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Natasha Niebieskikwiat: "“La Argentina desconoce la historia de las Malvinas”"

Lejos de analizar la puja por la soberanía, la periodista Natasha Niebieskikwiat refleja cómo son y sienten los kelpers. “En el país hay una imagen estereotipada de que son ingleses piratas”, sostiene. Por qué cambió la percepción sobre los argentinos en los últimos años.

En 19 días, se habrán cumplido 32 años de que las tropas argentinas desembarcaran en las islas Malvinas y dieran inicio a un conflicto bélico que se extendería por 73 días y se cobraría la vida de más de 900 personas. En el marco de un nuevo aniversario de este triste episodio, y a un año de que el 99,8% de los isleños votaran a favor de seguir siendo un territorio de ultramar británico, la periodista Natasha Niebieskikwiat sorprendió al mercado editorial con una tapa osada y un título provocador: Kelpers. Ni ingleses ni argentinos. Cómo es la nación que crece frente a nuestras costas (Sudamericana).

Lejos de analizar la puja por la soberanía, Niebieskikwiat se propone reflejar cómo son y qué sienten los casi 3.000 habitantes de las islas. Ni ingleses ni argetinos, como titula, los kelpers tienen una historia rica, en cuya población se funde la tradición británica, santahelénica y hasta chilena. “Maduré la idea de hacer este libro cuando me di cuenta de la magnitud de la ignorancia que hay, aquí, para con los isleños. Hay una imagen estereotipada y un gran desconocimiento de lo que les ocurre, de su historia, de dónde vienen. Se los considera ‘ingleses piratas’. Los veo como una comunidad que se comporta como un país. La Argentina, obviamente, rechaza esto. Pero tienen una fuerte identidad, más allá de lo británico”, sostiene.

De hecho, el último censo (2012), dio cuenta de que el 59% de los residentes afirman sentirse ‘isleños de las Falklands’, independientemente de su lugar de nacimiento. “Los chilenos están por desplazar a los santahelenos como primera minoría. Las Malvinas siempre tuvieron un componente cosmopolita. Aunque, hasta 1982, los británicos las desconocían y la guerra las puso en el mapa”, comenta Niebieskikwiat, quien viajó en ocho oportunidades al archipiélago. “Esta gente era como una gran familia de colonos y está dejando de serlo, para unirse en foros de Internet, para estar cada vez más adentro”.

“Las Malvinas tienen una historia riquísima que la Argentina desconoce, que tiene que ver con el pasado y con historias de navegantes. La Patagonia y las islas estaban integradas. Las islas ayudaron a la modernización del continente. Ushuaia fue fundada por un religioso inglés, que había fundado una colonia de aborígenes fueguimos en isla Keppel. El primer gobernador de Santa Cruz se casó con una kelper. ¿Qué pasó ahí? ¿Cuándo dejamos de oírnos?”, se pregunta.

El primer viaje de Niebieskikwiat a Malvinas fue en 1996, plena luna de miel de las políticas de seducción implementadas durante el gobierno de Carlos Menem. “Todo era más rural, más virgen. La gente era más inocente. Los isleños tenían una predisposición que no tienen hoy”, observa.

Desde su primer viaje al último, ¿cómo cambió la percepción que los isleños tienen sobre la Argentina?
- Entre 2009 y 2013, cambió mucho. Hay un cambio que tiene que ver con las amenazas de Cristina Kirchner de suspenderles los vuelos. Con eso, hubo enorme inquietud. Otro golpe para ellos fue cuando la Argentina logró que el Mercosur prohibiera la bandera kelper. Ahora, todo eso se está violando vía camuflaje y triangulación. Chile y Uruguay siguen prestándole atención a las Malvinas. Todo esto sigue ocurriendo con containers que se numeran de modo diferente. Si la Argentina hubiese conservado los acuerdos de comunicación de los ‘70, la historia habría sido otra.

Para la generación kelper post 1982, ¿en qué lugar queda la Argentina?
- La Argentina existe de manera sobredimensionada. Nos ven deformadamente. Muchos, con ignorancia. Los que conocen la Argentina y pasan por acá, adoptan una actitud diferente. Tienen entre miedo, odio y desconocimiento, más allá de los cariños que puedan aparecer, a raíz de la mezcla humana. Lo que ocurre, también, es que han empezado a diferenciar al pueblo de sus gobernantes. Entonces, marcan que una cosa es el Gobierno kirchnerista y otra, el pueblo que “está un poco adoctrinado desde la educación, desde que aprendemos a que las Malvinas sean argentinas”, eso es lo que dicen.

¿Qué repercusión tuvo el hecho de que Cristina Fernández se haya referido a los habitantes de las islas como ‘ocupas’?
- Ha sido contraproducente porque los ha alejado, los ha enojado, los ha fastidiado y es gente es muy pero muy dura. Aguantan todo y viven de espaldas a la Argentina, en ese plano. Ahora bien, el libro trata de ir más allá de eso y no hablar de política. No propongo política exterior. Los acuerdos de comunicación en los '70 fueron muy buenos, o parecían serlo, pero duraron poco. Los isleños comenzaron a ganar confianza en la Argentina y eso funcionó. La guerra interrumpió todo. Tratarlos como ocupas, como usurpadores... No se negocia gritándole a tu enemigo. Además, se supone que si son argentinos, ellos no son tus enemigos. Eso no es una negociación. n 3D