Stress Down

Una bebida en envase chico para combatir el estrés

Con una mezcla de valeriana, tilo, manzanilla, vitaminas y burbujas, Sebastián Taíto creó la primera gaseosa relajante. Comercializada en kioscos, inaugura una nueva categoría, de efecto contrario a las energizantes.

Eran las 3 de una calurosa madrugada y Sebastián Taíto, de 27 años, buscaba algo para relajarse mientras hacía los números de su negocio de computación. Mezclé todas las infusiones que mi abuela recomendaba: tilo, manzanilla y valeriana. Le puse hielo y me lo tomé con mucha azúcar, cuenta el creador de la marca Stress Down. Ahí mismo, se me ocurrió que, si había gasesosas energizantes, tendría que haber también relajantes, comparte.
Lejos de irse a dormir, Taíto se puso a indagar por Internet si existía, en el mercado, este tipo de bebidas. Y, si bien no encontró en la Argentina, detectó varias marcas en los Estados Unidos. Noté que había una oportunidad de negocios, así que le pedí a un amigo que vive allá que me mandara las gaseosas para probarlas y analizar sus fórmulas, comparte.
Su idea no era importarlas, sino fabricar en el país una bebida relajante. Con esta premisa, y sin tener experiencia en el mercado de bebidas más que como consumidor, empezó a buscar proveedores. Un amigo que tiene herboristería me recomendó un laboratorio que trabaja con fórmulas vegetales. Estuve como un mes y medio llamando por teléfono para que el dueño me atendiera y poder contarle mi proyecto, en 10 minutos, confiesa el infatigable emprendedor.
A fuerza de insistencia, Taíto logró una entrevista con el director del laboratorio, con quien firmó un contrato de desarrollo de una fórmula exclusiva para su bebida. Testeamos más de 45 opciones, hasta lograr el sabor y la combinación de hierbas y vitaminas óptima para conseguir un efecto relajante, cuenta.
Este proceso llevó más de seis meses, en los que el emprendedor invirtió unos u$s 60.000 de fondos propios en el registro de la marca, el registro de dominio y el desarrollo del website, insumos y trámites ante el Instituto Nacional de Alimentación (INAL).

Única en su rubro
Como ocurre cada vez que se presenta un producto innovador o de una categoría nueva, los estándares para su aprobación tienen que ser diseñados desde cero y los trámites suelen demorarse. Nada de esto desalentó a Taíto, quien decidió dejar de lado el negocio de computación para meterse de lleno en el de las bebidas relajantes. Así empezó, en el verano de 2011, a recorrer embotelladoras y fabricantes de tapitas para su bebida.
Hay pocas fraccionadoras que trabajen con volúmenes pequeños. Nosotros tenemos una producción de 200.000 botellas mensuales, aunque la idea es duplicarla en el corto plazo, destaca. La bebida se lanzó al mercado a fines de marzo, con muy poca publicidad (básicamente, a través de Internet y las redes sociales), para vender en kioscos.
Hicimos un acuerdo con la cadena Open 25 y con kioscos independientes. Hoy, estamos en 300 puntos de Capital Federal y Gran Buenos Aires. Cuando tengamos un volumen de producción mayor iremos a otros canales como estaciones de servicio y supermercados, que en general, exigen un volumen grande y dejan poco margen, dice el emprendedor.
Cada botella de Stress Down (de 250 ml.) contiene estractos de valeriana, manzanilla, tilo, maracuyá, vitaminas C y B5. Se vende a entre $ 15 y $ 17 (depende del kiosco) y también por Internet (un mínimo de 12 unidades, con un 20% de descuento y envío sin cargo). Además de contener ingredientes naturales y tener 0 calorías, la bebida tiene un leve efecto relajante sobre el sistema nervioso. Apuntamos a un público urbano, de entre 25 y 45 años, que vive estresado", dice el emprendedor. Mercado no le va a faltar.

María Gabriela Ensincku Inicio: 2011
u Actividad: desarrollo, distribución y comercialización de una gaseosa relajante
u Inversión inicial: u$s 60.000
u Facturación proyectada 2013: $ 1 millón