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Mirándose en el espejo de la Cámara de Diputados y preparándose para la pelea de fondo que significará el debate por el DNU para pagar deuda pública con reservas, los bloques opositores del Senado intentarán desde esta semana unirse en contra del kirchnerismo para alcanzar un acuerdo que les permita controlar las comisiones del cuerpo. Así lo aseguró ayer a través de un comunicado el jefe de la bancada de la UCR en la Cámara alta, Gerardo Morales, quien sin embargo mantuvo ya reuniones en solitario con representantes del oficialismo, lo que podría atentar contra la unión opositora. De ese encuentro surgió, por lo pronto, el compromiso de que el radicalismo pase de las cuatro comisiones que preside actualmente a seis, respetando el crecimiento de su bloque (que duplicó en la elección de junio los ocho senadores con que contaba hasta ahora).
En esa reunión participaron Morales y Ernesto Sanz, por la UCR; y Miguel Pichetto y Nicolás Fernández por el oficialismo. Su realización fue confirmada a El Cronista por ambos sectores. Sin embargo, en el radicalismo aseguran que no surgió allí un acuerdo definitivo sobre la integración de las comisiones. “Hoy por hoy estamos más para ir al recinto (a definir ese escenario) que para acordarlo en una negociación”, subrayan en el Comité Nacional.
Para la UCR, el acuerdo con el kirchnerismo debería respetar “el criterio de proporcionalidad en el armado de las comisiones”, según definió Morales. Con el oficialismo como primera minoría de la Cámara, los radicales pretenden sumar al resto de los bloques opositores para forzar al Gobierno a quedar en desventaja en todas las comisiones. La bancada que conduce Morales comenzará a definir la estrategia para alcanzar ese objetivo mañana desde las 18, en una reunión de bloque; y el viernes próximo en San Nicolás, donde la UCR reunirá a todos sus legisladores nacionales. Las alianzas que surjan de esa negociación permitirán también vislumbrar la suerte del Fondo del Bicentenario.