El error del kirchnerismo fue tener la misma irresponsabilidad fiscal que el menemismo
27-07-12
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En diálogo con WE, el economista José Luis Espert asegura que la Argentina ya entró en recesión y que una crisis fiscal está en ciernes. Dispara que las medidas del Gobierno para atemperar la caída causan el efecto contrario y recomienda un amplio plan anti-inflacionario con menor gasto público y devaluación. Su opinión sobre el tándem Kicillof-Moreno.
La más mínima comparación entre el período kirchnerista y la década del noventa pega en el gobierno nacional como una resaca de las que prorpina el hoy denostado champagne. El economista José Luis Espert lo sabe, pero no duda, a la hora de desmenuzar las decisiones macroeconómicas del Gobierno en los últimos nueve años, en trazar un paralelismo con las políticas del menemismo. Sin medias tintas, asegura que la Argentina ya se encuentra en recesión y señala al control de cambios y las trabas a las importaciones como disparadores del derrumbe económico que tiene como causa de fondo la irresponsabilidad fiscal que el Gobierno arrastra desde la gestión del presidente Néstor Kirchner.
* ¿Cuánto impactó en la desaceleración de la economía la política de control de cambios del Gobierno?
- El control de cambios explica parte importante de porqué la Argentina está en un proceso recesivo en este momento. Yo diría que junto con las restricciones para importar son los dos disparadores. Pero no son las causas. La razón fundamental del porqué Argentina está en recesión es la política fiscal que ha sido tan irresponsable como la de la década del noventa, con la única diferencia de que en los noventa emitimos deuda pública para financiarnos y en la última década nos hemos terminado financiando con inflación, que es causada por la emisión monetaria para financiar el déficit. Esa política fiscal tan irresponsable generó inflación y, como la tasa de devaluación ha venido bien debajo de la inflación en el último lustro, empezó a genera expectativas de que la Argentina podía llegar a devaluar. Y cuando hay expectativas de devaluación, generalmente usted va a tener fuga de capitales y no entrada. Y es entonces cuando el Gobierno introduce el control de cambios y, para evitar mayor pérdida de dólares, profundiza el cierre de la economía a la competencia importada.
* ¿Eso sería atacar la consecuencia del problema en lugar de la causa?
- Claro. La causa es que tenemos una inflación y una situación fiscal difícil de sostener. Para ponerlo en números: en 2012 la Argentina va a terminar recaudando $800.000 millones entre Nación, provincias y municipios. El gasto público estará en $900.000 millones, es decir que tenemos un déficit fiscal de $100.000 millones, lo cual representa más de 4 puntos de PBI. Y cuando uno analiza la dinámica de déficit fiscal durante la última década, se ve que es muy parecida a la de la década del noventa. Por eso digo que ha sido tan irresponsable este proceso como el de la convertibilidad en materia fiscal. No es que el Gobierno se está desenseudando, eso es falso. Simplemente cambió la manera de financiar su déficit, a través de un financiamiento oculto y mentiroso como la inflación, en lugar de colocar deuda explícita y blanca en el mercado.
* ¿Por qué le estalla ahora el problema fiscal al Gobierno?
- Siempre que hay una crisis fiscal, como la que tenemos en ciernes, hay causas madres y después disparadores. Por ejemplo, durante la convertibilidad, la política fiscal de Cavallo fue siempre insostenible, pero se convierte en una crisis a partir del dominó de caída de países, como México en el 95 , y luego el Sudeste Asiático, Rusia y Brasil. El problema fiscal a Cristina no le aparece de un repollo. Viene de la época de su esposo ya. Es falso aquello de que Néstor era un gran macroeconomista. Lo que hizo Néstor fue acelerar a fondo con el gasto público, lo que pasa es que arrancó de una situación fiscal muy sólida a partir del 2004, y tenía mucho margen para gastar.
* ¿Qué salida observa a esta situación?
- Es imperioso eliminar el control de cambios y eliminar las restricciones a las importaciones. Debería irse para atrás con todo. Pero claro, hay problemas para eso. Recientemente, el Gobierno blanqueó la prohibición de comprar dólares para atesorar. Con lo cual, el primero que está diciendo que no cree en su dólar oficial, es el Gobierno. Al haber prohibido la venta, en algún lugar ha criminalizado la compra de dólares por parte de la gente, que tiene que ir al mercado paralelo, y la persigue la policía. Entonces, el primer problema para liberalizar el mercado de cambios es que ni el Banco Central cree en su dólar vendedor.
* ¿Cree que se impone una devaluación?
- Sin duda que una condición necesaria para salir de esto es una devaluación. Pero hay que hacer muchas cosas además, paralelamente. Hay que inducir a una suba en la tasa de interés por lo menos a los niveles que tuvo el año pasado, para que tener pesos tenga algún sentido. Esas son las dos cosas de mínima, pero que deberían estar insertas en un programa anti-inflacionario. La economía lo necesita y el mercado se lo pide: hay que bajar esta inflación. Lo ideal sería crear un plan orgánico, que tenga el aval de toda la clase política. Para lo cual es necesario anunciar un ajuste fiscal, pero no sobre el sector privado sino sobre el gasto de operacion del sector publico. Esto no implica necesariamente bajar el gasto público nominal, sino introducir una fuerte desaceleración en el gasto y llegado al caso congelar parte del gasto nominal.
* Los economistas alineados al Gobierno desaconsejarían este tipo de medidas en un contexto recesivo
- Es que ya se están pagando los costos de un plan anti-inflacionario, pero sin los beneficios de un plan anti-inflacionario. Es decir, háganlo pero de una manera más orgánica y creíble.
* Hay sectores paralizados, en parte debido a las decisiones de política económica del gobierno nacional. ¿Qué lectura hace del mutismo por parte de los empresarios?
- Seguramente una parte importante de la clase empresaria sea muy meritocrática, pero hay otra parte de esa élite que es parte del problema y no de la solución. Si acá los dueños del dinero tienen miedo y se callan la boca, qué le podemos pedir al resto de la sociedad. Yo no he visto a ninguno de los miembros de esa élite criticando un plan económico, salvo que ese el plan esté en franca caída. Eso es igual en los noventa y en esta última década. El problema es que hoy los empresarios se quejan menos porque el kirchnerismo aprieta mucho más que el menemismo. Sin duda que los dueños del dinero en la Argentina son responsables de que este proceso haya avanzado tanto en coartar la libertad económica y de opinar. La decadencia nuestra es el capitalismo de amigos.
* Mucho se habla de la poco clara toma de decisiones en torno a la política económica. ¿Cómo ve esa conducción?
- Yo creo que el tándem que forman Kicillof y Moreno no entiende nada. Están fuera de la realidad. Que se haya destruido el Mercosur y Moreno se mande a Angola demuestra que no entiende nada. Y en el caso de Kicillof, lo que demostró en YPF es que cree que puede fijar el conjunto de precios relativos a todos los sectores bajo la amenaza de que si no lo hacen les va a pasar lo que le pasó a Repsol. Este muchacho parece que vive en otra época
el Muro se cayó ya. z we
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29-07-2012 20:38:39Usuario Invitado
29-07-2012 18:06:30Usuario Invitado
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