Estos son tiempos aciagos, confusos y peligrosos. En nombre de una supuesta mayoría el Gobierno pretende Domesticar a la Justicia (Roberto Lavagna dixit.). La Reforma que aprobó la mayoría parlamentaria está ocultando todo un proyecto político de envergadura. Más: guarda una explícita tendencia totalitaria. Cabe preguntar si las críticas que se escucharon en el espectro de la oposición cuestionan tanto, tan fuerte, tan fundamentado como este momento y esta instancia de cambio está exigiendo.

Para el especialista Martín Bohmer esta Reforma es una traición al tipo de Democracia que se logró, desde el punto de vista Constitucional, cuando el poder militar se extinguió. Entonces el Gobierno debía ofrecer garantías e imponía límites al poder mayoritario. Este criterio rigió en la reforma de la Constitución de 1994 : el equilibrio institucional entre los poderes del Estado. Hoy, en cambio, el Ejecutivo atropella, pretende absorber y bien digerido al Legislativo y al Judicial. Y no se encuentran políticos, salvo contadas excepciones, que en los hechos y en las palabras defiendan los principios de la Reforma de 1994.

El 19 de febrero de 2008, Ricardo Lorenzetti, presidente de la Corte Suprema, señaló en la Apertura del Año Judicial: Nuestro esfuerzo debe ser afianzar la Justicia, consolidar un Poder Judicial fuerte, autónomo, independiente, capaz de defender los derechos y garantías de todos los ciudadanos. Capaz de poner límites a los poderes de toda índole. Capaz de tener y de cumplir un rol fundamental en la construcción de un estado de derecho. Y agregó: Afianzar la Justicia les interesa a todos aquellos que no tienen trabajo ni jubilación. A los excluidos de la sociedad. También les interesa a los jueces, a los abogados, a los funcionarios, a los empleados del Poder Judicial. A todos aquellos que aman o amaron alguna vez el Derecho.

La pregunta es cómo reaccionará la autoridad Judicial frente al decidido copamiento del Ejecutivo. ¿Barrerá el viento aquel pronunciamiento de Lorenzetti?

Esta Reforma augura, sin duda, difíciles batallas, donde estará envuelta toda la sociedad. No es bueno ni justo que esto suceda por la decisión de la mayoría. Es una problemática que viene a sumarse ahora a la fragilidad de la situación económica y social. Y es por eso que son tiempos aciagos. Porque la estructura del Estado se somete al Ejecutivo que no habla de los ciudadanos sino que su bandera es Vamos por todo. Hay que repetir : Por todo es una categórica afirmación, un objetivo preciso.

Así, mientras se vuelve imprescindible una Reforma Impositiva prometida desde el 2003, el gobierno, necesitado de fondos, con el pretexto de incentivar el paralizado mercado inmobiliario, y de cercenar el dólar blue, blanquea tenencias en dólares que no se declararon. Aparte de la consideración moral que confirma que todo blanqueo es inmoral, que da las espaldas al cumplimiento en tiempo y en forma de las obligaciones de cada ciudadano,esta maniobra del Gobierno provoca escepticismo. La mayor parte de los especialistas juzga que los resultados serán poco felices para el oficialismo. En el Informe del Banco Ciudad recuerdan que la moratoria impositiva de 2009 trajo un blanqueo de 4.000 millones de dólares en una realidad económica menos intrincada que la del presente. Aquel monto o menos no socorre al barco en el que navegamos,

Y como el Gobierno persiste en negar el origen de todos los males, que es la inflación, es muy probable que en algún momento, de la noche a la mañana, el país sea sorprendido por una devaluación importante. Por eso, para postergar ese momento las autoridades buscan engordar las reservas (descendieron 8.000 millones de dólares en el último año) con dinero negro. Aspiran a que retornen algunos de los 160.000 millones de dólares de argentinos que se fugaron del circuito financiero y que están en el exterior y en las cajas de seguridad de los bancos locales. O en los colchones. Con la inflación aumentaron los costos internos de manera torrencial por lo que provocaron la caída de las exportaciones de un 18%, otra filtración seria en el terreno de la economía. Las economías regionales están extenuadas. Basta con recorrer Cuyo, el valle de Río Negro y Norte del país.

¿Cederá el gobierno frente a las evidencias?

No hay muestras que esto suceda. Las versiones sugieren que insistirá en continuar sin ver la inflación y abrazado al atraso del dólar oficial, por lo menos hasta después de las elecciones parlamentarias.