Munir Faraj y su hijo Fabio, que trabajan con la compra y venta de automóviles, tienen desde hace dos Navidades un Vectra negro 2009 en la concesionaria. Casi un "miembro de la familia", el vehículo que llegó al negocio el 22 de diciembre de 2012, solo generó gastos. Le colocaron neumáticos nuevos y llantas de aleación para llamar la atención de los clientes. Hace unos días aparecieron dos interesados, pero los bancos negaron el crédito para el financiamiento en ambos casos. El Vectra permaneció allí con la familia Faraj. "Tuvimos que pintarlo de nuevo de tanto que los vendedores le pasan el paño en el capot para darle brillo", contó Munir.

Los bancos brasileños se tornaron más selectivos y están negando los financiamientos desdeque aumentó la cantidad de clientes que no pagan las cuotas. La tasa de insolvencia superior a 90 días en el caso de los vehículos está en 5,7%, el nivel histórico más alto, según los datos del Banco Central (BC).

En marzo, la falta de pagos de entre 15 y 90 días llegó a 8,5%, la más alta desde octubre de 2011 si se analiza el resultado mes a mes. En comparación con igual mes de otros años, el índice es el más elevado desde 2009, en el pico de la crisis internacional.

"Las financieras redujeron significativamente las tasas de interés, pero el consumidor no apareció", afirmó Paulo Pacito, otro empresario del sector. Pacito señaló que solo se aprueban créditos a clientes de bajo riesgo. Casi no existe el financiamiento sin entrada. "Solamente para aquel cliente con 'score' bien alto y buenas garantías, es decir de riesgo cero", explicó.

"Se da crédito a quien no lo necesita", destacó el presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores (Anfavea), Cledorvino Belini. El aumento de los stocks de vehículos nuevos -el mayor de los últimos tres años-provocó una caída en el ritmo de producción de algunas automotrices en los últimos días. Según el Sindicato de Metalúrgico del Gran San Pablo, Volkswagen y Ford están trabajando cuatro días por semana. Algunas plantas cortaron las horas extras. La producción de la industria automovilística cayó 7,5% en abril ante igual mes de 2011.

En el sector de motocicletas, más sensible a las condiciones de crédito, el efecto repercute en la reducción del número de puestos de trabajo en las fábricas de Manaos. Según el gremio local, fueron despedidos 1.060 empleados entre enero y abril, casi el doble del mismo período del año pasado (583 personas).

Honda, la más grande del segmento, con casi 80% del mercado, informó que 591 trabajadores dejaron la fábrica en los cuatro primeros meses del año y que, en función del escenario de crédito más selectivo, repondrá "eventuales salidas voluntarias" en el momento que considere oportuno.

Kasinski cortó 20% su personal, lo que significó la eliminación de 250 puestos, dijo el director comercial de la empresa, Rogerio Scialo. "Vemos un escenario malo en el segundo semestre", advirtió. Según Scialo, a pesar del corte de las tasas de interés, los bancos aumentaron los filtros en sus análisis de crédito, agregando informaciones, como la dirección de parientes del comprador.

Según Abraciclo, entidad que representa a las fábricas de motos, el financiamiento a través de líneas de Crédito Directo al Consumidor (CDC) representa 52% de las ventas. Solo 21% de los negocios se cierran al contado y el resto (27%) se hace a través de consorcio. "El pago en cuotas es fundamental. Sin ese sistema, el sector se frena", dijo José Eduardo Ramos Goncalves, director ejecutivo de la entidad.

En abril, la producción de motos retrocedió 18,4% en relación a igual período de 2011, a 145.690 unidades. En la misma base de comparación, las ventas de motos a nivel mayorista, del fabricante a la concesionaria, cayeron 20,2%, totalizando 138.600 unidades.

Los bancos de las automotrices siguieron la huella de las demás instituciones financieras, tanto estatales como privadas, y redujeron, hace poco días, las tasas de financiamiento. El sector tiene expectativas de que ese movimiento no solo estimule las ventas, sino también traiga de nuevo a consumidores con mejor perfil de riesgo, que a lo largo del año pasado postergó la compra de un auto nuevo.

Pero la mayoría de las revendedoras es pesimista sobre los próximos meses debido a la rigidez que muestran los bancos a la hora de conceder financiamientos. Valor conversó con directivos de cinco concesionarias de diferentes capitales y todos afirmaron que los financiamientos a 60 meses escasean cada vez más. Lo más común es 48 meses, con una entrada de 20% del precio del auto, como mínimo.

Las tasas de financiamiento de vehículos que promueven los bancos giran en torno de 15% a 20%. Si antes el interés mensual variaba entre 1,10% y 1,40%, en promedio, ahora está entre 0,90% y 1,20%. "Explotó la demanda en los últimos años a pesar de las tasas altas. Ese no es el problema", señaló Marcos Goldstein, de la revendedora Saganor, de Fortaleza.

Para Décio Carbonari, presidente de la Asociación Nacional de Empresas Financieras de Automotrices (Anef), las nuevas tasas deberán cautivar a clientes de mayor renta que, el año pasado, por las medidas que tomó el gobierno para "frenar" la inflación, prorrogaron el cambio de vehículo. "Al insolvente no lo atraerá la tasa de interés baja", dijo.

Hasta 2009, 60% de las propuestas aprobadas por los bancos de automotrices eran de clientes con mucho dinero, según Carbonari. Actualmente, la participación de ese público cayó a 50%.

Las políticas de concesión de crédito de los bancos permanecerán rigurosas. Según Carbonari, también presidente del Banco Volkswagen, solamente 15% de las propuestas de financiamiento para el plazo de 60 meses fueron aprobadas, mientras un año atrás ese porcentaje era el doble (30%). "Por ahora (la política de crédito) sigue como está. Si la insolvencia disminuye podremos financiar más a 60 meses", dijo Carbonari.
Quien trabaja en el sector minorista percibe que el poder de compra del consumidor quedó comprometido por los financiamientos y créditos tomados en 2011 e inicio de este año. "La facilidad en la aprobación de financiamientos y el incentivo al consumo instaló la idea de que Brasil atravesaría incólume la crisis", afirmó Pocito.

La psicoanalista Vera Rita de Mello Ferreira, especialista en psicología económica, señaló que, por falta de experiencia, muchos consumidores que compran "para satisfacer el deseo inmediato" desconocen el peso de los intereses de la tarjeta de crédito o la compra a plazo. "Nuestro cerebro tiende a lidiar mejor con el corto plazo. Los miles de años en los que prevaleció la cultura de la supervivencia dejaron marcas profundas", destacó.
De Mello Ferreira consideró que el consumidor brasileño tiene que aprender a ahorrar, una práctica importante frente al aumento de la expectativa de vida. Para la profesional, favorece el consumo exacerbado "el hecho de que el brasileño está en luna de miel con el país". El resultado es una acumulación de gastos que antes no estaban incluidos en el presupuesto doméstico.

Tal vez por eso los clientes que actualmente visitan las concesionarias de autos están más interesados en deshacerse de una deuda que en comprar. El profesor y auxiliar de enfermería Eduardo Morais Pereira está buscando un negocio que acepte comprar su vehículo a cambio de uno más viejo, y más barato.

El año pasado, Eduardo adquirió un Audi A3 semi nuevo en 36 meses. Pagó solamente siete cuotas y aún debe 29, de R$ 1.300. La deuda que acumula hoy, de R$ 38.500, es más alta que lo que vale el auto (R$ 30.000). "Antes era mucho más fácil cambiar un auto alienado; no sé por qué ahora todo se hizo más difícil", se preguntó.