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La prevención del estrés laboral como una aristas de la RSE

Si rastreamos la sigla RSE en cualquier buscador de Internet encontraremos alrededor de 29.600.000 resultados en menos de medio segundo. Pareciera que ya se ha dicho todo al respecto, sin embargo, aún existen ciertos desacuerdos y confusiones acerca de esta temática.
Una de las definiciones de RSE más consensuadas es la de la ISO 26.000 (2010):
“Responsabilidad de una organización ante los impactos que sus decisiones y actividades ocasionan en la sociedad y en el medio ambiente, mediante un comportamiento ético y transparente...”
Otra conceptualización interesante es la Basualdo (2010) quien habla de “Responsabilidad Social Global” aludiendo al profundo respeto por la dignidad humana, así como a la obligación ética y moral de tomar un rol solidario activo.
También se destaca la propuesta por la Comisión Europea (2011), por su simpleza, brevedad y sensatez: “La responsabilidad de las empresas por su impacto en la sociedad”.
Quienes escuchan hablar de RSE suelen asociarla con un Departamento o Programa que intenta solucionar los problemas de la comunidad, atender a las necesidades de sus “stakeholders” y preservar el entorno para las próximas generaciones, promoviendo un desarrollo equitativo, sostenible, sustentable...
Si bien dicha asociación es correcta, quizá resulte poco específica o ilustrativa. Es que, afortunadamente, los balances sociales presentados en los últimos años, dejan en claro que no existe un único modelo de ‘ser socialmente responsable‘ y que -lejos de limitarse a las paredes de una oficina o a las buenas intenciones de un grupo de ecologistas o filántropos- la RS forma parte de la política institucional.
Una de las aristas menos conocidas de la RS consiste en el compromiso de las organizaciones (ONG, empresa, universidad, etc.) que deciden invertir en prácticas concretas e inmediatas para prevenir el burnout o estrés laboral en quienes trabajan en -y con-ellas.
Ayudar a que las personas logren administrar adecuadamente su tiempo en el ámbito laboral, es una de esas acciones que a pesar de su aparente simpleza (ya que se llevan a cabo sin mayores estridencias) redundan en una mejor calidad de vida .
La jornada puede esfumarse impidiendo el cumplimiento de los objetivos planeados si no se logra organizar las prioridades adecuadamente. Dado que el tiempo es inflexible, sólo admite que encontremos mejores modos de gestionarlo.
A veces, surgen problemas como la procrastinación (tendencia frustrante a evitar cumplir con las obligaciones en el momento debido, postergándolas constantemente “para más tarde”), una baja autoeficacia o la existencia de rasgos excesivamente perfeccionistas que obstaculizan un buen uso del tiempo.
Otras, como la sobrecarga de tareas, el descuido de lo importante por atender lo urgente, la dificultad para delegar -o la falta de claridad al hacerlo- y especialmente las interrupciones, roban minutos valiosísimos a nuestros días.
La coexistencia de todo lo anterior se convierte en un importante factor de riesgo para la aparición del estrés laboral o burnout, problemática que ocasiona desde irritabilidad, insomnio, contracturas u otras manifestaciones psicosomáticas, hasta úlceras estomacales y estados depresivos.
Los meses de verano brindan más espacio para retomar iniciativas pendientes. Por otro lado, su especial calma los convierte en los más propicios para cuestionarse y hacer una crítica constructiva o un análisis “FODA” (Fortalezas-Oportunidades-Debilidades-Amenazas), tanto personal como organizacional.
Es también la época ideal para pensar en proyectos de RSE -hacia adentro o hacia fuera-que estén alineados con la misión/ visión de la organización o de decidir sin presiones -criteriosamente- en qué necesita formarse cada uno de sus miembros, de modo que, cuando lleguen los apremios, los encuentren más tranquilos, comprometidos y capacitados.
Una mejor administración del tiempo en el ámbito laboral, no sólo previene la frustración, el estrés y la falta de productividad que esto genera, sino que además favorece el cumplimiento de propósitos personales. Esto impacta positivamente en la vida familiar y -como en un círculo virtuoso-en la comunidad y el trabajoàrazón más que suficiente para incluir acciones al respecto como parte de las iniciativas de RS.

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