De Edison a la tecnología LED, con diseño local
21-06-12
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La empresa fue fundada por dos socios que advirtieron el potencial de esta tecnología, en forma de artefactos de iluminación. Este año proyectan triplicar su facturación hasta los $ 25 millones, a partir de su apertura a mercados externos.
Crear una empresa en la Argentina no es soplar y hacer botellas. Sin embargo, para Alejandro Molero, uno de los socios de Scled, el país tiene una ventaja: siempre está todo por hacerse y, si la propuesta es novedosa, las posibilidades crecen.
Scled es la compañía que Molero fundó con Gustavo Castelnuovo en 2008, especializada en el diseño, fabricación y comercialización de artefactos para iluminación con lámparas LED (de las siglas en inglés Diodo Emisor de Luz). Esta tecnología no es nueva, pero a medida que fue evolucionando, sus aplicaciones crecieron al infinito. En un comienzo, se usó para indicadores en relojes, teléfonos y calculadoras, entro otros cientos de dispositivos y objetos. Luego, carteles luminosos, televisores y monitores. Ahora, se suma a su aplicación la iluminación de espacios púbicos, edificios y hogares. En el primer mundo, el uso de la iluminación por LED es normal. Acá todavía es un producto premium, pero siempre empieza por el sector privado y el Estado, luego los comerciantes. No falta mucho para que llegue a los hogares, dice Molero quien antes se dedicaba a la consultoría en iluminación para estudios de arquitectura y empresas. La inversión para iniciar el proyecto, u$s 30.000, salió de ahorros propios y préstamos de amigos y familiares.
Las principales ventajas de esta tecnología es su durabilidad, que oscila las 50.000 horas, consume la mitad que las lámparas incandescentes o fluorescentes y reduce la emisión de calor que produce el efecto invernadero. En 1998, cuando Molero fue invitado a una feria en Alemania conoció los detalles y beneficios de los LEDs. A su regreso, comenzó a aplicarlo en algunos proyectos de su clientes, pero la calidad de lo que conseguía en el país no era la que pretendía. Entonces, empezó a importarlos de China, como prueba.
A través de un cliente Molero se reencontró con Castelnuovo -a quien conocía del ámbito laborals-, le propuso emprender el negocio juntos y fundaron la empresa. Al principio, le vendían a los clientes que Molero tenía como consultor, pero luego decidieron enfocarse directamente a las distribuidoras.
Para los emprendedores, el LED es su materia prima. Lo que comercializan son artefactos de iluminación: lámparas de escritorio, apliques de pared para interiores y exteriores, artefactos suspendidos, tiras LED flexibles para diseños innovadores. Todas adaptados a la estética local y en función de las necesidades de los clientes. El diseño es el valor agregado de la empresa. La idea es usar materiales que no sólo sean aluminio o acero. El tamaño y la poca emisión de calor del LED permite innovar con el diseño y los materiales. Así, empezamos a desarrollar apliques y soportes en acrílico y madera, entre otros materiales, dicen.
Los socios no sólo importan de China la fuente de luz para sus productos sino también la estructura de lo que ellos entendieron que facilitaba la dinámica y la flexibilidad de las empresas orientales: la terciarización. A los ocho meses de crear Scled, nos invitaron a una feria de Hong Kong. Allá vimos que las pymes tienen un fabricante especializado para cada objeto; el que comercializa el producto final busca sus proveedores según sus necesidades. Nos pareció muy apropiado para aplicarlo acá y no caer en el afán de querer hacer todo uno, explica el empresario. Así, Scled emplea a 12 trabajadores para su oficina y su taller de ensamblado. Luego, con la directivas de la empresa, encargan el diseño y la fabricación a diferentes especialistas.
Los costos de instalación de la iluminación LED pueden ser hasta tres veces más caros que una tradicional. Sin embargo, para Molero basta una simple planilla de cálculo para demostrar que, por el ahorro energético y de gastos de mantenimiento, el tiempo de recupero de la inversión es rápida. Además, podemos dar garantía y hacer cambios por fallas porque importamos las de mejor calidad. Hay lámparas de u$s 1 que quizás son convenientes para comercializar en el mercado argentino, pero no las traemos porque no iluminan bien. La tecnología LED evoluciona tan rápido como las computadoras, un modelo queda caduco de un año para otro. Por eso, viajamos constantemente a ferias y exposiciones para estudiar las novedades, dice Molero, próximo a viajar por cuarta vez a Hong Kong.
En general, los clientes finales son corporaciones que buscan ahorrar costos. La tecnología LED es también ventajosa para reducir gastos al iluminar monumentos, edificios públicos, plazas y calles. Por caso, a través de las distribuidoras, Scled da luz al Edificio Municipal de La Plata, a un puente de Córdoba y otro de Formosa.
Para este año, proyectan $ 25 millones de facturación, más del triple de la de 2011, ya que esperan ampliar la red de comercialización a nivel local y también comenzaron a exportar. Sus productos ya están en Bolivia, Paraguay y Uruguay y, en los próximos meses abrirán una oficina en República Dominicana.
Laura Andahazi
Perfil
n Inversión Inicial: u$s 30.000
n Facturación 2011: $ 7 millones
n Países en los que actúa: Bolivia, Paraguay, Uruguay y República Dominicana
n Empleados: 12
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Usuario Invitado
21-06-2012 11:28:05