

Padres y maestros suelen preocuparse por la aparente disminución de los períodos de concentración en la lectura comprensiva de los nuevos estudiantes. Ellos también saben que los chicos pueden pasar horas frente a un juego electrónico o navegando en las redes sociales.
Que la educación está cambiando parecería ser una frase algo trillada. Sin embargo, este concepto de cambio implica varios aspectos relacionados a la evolución cultural y tecnológica que viven alumnos y docentes en el aula, todos los días.
Quien hubiese imaginado hace unos 30 años estudiar sin el apoyo de los magistrales tomos enciclopédicos. Nos enseñaron a utilizar el índice y el glosario como sistema de navegación para poder luego sumergirnos en los contenidos alineados al tema de interés. Luego, se esperaba hiciéramos una lectura comprensiva, en profundidad, de textos muchas veces interminables. El aprendizaje se basaba principalmente en un entrenamiento basado en la repetición de lectura de largos textos ilustrativos, y no tan ilustrativos.
Los últimos 15 años nos han abierto acceso a infinitas fuentes de información y contenidos educativos en la web. El primero de los desafíos para padres y docentes será ahora educar a los niños en la búsqueda crítica de información: en comprender que información nos sirve de la que no nos sirve.
Es por eso que comenzaron a surgir plataformas online que realizan una supervisión y selección (curado de materiales) de ciertos contenidos educativos donde el proceso de búsqueda de información queda limitado a materiales de fuentes reconocidas. Estas plataformas se las conoce como CAEM (Curso Abierto En línea Masivo) o MOOC en inglés.
Un paso más delante de los CAEMs/MOOCs, emergieron las plataformas productoras de contenidos originales. Con la participación de destacados equipos de docentes, desarrollan contenidos educativos (audiovisuales en su mayoría) que son supervisados por especialistas para asegurar la calidad de sus contenidos. La experiencia de aprendizaje en estos sitios web no solo se basa en la reproducción de un video o la lectura de un texto. Los chicos aprenden conceptos puntuales en los videos, practican con los ejercicios y todo esto transcurre naturalmente como un juego en el que ganan premios y alcanzan niveles cada vez más desafiantes. En la era del videojuego, la búsqueda de información y la comprensión de temas se mueven en un ambiente que resulta natural para los alumnos.
Contra los prejuicios, se trata de una generación que busca lo que necesita y que aprende para crear. Serán ellos quien deberán generar los instrumentos para mantener en los futuros estudiantes el deseo por el saber y la capacidad de saber hacer.










