Cronista.com title="últimas noticias"

Miércoles 30.05.2012 | 09:23

¿Por qué algunos quieren publicar encuestas que los favorezcan?

11-02-11 00:00


Hugo Haime Consultor político

Se ha hecho carne en parte de la sociedad la idea de que muchas de las encuestas que circulan y se publican están hechas a la medida del cliente que las paga. Esta creencia toma cuerpo en la medida en que, en más de una ocasión, las mediciones de opinión no resultan demasiado precisas y en otras presentan desvíos profundos en relación a los resultados electorales. No voy a hacer aquí una defensa corporativa de la profesión, sino a preguntarme por qué muchos líderes de opinión, dirigentes políticos, periodistas y profesionales de la opinión pública piensan que efectivamente la alteración de resultados de encuestas redundará en una mejor performance electoral por parte del dirigente al cual se quiere favorecer. Esta creencia está no solo se refiere a la publicación de encuestas, sino al control de los contenidos de los mass media. La encuesta, desde está concepción, es un instrumento más para la manipulación. Este sistema de creencias tiene un fuerte basamento a la teoría de la ”Espiral del Silencio” de la socióloga alemana Noelle Neuman, desarrollada al calor de las elecciones de la década de los setenta. También la teoría de Sartori aboga en el mismo sentido. No vamos a desarrollar por cuestiones de espacio sus teorías, sino a mostrar derivaciones prácticas de las mismas, a las que podríamos sintetizar del siguiente modo:
1) “Son los medios de comunicación los que crean a la opinión pública. Quienes están expuestos a los medios son influidos directamente, al punto de que la población termina opinando como éstos”.
2) “Al ser alta la influencia de los medios masivos de comunicación en la generación de climas electorales y en volcar al electorado por uno u otro candidato, el control de los contenidos de los medios es central”.
3) “En los procesos electorales la gente va detrás del carro del ganador. La población percibe quién va a ganar y finalmente termina cambiando su voto a favor de éste. Una consecuencia directa de ello es que es necesario fabricar un clima ganador sobre un candidato para ayudar a generar dicho cambio y para ello la divulgación de encuestas que lo muestren ganando ayudaría a crear dicho clima”.
4) “Cambios de último momento en la intención de voto son producto del cambio de clima electoral que se crea a través de los medios, pero no siempre aparecen registrados en las encuestas ante la pregunta de ‘a quién va a votar’ sino a través de preguntas vinculadas a ‘quién piensa que va a ganar’”.
La derivación final de todo esto sería algo así como: controlemos los contenidos de los medios y difundamos encuestas que den a nuestro candidato como ganador. Además mostremos encuestas en donde el electorado indique quién cree que ha de ganar.
Este sistema de ideas está sumamente extendido entre quienes quieren influir en los contenidos de los medios y entre quienes quieren influir en la publicación de encuestas. Sin embargo, son pocos quienes desde la investigación sobre los efectos de la comunicación de masas puedan sustentar que sólo los medios crean a la opinión pública. Como tampoco hay investigaciones que muestren que los efectos de la difusión de encuestas mostrando falsamente a candidatos liderando ayuden a ganar elecciones. Tranquilamente la publicación podría generar el efecto contrario o ninguno. Muchas veces publicar como primero a un candidato que tenga fuerte imagen negativa sólo favorece a sus competidores.
Tampoco es indicador de que alguien ganará la famosa pregunta de ‘quién cree que va a ganar‘. La población tiende demasiado a confundir poder con vencer. Sin ir más lejos, en 1997 la mayoría creía que Chiche Duhalde vencería a Fernández Meijide; en 2003 que Menem sería Presidente y en 2009 que el oficialismo vencería a la oposición en la Provincia de Buenos Aires. Nada de esto fue asi
La tergiversación de resultados de encuestas -que los ha habido hasta en las boca de urna- es un intento de manipulación de la opinión pública que no hace más que desprestigiar a los encuestadores y bastardear un instrumento que permite orientar a los tomadores de decisión, no sólo en momentos electorales sino para la optimización de políticas sociales y económicas. Representan a su vez una posición elitista y vanguardista que desconfía de la percepción y la voluntad popular a la hora del voto. Bastante hay con los problemas muestrales ,con los rechazos cada vez mayores a contestar encuestas y con el error estadístico como para que los profesionales serios deban lidiar también con la confusión que genera la mala intención.


Notas relacionadas

0 Comentarios

IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.
ComentáComentá
Guest