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Viernes 22.08.2014 | 00:57
edición impresa

Compras colectivas para ahorrar costos

Pyme
Asociarse para ganar volumen y poder de negociación con los proveedores es una práctica cada vez más extendida en las industrias y comercios independientes. Los ‘pooles de compra’ pymes logran ahorros del 8% al 30% en sus costos.
 Compras colectivas para ahorrar costos
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En un contexto inflacionario y de retracción del consumo, los especialistas recomiendan ser más eficientes en los costos para no trasladar la suba de precios a los clientes y seguir perdiendo ventas. Para romper este círculo vicioso, una de las herramientas que tienen a mano los comercios independientes es la de agruparse para hacer ‘compras conjuntas’.
Esta práctica, que tiene larga data, se está acentuando en los últimos meses, como una estrategia de supervivencia de los negocios e industrias más chicos frente a las ‘grandes superficies’, ya que les permite ganar volumen y más poder de negociación frente a los proveedores.
“Cuando se compra en grupo, se consiguen mejores precios y se puede negociar directamente con el fabricante, sin pasar por el mayorista o distribuidor”, apunta Fernando Aguirre, vocero de la Cámara Argentina de Supermercados (CAS) y la Federación Argentina de Supermercados (FASA), entidades que agrupan a más de 10.000 supermercados y autoservicios independientes en todo el país.
Para hacer compras colectivas, lo supermercadistas constituyen una Asociación de Colaboración Empresaria (ACE), una entidad sin fines de lucro cuyo único objetivo es comprar y vender mercadería por cuenta de sus socios.

Unidos (no solo) por el espanto
En el rubro alimentación, “abastecerse en forma directa permite ahorrar entre un 8% y un 15% en los costos”, señala Aladino Benassi, presidente de la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires (Cepba), entidad que agrupa a unas 70.000 micro y pequeñas empresas bonaerenses. “Aunque esto, muchas veces, requiere hacer inversiones en depósitos y logística, éstas tienen un retorno visible”, asegura Benassi.
Entre los socios de Cepba, existen varios ‘pooles de compra’, que cuentan con programas de abastecimiento. Esto permite realizar las compras, aprovechando las ofertas antes de la temporada e ir despachando la mercadería a medida que los comercios lo requieren.
En breve, la entidad implementará una plataforma digital donde proveedores podrán mostrar sus ofertas y los compradores hacer pedidos de una manera ágil y transparente.Otra de las ventajas de agruparse para comprar es que “se logra mayor poder de negociación, para minimizar el convoyage (ver abajo)”, sostiene el presidente de Cepba. Esta práctica, que es usual entre los grandes proveedores, consiste en venderle al comerciante un ‘paquete’ de productos que incluye algunos de bajo precio, junto con otros, que tienen mayor valor y mejor margen para los proveedores, pero afrontan una baja rotación o no son rentables para los minoristas.
Al quedar, en su mayoría, afuera del programa ‘Precios Cuidados’ (N.d.R: la adhesión es voluntaria por parte de los comercios, y para los fabricantes implica un compromiso de volumen de abastecimiento que las empresas más chicas no pueden cumplir), “las compras colectivas son una alternativa para no perder competitividad frente a las grandes cadenas”, comenta Benassi.

Todos unidos
Tal como les ocurrió a los almacenes con la llegada de los supermercados, la irrupción de grandes superficies y cadenas de artículos para el hogar implicó un duro golpe para las ferreterías ‘de barrio’. Daniel Salomón, creador de Comprandoengrupo.net, lo vivió desde el mostrador de la ferretería industrial fundada por su padre, en la ciudad de Córdoba.
“Desde que tengo 17 años, trabajo en la ferretería familiar y vi cómo fue creciendo hasta tener, hoy en día, unos 20 empleados. Sin embargo, también, comencé a notar una baja en las ventas y la pérdida de competitividad frente a las grandes cadenas de insumos para el hogar”, cuenta el emprendedor.
Salomón se graduó de Contador Público en la Universidad Nacional de Córdoba en 2006. Luego, hizo un MBA en el IAE - Escuela de Negocios de la Universidad Austral (2007) y, más adelante, cursó especializaciones en Darden Business School de la Universidad de Virginia, Estados Unidos; en el MIT; en la Harvard Business School y en la Universidad de Tsinghua SEM, China (2011).
Con estas herramientas adquiridas a lo largo de su formación profesional, Salomón decidió darle una vuelta de tuerca al negocio de su padre.
Fue en 2012, cuando Salomón comenzó a reunirse con otros comerciantes del rubro y notó que los padecimientos eran similares: problemas para importar equipos y máquinas que no se fabrican en la Argentina, aumento de costos y pérdida de competitividad.
“Empezamos haciendo pedidos de importación conjunta y estamos automatizando procesos de compra a través de una plataforma online. Al tener mayor volumen, acordamos directamente con los fabricantes, y mejoramos el precio entre un 20% y 30%”, dice Salomón.
En la actualidad, integran Comprandoengrupo, que agrupa el interés de 80 ferreterías, distribuidas en toda la Argentina, que emplean, en forma directa, a más de 1.300 personas y realizan compras por más de $ 2 millones mensuales.
El próximo paso estará puesto en lanzar una tarjeta de beneficios. “Si, además de la proximidad y el asesoramiento personalizado, ofrecemos financiación, estaremos en mejores condiciones de competir con los gigantes del rubro”, asegura el emprendedor.

Visión compartida
Además de comprar insumos en forma conjunta con otros emprendedores, Araceli Dal Santo, fundadora de Con nombre propio, también logró una importante reducción de costos al compartir fletes para los envíos. Diseñadora gráfica recibida en Buenos Aires, al volver, en 2010, a su ciudad, Santa Rosa (La Pampa), Dal Santo creó su propio emprendimiento para trabajar en forma independiente.
Al principio, se enfocó en el armado de ‘letras corpóreas’ en polifam, (N.d.R: un material similar al telgopor pero más compacto) para cartelería. Fue su hija, quien le dió un giro al negocio al pedirle que hiciera letras con su nombre para decorar el cuarto.
Así, Araceli comenzó a diseñar letras para escribir nombres propios y palabras para ambientar espacios. Hoy, tiene clientes arquitectos en varias ciudades del país que entregan viviendas ‘personalizadas’ con frases y palabras motivadoras.
“Al estar en La Pampa, el costo de envío de nuestros productos incide bastante en el precio final, con lo que hacemos envíos conjuntos con otros emprendedores y así nos cuesta casi un 25% menos", dice Dal Santo.
En cuanto a las compras, “hacemos pedidos globales con otros artesanos y comercios de la zona”, cuenta la emprendedora. “Al adquirir productos por cantidad, tenemos descuento, pero, desde principios de año, se amesetaron las ventas y no tenemos capacidad de stock, con lo que esta ventaja se está diluyendo un poco”, confiesa.

Ahorrarle costos al cliente
La paisajista Martha Pizzi, creadora de Con sabor a hogar, dedicada al diseño y construcción de huertas y jardines, realiza compras de insumos junto a otros paisajistas y también para sus clientes.
“Empecé, en 2010, con unos $ 30.000 para insumos. Mi primer trabajo fue la reformulación del jardín de un colegio y, a partir de ahí, surgió la necesidad del mantenimiento de este espacio y el armado de una huerta horgánica.
Si bien la actividad principal de Pizzi es el diseño y asesoramiento para la construcción de espacios verdes, la venta de insumos es un servicio más que ofrece a los compradores que, de otro modo, pagarían un precio más caro si los adquirieran de modo individual. “Dependiendo de qué insumo se trate, al comprar en volumen se logra un ahorro de entre un 20% y un 30%”, destaca.
En tiempos en que trasladar los aumentos a los clientes equivale a perderlos, la premisa es comprar en grupo para mejorar el valor y conservar el margen.
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opinionENCUESTA
Pregunta
¿Cómo evalúa el proyecto de Cristina para cambiar la jurisdicción de pago de la deuda?
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Es un error estratégico que el Congreso va a terminar rechazando.
Es un salto al vacío que va a aislar a la Argentina y profundizar la recesión.