cabeza, han vuelto a mostrar dinamismo y las emergentes, si bien a tasas menores, seguirán contribuyendo al crecimiento global", enfatiza.Los BRICS representan 27% del PBI mundial, pero dos tercios de este porcentaje corresponden al producto chino. El bloque también acapara el 20% del comercio, aunque la mitad de estas transacciones son del Gigante Asiático. Por eso, Ochoa sostiene que "China más que los BRICS en conjunto podría arrastrar a un proceso recesivo, en el supuesto de una recaída estadounidense, que hasta ahora no se observa".
La política monetaria de los EE.UU., que aprecia el dólar frente a otras monedas; un comercio internacional que decrece en precio y aumenta levemente en volumen y por lo tanto decae en valor y la perspectiva de una suba de tasa de interés de los bonos del Tesoro potencian el cambio de eje de la estrategia china de crecimiento, que ahora busca expandirse en base a consumo interno en vez de exportaciones, explica Ochoa, quien califica como "relativo declive" y no como colapso a la actualidad de los BRICS.
En sintonía, Domecq cree que no estamos ante una nueva recesión global sino frente a un cambio de fuerzas. "En los próximos años, el motor de los mercados emergentes tendrá menos potencia, pero el de las economías más desarrolladas ya está compensando esta desaceleración, por lo que el efecto no será negativo o por lo menos no de manera significativa", concluye.
Noticias del día