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Crónica de un inglés en Buenos Aires
Justo cuando el conflicto vuelve a escena, el ex corresponsal del Financial Times durante la guerra de Malvinas le toma el pulso a la Argentina, 24 años después de su partida. Con particular lucidez, relata para Weekend su reencuentro “con un país que sentía había comenzado a olvidar”. Una mirada foránea sobre los avatares de la crisis del Banco Central, los Kirchner, la pelea con la oposición, los veteranos de las islas y la nueva política de derechos humanos. Sensaciones cruzadas de un inglés suelto en Buenos Aires.
Jimmy Burns Marañon ()
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03:00

Era diciembre de 1981 cuando llegué por primera vez a Buenos Aires como corresponsal extranjero relativamente joven, a los 29 años. Un alto ejecutivo de una gran multinacional había convencido al editor de mi entonces empleador, Financial Times, que un diario con tanto prestigio e influencia debía brindar cobertura más regular de las oportunidades de inversión que se presentaban en una de las economías en desarrollo del mundo.

En cuanto llegué despedí, lo más diplomáticamente posible, a nuestro corresponsal anglo-argentino, un periodista de la vieja escuela que había dedicado demasiados años a beber mucho y se había olvidado de cómo se escribía. Abrí una oficina en el edificio Safico con un par de tipeadores, un teléfono y una secretaria.

Esperaba mi designación en el extranjero con una mezcla de entusiasmo y temor. Antes de partir de Londres, el charge d"affairs de la embajada de Argentina me había invitado a un almuerzo con roast beef y vino francés antes de promocionar a la Argentina como el país que tenía los mejores bifes del mundo, excelentes vinos y, por supuesto, atractivas mujeres.

De los distintos encuentros que había tenido por entonces con algunos exiliados argentinos, había escuchado un relato diferente, sobre un régimen militar y su contextual cultura de violencia e intolerancia que había hecho desaparecer miles de personas.

Nada de lo que me habían contado de un lado u otro me preparó lo suficiente para los acontecimientos que se produjeron a los pocos días de mi llegada. Ese diciembre, un golpe reemplazó a una junta militar encabezada por el General Viola por otra liderada por el General Galtieri, lo que allanó el camino para la ocupación militar de las Islas Malvinas en abril de 1982.

Durante los cinco años y pico que trabajé como responsable de la oficina del FT en el Cono Sur, pasé por la guerra en el Atlántico Sur (durante la cual fui arrestado -acusado erróneamente de ser espía- y recibí amenazas de muerte), fui testigo de más muertes no contabilizadas en manos de los militares, memoricé el juicio a Las Juntas, celebré la victoria de Alfonsín y sufrí una espiral inflacionaria y una crisis de deuda, lo que se convirtió en el primer episodio de un proceso de desintegración social y política que surgió tanto de manos de los peronistas como de los radiales.

Desde que mi función en la Argentina llegó a su fin en 1986, regresé en dos ocasiones -durante el gobierno de Menem- pero fue recién hace poco, después de este Año Nuevo, que tuve la oportunidad -después de más de 10 años- de tratar de reconectarme con un país que sentía que había comenzado a olvidar.

Volví con mi antigua libreta de contactos ajada en los bordes y con demasiados números que ya no servían. Estaba ansioso por hacer nuevos amigos y encontrarme con los viejos, descubrir nuevos lugares y disfrutar los que ya conocía, mientras al mismo tiempo le tomaba el pulso al país -su política, finanzas y cultura- con espíritu de turista inquisitivo y corresponsal extranjero ahora semi jubilado.

Una vez más, me sorprendió la velocidad con la que los acontecimientos me superaron. Apenas había tenido tiempo para recuperarme de los efectos del jet lag y aclimatarme al calor después de las temperaturas bajo cero de Europa, cuando descubrí que Buenos Aires no estaba tanto de vacaciones sino inmerso en un inquietante “quilombo” que, a criterio de algunos, solamente aspiraba a reducir la política de la Argentina a la de un estado delincuente.

Escuché varios argumentos y explicaciones de varios amigos argentinos -cuyas opiniones mayormente se merecen mi respeto y confianza- pero cuanto más me contaban, más sentía la necesidad de centrarme en los hechos y no en las teorías conspirativas. Y tuve que admitir que me costó comprender la credibilidad democrática de un gobierno que despide al presidente del Banco Central y trata de transferir las reservas para su propio uso, violando lo que se había acordado semanas antes en el presupuesto nacional, y durante el receso del Congreso. En el mejor de los casos, éste es un gobierno que actúa por decreto y decide las políticas sobre la marcha; en el peor, están resurgiendo con ganas los viejos fantasmas del peronismo, en forma inexplicable e ideológicamente confundidos.

Pero cuanto más tiempo permanecía en Buenos Aires y profundizaba mis contactos, más me daba cuenta de que la Argentina que estaba viviendo era, en algunos aspectos, muy distinta al país que conocí la primera vez que llegué. En primer lugar, las acciones del Gobierno eran abiertamente criticadas, cuando no frenadas, por una oposición menos que unida, por sectores de los medios de comunicación (algunos de los cuales, como Clarín, inmersos en su propia guerra con el kirchnerismo), por dos jueces (uno en Argentina y otro en Nueva York) y las reacciones generalmente negativas fuera del país.

En resumen, el panorama político me parecía algo confuso y difícil de explicar. Eso sí, la temporada de buena voluntad -si alguna vez existió- parecía haberse evaporado rápidamente aunque la moneda -gracias en parte a las Fiestas- se mantuvo notablemente estable durante mi estadía. Llegué el día de Reyes y posteriormente me encontré con el tipo de violencia verbal que creí había quedado en la historia de la Argentina. Las palabras que distorsionaban la realidad política contemporánea tales como "golpistas", y "patria", términos que recuerdo perfectamente se utilizaban con demasiada frecuencia y equivocadamente cuando las fuerzas armadas dominaban la escena.

Menos mal que la violencia de las palabras no se tradujo en violencia de acción política al extremo que viví en otra época. Conocí varios argentinos de diferentes clases sociales que estaban asustados por la violencia, pero por lo general se referían a la violencia ligada a los delincuentes comunes y funcionarios públicos no profesionales y no a la maquinaria represiva organizada del estado militarizado. Así fue como en Recoleta encontré unos vecinos que preferían no salir de noche por temor a ser asaltados, mientras que en el conurbano, los residentes pobres informaban sobre la brutalidad de descontrolados elementos de la policía.

Y, sin embargo, fue mi experiencia como turista la que me dio las mayores sorpresas. Nunca podría haberme imaginado a principios de los ‘80 que un día caminaría por la Casa Rosada con un grupo de brasileños ligeros de ropa y europeos algo más serios durante una visita guiada, a cargo de un equipo de agradables Granaderos que hablaban varios idiomas.

Fue gratificante ver, poco tiempo después de entrar al edificio, dos grandes salones -uno dedicado a la Mujer Argentina y otro a los Científicos Argentinos. Cuántas veces, como corresponsal, habré escrito sobre la persecución de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo -pero en 2010 ya no marchaban dando vueltas alrededor de la Pirámide de Mayo con un terrible ritual recordatorio, sino que finalmente recibieron el respeto que merecen por parte del Estado.

Cuántas veces habré comentado, como corresponsal extranjero en otra época, cómo eran reconocidos los militares y deportistas (encabezados por Maradona) argentinos y cómo se ignoraba a los grandes inventores y conciliadores. Y, sin embargo, ahora los hombres de la ciencia y esos diplomáticos que trabajaron por la paz y no por la guerra, algunos de ellos ganadores de un Premio Nobel, fueron legítimamente santificados.

Disfruté, más que cualquier otro turista, poder sacar fotos desde el balcón donde había visto a Galtieri prometiendo cierta victoria sobre Thatcher y las otras fuerzas de la OTAN, y la recuperación, bajo su majestuoso gobierno, de las legendarias islas. Un turista norteamericano simplemente quería permanecer ahí, donde Evita había estado parada, no la Evita de la historia sino la del musical escrito por dos ingleses.

Nuestro guía nos recordó que no sólo Galtieri sino también Perón y Evita habían estado allí, junto con Alfonsín, Maradona y el equipo campeón del Mundial de 1986. Sin embargo, por razones que el gobierno debería explicar, nos dijeron que en ese balcón también permaneció Juan Pablo II durante la guerra de Malvinas. Por lo que recuerdo, el Papa habló al pueblo argentino en Palermo donde su sermón contribuyó a poner fin a una guerra que nunca debería haber existido.

La única vez que oí mencionar públicamente a las Malvinas durante este viaje fueron las quejas de los veteranos no reconocidos, quienes habían armado un campamento de protesta en la Plaza de Mayo. La mayoría de los turistas, al igual que la mayoría de los porteños, parecían ignorarlos cuando pasaban cerca. En cambio, estaban concentrados en las ferias de artesanías que los fines de semana ahora se extienden desde la calle Defensa hasta la Plaza Dorrego. Ese lugar de artesanos provenientes de toda América latina fue para mí una experiencia liberadora, en contraposición al lujo excesivo de las grandes galerías comerciales y las pretensiones de Puerto Madero, que sigue siendo el legado de la extravagante década de los ‘90.

Pero después de diez días en Buenos Aires, tuve una experiencia que fue alentadora. Con un viejo amigo que había sobrevivido a la represión almorcé en un barrio en el que antes vivían mayormente los oficiales militares enriquecidos. Ahora estaba ocupado por civiles. Me quedé un rato observando las nuevas generaciones de jóvenes. Aparentaban tener menos miedo de sus compatriotas que el que sentían sus padres y abuelos en una época no tan lejana, cuando hasta los alumnos de las escuelas podían ser condenados como subversivos y cuando demasiados asesinos gobernaban el país. z we

20 Comentarios
EL INFLADO
ES VERDAD QUE SI HUBIERAN GANADO LAS INVASIONES HOY SERÍAMOS MÁS GRANDE QUE USA , POR SUPUESTO NUESTRA LENGUA SERÍA LA INGLESA , SERÍAMOS EL PRIMER PAÍS DEL MUNDO ... PERO CUÁNTO NOS HUBIÉRAMOS PERDIDO ! A QUÉ COSTO ... SERÍAMOS ESOS PEJERREYES FRÍOS E INSULSOS , O PIRATAS ESTIMULADORES DEL OPIO EN CHINA , O USURPADORES DE LO AJENO , ESO SÍ , A LO DAVID NIVEN ... PREFIERO AL FIN DE CUENTAS A LO ANTONIO BANDERAS , EL DORMIR LA SIESTA , DISFRUTAR DEL VINO Y DE LA MUJER COMO JAMÁS APRENDERÁ A SER LA PÉRFIDA ALBION ... Y SU JOHN LENNON AL LADO DEL INODORO QUE EN DEFINITIVA ES LA MENTALIDAD INGLESA , EL TÉ A LAS CINCO Y BAÑARSE UNA VEZ AL MES ...
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Jo
La foto que describe el periodista inglés luego de haberse ausentado 24 años del país es interesante por lo que la evolución de la democracia nos ha ido deparando, en cuanto a un estilo de vida más libre por lo menos políticamente hablando, y a una mayor presencia de extranjeros en el país. Pero es una foto. Como tal luce muy superficial, amén de que da la impresión de que no salió de un radio geográfico bastante limitado dentro de la Capital Federal.
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LA V1 QUE NO EXPLOTO
El articulo es interesante, y tambien es interesante ver como pasó el tiempo ( tengo 40 años ) y solamente podemos jactarnos de tener libertad de expresión, muy triste. Dentro de 10 años los pinguino, los cobos, lilitas y macris, va a seguir estando, alguien piensa realmente que nos van a llevar al cambio ??, yo realmente lo dudo.. La libertad de expresión es buena, pero tenemos que participar y tomar el poder, en democracia. Al Sr. Ingles, le preguntaria que piensa sobre la soberania de nustras Islas Malvinas ?, en algún punto parece sugerir que a nadie la importan y lo que seguramente no tiene en cuenta es que nuestra constitución ( reformada en el 94 ) nos obliga a reclamar pacificamente por ellas.
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Cronos
Ok, Bob´o , cuanto te pagó Kirchner por la nota ??
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DM
Me pareció una visión equilibrada y despojada de prejuicios, a diferencia de algunos comentarios de los lectores muy propios de una sociedad intolerante.
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anibal
Epa!!!!, cuando vienen de afuera y dice que esta todo mal "vieron, vieron, nosotros tenemos razon está todo mal...", cuando dicen lo contrario, "que se vaya, esta mal, se equivoca..." en fin, la típica del argentino "todo pensamiento y gobierno se debe ajustar a lo que pienso y lo que haría en el gobierno.." sino esta mal. Mucha mediocridad bañada de soberbia sin sentido común.
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eliseo
Esto es un caricia al alma. todo el sacrificio de estos años de democracia no fueron en vano. hoy estamos mejor y es de necio no reconocerlo: Calidad institucional, económicamente, socialmente. hoy no se derrumba la argentina porque un empleado del FMI se levanto mal o alguien se tiro un gas en kanchadka (efecto tequila , efecto vodka, etc). Es una banda de música que afina mejor, que se le puede exigir quizás no a Green Miller pero tal vez un Dancing modd . ya se que falta pero en mi vida aprendí a ver siempre el vaso mas cerca de lleno que vació
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Mariano .Santa Fe.
Interesante artículo. Simplemente es otra mirada sobre el país y sobre nosotros. Nada más, dejemos de comportarnos siempre como si nadie nos quiere. Es nuestra historia, hay que saberla y aceptarla. Como aceptar también que las Malvinas están en manos británicas y VAN A SEGUIR ESTANDO EN MANOS DE UNA POTENCIA DE LA OTAN. Que los ingleses van a explorar para sacar petróleo, lo van hacer. Ahora me pregunto: por que este gobierno y varios legisladores se crispan por esto, cuando desde la década menemista(años 90) hasta estos días, gobiernos provincial ynacional han permitido la venta de grandes extensiones de tierras a extranjeros en la patagonia y en la mesopotamia? Y de las grandes mineras en provincias como san Juan, San Luis o Catamarca? El veto a la protección de los glaciares que hizo el actual ejecutivo nacional? REALMENTE QUE VEMOS LOS ARGENTINOS? QUE DEFENDEMOS?
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ines@gmail.com
No se si sera montonero, pero piensa como ellos-yo vivo en tucuman, la cuna de la subversion, y jamas tuve ningn tipo de problemas con la policia, ni con los militares JAMAS!!!!!!!!!!!!!!!!.. En cambio si tuve problemas con los zurdos en todas partes, llamese univesidad, que no dejaban dar clases, nos scaban de las aulas todos los dias por distintos motivos, los POBRES MONTONEROS QUE ESTABAN AGAZAPADOS EN EL CENTRO DE ESTUDIANTES DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA A LA QUE YO CONCURRIA.Asique sr. periodista ingles.... no se con que clase de gente ud. se juntaba, sospecho que con los del segundo grupo... y por ultimo DEFENDER A LAS MADRES DE PLAZA DE MAYO COMO UD LO HACE ES : O NO TENER LA MENOR IDEA DE LA IDEOLOGIA SINIESTRA QUE ELLAS ENCARNAN O DE LO CONTRARIO COMPARTIR LA MISMA IDEOLOGIA, con lo que lo invito a callarse la boca y no opinar ya que ud. esta pesimamente informado o es un MONTONERO ENCUBIERO.
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RGC
Interesante articulo de un extrajero mas, pero disiento con sus apreciaciones. Si bien no soy pro militares, tengo que decir que nunca senti miedo durante la dictadura, en su defecto, creo que los subversivos y familiares de los mismos eran los que realmente sufrieron ese temor. Hoy la sociedad en su conjunto, o si me permiten decir la mayoria, estamos absolutamente atonitos de la IMPUNIDAD que vivimos con respecto a lo que una Democracia se refiere, entonces me pregunto, que diferencia de IMPUNIDAD, DERECHOS HUMANOS hay entre la barbarie Militar y la actual situacion Politica? Tengo la esperanza que la Justicia haga Justicia para erradicar de una vez y por todas la IMPUNIDAD de nuestro Pais. Cuando se logre que los 3 Poderes gobiernen con la Constitucion en la mano, ese va hacer el dia que este Pais salga adelante. Mientras tanto debo decir que este Pais no esta preparado para vivir en Democracia.
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Guillote
No me gustó, noto cierta soberbia y desprecio, tipica de un anglosajon pirata y usurpador.
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Guacoldo
Que se puede esperar de un ciudadano de un país que incentivó el cultivo del opio para dominar a un imperio en decadencia, de un país que amplió su presencia en el mundo a través de piratas ascendidos después a caballeros, de un país que dominó a la India tratando a sus habitantes como esclavos, de un país que incentivó la ayuda de Chile para su beneficio durante la guerra de Malvinas .De un país que tiene en sus museos patrimonio cultural e histórico de Grecia , que se ha negado a devolver.Qué valor tiene la opinión de un `personaje así?Cuál es el barrio donde vivían militares enriquecidos ?Los civles que viven ahora a quienes compraron ? Indagó donde viven los ex terroristas que ahora son gobierno.La persona con quien habló es periodista de Pagina 12 , de El argentino, o es parte de la Cámpora o de los piqueteros Tosco?Lo lamentable es que este Sr que habla de reconocimiento a determinados grupos , se escude en su condición de periodista y no le aclare a quienes leen el diario que ideología personal tiene, así el lector desprevenido sabe con que bueyes ara.Lo más lamentable es que tenga prensa y que Uds. colaboren
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INA
Me gusto la descripcion del ex periodista. Me gusta saber que en mi pais existe una libertad que antes no existió. Saber que en algo hemos mejoramos, pero dejandonos un mensaje de cuanto nos falta aun mejorar. No se cuando se habrá vuelto a U.K. pero hubiese sido interesante saber ¿que opina él sobre el confilcto que existe con las Malvinas hoy? . despues de 28 años de su llegada a nuestro pais.
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Jasres
NADIE EXTRANGERO NI ARGENTINO QUE NO HAYA VIVIDO AQUI DES DE ANTES DEL SETENTA Y NO CONOZCA LA ARGENTINA DE PUNTA A PUNTA Y DE ANCHO NO TIENE AUTORIDAD DE NINGUN TIPO PARA OPINAR DE LA FORMA Y DESDE EL LUGAR QUE SE LE HA OTORGADO
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epaf
No se puede negar que hemos progresado. Antes nos gobernaban los asesinos, y los de su oposición también eran asesinos. Ahora los asesinos están sueltos y nos atacan cotidianamente como parte de la "sensación" de inseguridad. Y ahora nos gobiernan los ladrones, mientras que los de la oposición también nos quieren robar y esperan su turno. Si el futuro nos depara un gobierno de violadores, yo me rajo.
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Ruperto
De acuerdo con la mayoria de las opiniones del ingles. Nos pinta casi tal cual somos. En cuanto al reconocimiento de las madres, que estoy a favor q sean escuchadas, aunque no asi q manejen poder politico, y de los cientificos, que darles un salon no me parece suficiente y peor aun no creo q sea sostenido en el tiempo, como siempre en este pais. En cuanto al tema politico retrato de forma insuperable nuestra tetrica actualidad politica, tanto oposicion como gobierno. Argentinos nosotros mismos siempre deseamos q se destruya lo q hizo un gobierno. No critiquemos a los politicos q lo hacen.
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UN SIN CAMPO...
ESTAS CONTANTO , TE GUSTO LA ARGENTINA!!!!!... BUENO , ME ALEGRO POR VOS ... PERO SI ES POR MI , NI VUELVAS A PISAR MI PAIS......SIN RENCORES .
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Edy
Es verdad que estamos mejor que hace 30 años atrás (¿es eso un mérito?), en lo que hace a la DEMOCRACIA. Pero en muchas otras no, Argentina destruyó su aparato productivo, tiene mucha gente viviendo en la exlusión, y ya no tiene el peso que tenía en el mundo y en Sudamérica.Yendo a mi opinión puntual del artículo, creo que el periodista se emociona, es un jubilado inglés, cree que todo está mejor porque aqui es verano y en Europa era invierno, y se excitó con las turistas brasileñas y las argentinas "ligeras de ropa", se emociona de ver el pais en el que estuvo cuando era joven... seguramente hasta recordó algún que otro cabaret porteño que conoció en sus años mozos.
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Martin H.
Simplemente excelente.... Resulta raro que no tengamos ningun periodista Argentino capaz de hacer un analisis tan acertado de una realidad Argentina... Lo Felicito al diario y al periodista por tan buen artículo...
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ulises
Y ahora... que van a decir? Que es montonero?
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