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Las necesidades humanas primarias constituyen un parámetro clave a tener en consideración cuando se quiere estimar la incidencia de las futuras innovaciones tecnológicas en el ámbito socioeconómico. Una forma de medir el potencial de la biotecnología es precisamente analizar su respuesta actual y futura a las necesidades humanas básicas.
En el área de la salud, por ejemplo, su incidencia es cada vez más importante: basta citar los modernos métodos de diagnóstico de enfermedades a nivel molecular como los anticuerpos monoclonales, los biochips o los medicamentos de última generación obtenidos a partir de ADN recombinante, entre los que se pueden mencionar vacunas como la de la hepatitis B, la hormona del crecimiento humano, la insulina y el interferón. En la actualidad ya existen más de 300 productos farmacéuticos de origen biotecnológico. Nos acercamos rápidamente a la implementación de terapias génicas a partir del transplante nuclear y de la utilización de células madre. La biotecnología paralelamente está brindando una dura batalla al envejecimiento y será la responsable en los próximos 20 años de un aumento significativo de la expectativa de vida.
En cuanto a la alimentación, en los cereales modificados genéticamente (transgénicos) se utiliza la biotecnología para desarrollar plantas que resisten a condiciones ambientales extremas como las sequías y las plagas, o que toleran los herbicidas para no perjudicar las cosechas. Lo agrobiotecnología permite aumentar considerablemente la producción de cereales hechos a medida y de este modo paliar el constante aumento en la población mundial que pasará de 6.000 millones en la actualidad a aproximadamente 9.000 millones en el 2050. En el futuro se esperan alimentos de ADN recombinante que puedan tener cualidades nutritivas óptimas y acciones propias de algunos fármacos.
Disponer de energía, vestimenta y transporte son otras tres necesidades primarias, que están estrechamente vinculadas al agotamiento de las reservas de los combustibles fósiles. El constante incremento en el precio del petróleo obliga un replanteo general de la estrategia energética industrial. Con el advenimiento de la petroquímica, muchos productos textiles se fueron reemplazando. Así como hoy en día los colorantes son sintéticos, la mayoría de la ropa contiene algún tipo de polímero y hasta las medias ya no son de seda natural sino de nylon o lycra. Algo similar ocurre en el transporte, con el caucho de las gomas, el interior de los autos y los lubricantes. Estos productos provienen del aprovechamiento químico de sustancias que se obtienen a partir del gas y del petróleo. El agotamiento de las reservas está marcando un punto de inflexión en el cual los recursos no renovables serán reemplazados por otros provenientes de la biomasa. A partir de sustancias ricas en hidratos de carbono (azúcares, cereales, melaza) se puede obtener ácido láctico y luego un polímero: el poliláctico, degradable y reciclable, que ya se está utilizando como fibra textil y en la fabricación de CDs, consolas de autos y alfombras. La biopetroquímica, mediante biofermentaciones, permite obtener una gran parte de las sustancias derivadas de la industria petroquímica sin necesidad de combustibles fósiles. También comienza a vislumbrarse el reemplazo de los combustibles derivados del petróleo por el biodisel (obtenido por transesterificaciones de aceites vegetales o grasas animales con metanol o etanol) o por hidrógeno (obtenido mediante procesos catalíticos a partir del metanol). La biotecnología se vislumbra como proveedora de los combustibles del futuro y de las materias primas básicas para la industria textil, el transporte e incluso la construcción.
Además, la biotecnología puede contribuir en el cuidado del medio ambiente a través de la eliminación de sustancias tóxicas de suelos y aguas mediante tratamientos de efluentes industriales y regenerando especies en vías de extinción.
En el campo de las comunicaciones, recientemente se detectó el gen FOXP2, responsable de la modulación fina entre la laringe y la boca que permite articular las palabras. Por otro lado, los resultados de la investigación en nanobiotecnología y en computadoras moleculares basadas en el sistema de codificación de las cuatro bases del ADN nos sorprenderá en poco tiempo.
Las respuestas dadas por la biotecnología son significativas, novedosas y en muchos casos únicas. Las necesidades humanas primarias son un claro referente para estimar la importancia crucial que asumirá la biotecnología en las próximas décadas.