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El enfrentamiento entre la conducción del gremio de la UTA y un sector de los choferes de colectivos afiliado a la disidente Unión de Conductores de la República Argentina (UCRA) se profundizó ayer y amenaza con derivar en nuevas medidas de fuerza, situación que puso en alerta a las empresas del transporte de pasajeros de larga distancia que exigen la intervención del Gobierno para destrabar el conflicto y garantizar el normal funcionamiento de los servicios.
Voceros de las principales compañías del sector advirtieron en las últimas horas su “preocupación” por la creciente puja en el sector, que 10 días atrás y nuevamente ayer desató incidentes y violencia en la terminal de Retiro. “Toda esta situación está generando problemas severos, que afectan al turismo y también perjudican la productividad de la actividad”, se quejó un empresario ante El Cronista, a la vez que sostuvo que si la situación no se resuelve en el corto plazo el conflicto tendrá “un efecto dominó” que perjudicará a los servicios de transporte de corta y media distancia.
A pesar de los planteos empresarios y después de los incidentes de ayer, que desde la UCRA atribuyeron a un ataque de “una patota de la UTA” contra un chofer afiliado a su sindicato, las autoridades del Ministerio de Trabajo suspendieron sorpresivamente la reunión a la que habían convocado para tratar de destrabar el conflicto. Al encuentro estaban citados los representantes del gremio disidente, que forma parte de la CTA, y que reclaman la nulidad del acuerdo firmado por la UTA (que forma parte de la CGT) con las cámaras del transporte por el cual se dispone el pago en seis cuotas de una deuda salarial de $ 2.800 con los choferes de la actividad. “Las empresas cobraron un subsidio estatal para cancelar la deuda con el personal en un solo pago y la UTA negoció que lo paguen en cuotas lo que es realmente inconcebible”, denunciaron representantes de la UCRA.
La disputa gremial entre los choferes de larga distancia es similar al enfrentamiento que la UTA mantiene con los delegados de los trabajadores del subte, que armaron su propio sindicato y obtuvieron la inscripción por parte del Ministerio de Trabajo como primer paso para lograr su autonomía definitiva del sindicato que conduce Roberto Fernández.
En el caso de los colectiveros, el gremio disidente de la UCRA tiene una importante representación en el sector de larga distancia y ya logró hacer pié en varias líneas que recorren el territorio metropolitano.