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La conflictividad laboral registró en enero un pronunciado incremento, con una multiplicación del número de trabajadores involucrados en paros y protestas respecto de los niveles alcanzados un año atrás.
Esa situación, según los analistas del mercado de trabajo, anticipa un fenómeno que se profundizará en los próximos meses por efecto de una mayor complejidad en las negociaciones salariales y una agudización de las disputas de representación entre gremios.
Los datos sobre el aumento de los conflictos surgen de un informe realizado por la consultora Tendencias Económicas, que relevó que durante enero 109.345 trabajadores protagonizaron medidas de fuerza en diversas actividades. Esa cifra representa casi cinco veces más la cantidad de empleados que participaron de paros y protestas durante igual período de 2009 (21.918 trabajadores), cuando la economía local y el empleo comenzaban a evidenciar el impacto de la crisis financiera internacional. Según el informe, los efectos del incremento de la conflictividad se focalizaron en el sector público, en especial entre los trabajadores de la administración pública provincial, las áreas de salud y en los municipios. En tanto, en el sector privado, los paros se concentraron en el sector petrolero, pesquero, transporte de pasajeros, casinos, telefónicos, peajes y algunas empresas del sector de alimentación.
El aumento de los conflictos en enero, dato que parece confirmar un cuadro que comenzó a evidenciarse en el cuarto trimestre de 2009, se produjo a la par de una importante retracción en la cantidad de despidos y suspensiones de trabajadores. Los despidos en enero sumaron 1.639 casos, contra 8,773 registrados en el mismo mes de 2009, en tanto se produjeron 778 suspensiones, contra más de 33.000 contabilizadas 12 meses atrás.
Para los especialistas del mercado laboral, esos números evidencian que las causas del incremento de los niveles de conflictividad se relacionan más con las dificultades vinculadas a la negociación salarial y la creciente puja entre gremios por la representación sindical de los trabajadores. Al respecto, el abogado y asesor de importantes gremios de la CGT, Lucio Garzón Maceda, atribuyó la multiplicación de los conflictos a la complejidad de la nueva ronda de paritarias, donde los sindicatos anticipan reclamos que rondan el 25% mientras los sectores empresarios presionan por imponer un tope de 15% para los aumentos.
“Va a ser un año de negociación muy compleja por la inflación atrasada y los pronósticos para este año. En algunos casos, las empresas pueden trasladar los aumentos a los precios, pero en otros casos eso es muy complicado y va a derivar en conflictos”, indicó. Garzón Maceda consideró que será clave el resultado de las paritarias en el sector público, en especial con los docentes y estatales, al destacar que esos gremios “va a hacer punta” con la pauta salarial que luego podría trasladarse al resto de las actividades.
“La preocupación de todos es que va a pasar en abril o mayo porque ya está instalado el reclamo de aumento de 25% y pensar en una inflación prevista de 20% realmente es un horror”, advirtió el abogado sindical.
En paralelo, el cuadro de creciente conflictividad laboral también es alentado por la profundización de las peleas entre corrientes sindicales por la representación de los trabajadores. El fenómeno que tuvo en los conflictos del subte y la fábrica de Kraft Foods dos casos emblemáticos, se agudizó en las últimas semanas en el transporte automotor de larga distancia y afecta en forma creciente sobre todo a grandes empresas.
Ese panorama, sumado a la multiplicación de fallos de la Corte Suprema de Justicia en favor de la libertad sindical, evidencia para los especialistas laborales la urgencia de un acuerdo de unidad entre las cúpulas de la CGT y la disidente CTA.