El gran desarrollo que está atravesando la industria vinícola a nivel mundial trajo consigo un nuevo tipo de turismo dedicado a potenciar y difundir la riqueza enológica de una determinada región: el enoturismo. Desde hace más de una década gran parte de las bodegas más prestigiosas del mundo comenzaron a abrir sus puertas a visitantes de todo el mundo y a ofrecer degustaciones y visitas guiadas para aquellos amantes del vino que quisieran conocer este apasionante mundo desde adentro. Con el correr del tiempo, la oferta turística fue evolucionando y actualmente los establecimientos productores ofrecen actividades que van desde programas culturales y deportivos, hasta la posibilidad de disfrutar un menú gourmet o dormir entre los viñedos. Hoy por hoy, el turismo enológico es un negocio millonario que ha alcanzado su máxima expresión en los países en que la industria está más desarrollada, como Francia, Italia, España y los Estados Unidos, que en los últimos 15 años vio a California convertirse en el segundo destino preferido por quienes visitan el país, detrás de Disney World.
Poco a poco, América del Sur también se fue animando a esta tendencia, de la que ya forman parte muchas de las grandes bodegas de la Argentina y Chile. Entre su variada oferta turística, Perú también cuenta con una alternativa de nivel internacional para los amantes del vino: Viñas Queirolo, el hotel de Bodega Queirolo.
Siempre marcando tendencia, la primera bodega del país también fue pionera en construir el único hotel boutique en medio de una viña. A unos 300 kilómetros de Lima, esta encantadora casa hacienda de estilo republicano es el lugar ideal para relajarse en el marco de 350 hectáreas de viñedos implantados en el soleado Valle de Ica, al pie de la Cordillera de los Andes.
Este oasis cuenta con 20 habitaciones amplias con terraza y una gran piscina. El restaurante principal, Las Viñas, ofrece una vista privilegiada al viñedo. La propuesta gastronómica incluye un buffet y un menú a la carta de sabores regionales y de cocina internacional, que incluye platos cocinados en un horno de barro. Junto al restaurante, se sitúa el Bar, que es una réplica de la Antigua Taberna Queirolo construida en Pueblo Libre en 1880, donde se pueden degustar vinos, piscos, licores y cócteles. El otro punto de reunión de este complejo es el Bar de la piscina, perfecto para comer un piqueo liviano o tomar un Pisco Sour al aire libre.
Completan la propuesta un sitio especial para eventos llamado Los Pecanos en alusión a los árboles de pecanos que lo rodean, una antigua capilla restaurada, un pequeño coliseo de gallos y una sala de conferencias. Próximamente a estas instalaciones también se les sumará un spa que ofrecerá tratamientos de vinoterapia.
Pero para quienes no quieran alejarse mucho de Lima, Bodega Queirolo también propone otra alternativa para disfrutar del turismo enológico a menos de una hora de la ciudad: la Casa-Hacienda Queirolo, en el distrito de Pachacamac. Allí se ofrecen visitas a la planta de elaboración guiadas por un sommelier que explica a los visitantes el proceso de elaboración de vinos y piscos, seminarios y degustaciones en una confortable sala de catas.
Con estas propuestas, la Bodega Queirolo continúa sorprendiendo a los amantes del vino no sólo desde el paladar, sino a través del disfrute de todos los sentidos. z we
2 Comentarios
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ESTO ES ESTUPIDO
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Realmente el lugar es precioso. El trato muy cálido. Recomendado para ir en familia.
Volver Ver todos los comentariosUsuario Invitado
14-09-2012 23:36:29Usuario Invitado
14-09-2012 16:18:26