Los autos ecológicos brasileños pagarán menos impuestos
16-07-12
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S. LEO, M. OLMOS Y E. LAGUNA Brasilia
Los automóviles vendidos en Brasil tendrán la obligación de cumplir requisitos mínimos de emisión de CO2 y de eficiencia en el consumo de combustible, si quieren evitar el aumento de 30 % en el Impuesto sobre Productos Industrializados (IPI), que se aplicará sobre los vehículos excluidos del nuevo régimen automotor que tendrá vigor entre 2013 y 2017 en el país.
El gobierno, en el decreto de reglamentación del nuevo régimen automotriz, quiere exigir emisiones de, como máximo, 135 gramos de CO2 por kilómetro rodado (hoy el promedio es de cerca de 170 gramos), pero el sector privado pide más flexibilidad.
El decreto, que reglamenta el régimen automotor anunciado en abril, con el plan Brasil Mayor, se publicaría esta semana, una vez que regrese el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Fernando Pimentel. Pero las discusiones con el sector privado pueden atrasar el plazo, según admiten en esa cartera.
Las exigencias sobre las emisiones de CO2 y eficiencia energética (consumo de combustibles) son el único punto abierto, debido a las resistencias de las fábricas automotrices. Los planes del gobierno preveían en principio que el compromiso con la eficiencia en el consumo sería optativo: las plantas tendrían que elegir tres, entre cuatro pre-requisitos para continuar utilizando el descuento de 30 puntos porcentuales del IPI que reciben hoy. Uno de esos pre-requisitos sería la adhesión al programa de etiquetado según el consumo de combustible, que adoptaría el 25% de los autos en 2013, con un crecimiento gradual hasta alcanzar 100% en 2017.
El decreto con las reglas generales del nuevo régimen automotriz está bajo análisis del Congreso, y la versión actual en discusión en el Legislativo se encamina a tornar obligatorios el etiquetado y el control de emisiones. El gobierno argumenta que el límite de emisiones de 135 gramos debería alcanzarse gradualmente, con reducciones año por año, hasta 2017, y ya es similar al que adopta actualmente Europa, y obligaría a las empresas a traer al país tecnología más moderna y competitiva en términos de exportación.
Los técnicos afirman que las plantas automotrices disponen de la tecnología para la reducción de las emisiones. Japón y Corea del Sur tienen más exigencias que las previstas en Brasil, que busca mostrar su compromiso con las preocupaciones manifestadas en la reciente conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable, la Rio+20.
Públicamente, la industria se manifestó totalmente favorable a la medida. Según el director de relaciones institucionales de General Motors, Luis Moran, uno de los interlocutores de Anfavea (que reúne a los fabricantes de vehículos automotores) en las negociaciones, las automotrices defienden el programa de etiquetado para todos los modelos y de forma obligatoria a partir de 2017. Hoy, las plantas someten al etiquetado solo a sus mejores vehículos. El programa no puede considerarse bueno si no se aplican en 100% de los autos, comentó el ejecutivo en un seminario sobre el régimen automotor, la semana pasada, en San Pablo. Queremos que el programa se haga bien, y por eso necesitamos que el etiquetado sea una obligación, agregó.
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