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Mantener en pie un certamen con rango internacional resulta prácticamente una quimera en el ámbito deportivo de la Argentina. El Abierto de golf de la República perdió relieve a nivel mundial, más allá de seguir desarrollándose en la actualidad. La última edición nacional del Gran Premio de Fórmula 1 fue en 1998 y, desde allí, los intentos por repatriarlo fueron en vano. El único torneo “criollo” que pudo ganarse un lugar definitivo en el calendario del tenis fue el ATP de Buenos Aires, que cumplirá diez ediciones desde el sábado, cuando comience a desarrollarse la clasificación del torneo que iniciará el lunes.
La crisis de finales de 2001 y el colapso global del año pasado no impidieron el normal desarrollo de un certamen que se transformó en una parada obligada del tenis mundial. Durante las tres primeras ediciones llevó el nombre de “Copa AT&T”, pero en 2003 la filial latinoamericana de dicho sponsor cayó y el torneo estuvo muy cerca de ser cancelado. Martín Jaite, director del torneo, y Miguel Nido, presidente de Altenis, la empresa organizadora, negociaron arduamente y lograron la continuidad. “Fueron tres años muy difíciles, porque habíamos invertido 600.000 dólares y, por la devaluación, trabajamos a pérdida durante ese período”, recuerda el empresario puertorriqueño a la distancia. A pulmón, el ATP porteño se realizó en 2004 y 2005 sin main sponsor, que llegó en 2006 con Telmex, actual patrocinante del torneo.
A medida que los jugadores argentinos crecieron en el ranking, el público también fue aumentando en número, alcanzando el tope en 2007, con 64.525 espectadores en toda la semana. Hubo ocho campeones en nueve ediciones: Carlos Moya, el único que repitió, se consagró en 2003 y 2006, Gustavo Kuerten en 2001, Nicolás Massú en 2002, Guillermo Coria en 2004, Gastón Gaudio en 2005, Juan Mónaco en 2007, David Nalbandian en 2008 y Tommy Robredo en 2009. Este año, el español David Ferrer parte como máximo favorito, mientras que David Nalbandian será la atracción principal, regresando al circuito tras nueve meses de ausencia por una operación.