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La presión internacional para implementar nuevas sanciones contra Irán creció ayer luego de que Teherán anunció más medidas para expandir su producción de combustible nuclear y crear nuevas plantas de enriquecimiento, reavivando los temores de Occidente de que busca fabricar bombas atómicas.
Estados Unidos y Francia consideraron que las últimas medidas tomadas por el gobierno de Mahmoud Ahmadinejad sobre su programa nuclear marca el fracaso de la negociación y exige ahora tomar el camino de las sanciones económicas y diplomáticas, para lo que van a buscar el consenso de la comunidad internacional. Se trataría de la cuarta serie de sanciones contra Irán. Un legislador de alto nivel en Rusia, país que en el pasado ha buscado el diálogo en lugar del castigo, también se mostró a favor de considerar penas económicas.
De las grandes potencias, sólo China, que puede bloquear las sanciones de la ONU con su veto en el Consejo de Seguridad, se ha mostrado hasta ahora opuesta a castigar a una de las grandes naciones exportadoras de crudo. Pero la canciller alemana, Angela Merkel, afirmó el mes pasado que si Irán continúa siendo intransigente se enfrentará a nuevas sanciones, incluso si no hay acuerdo en Naciones Unidas.
El aumento de la tensión presionó ayer el precio del barril, que cerró con una suba de 1%.
Los llamados a sanciones desde Washington y la Unión Europea (UE) surgieron después de que Irán, que afirma que su programa nuclear es para generar electricidad, informó a la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA, por sus siglas en inglés) que comenzará a fabricar combustible atómico a un grado mayor (20%) desde hoy y que construirá 10 nuevas plantas de enriquecimiento de uranio durante el próximo año.
“Este anuncio es una decisión provocativa que desafía las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. El Gobierno de Irán sabe que esto no cumplirá con las necesidades humanitarias del pueblo iraní y se arriesga a crear más inestabilidad regional”, declaró un funcionario de alto rango de EE.UU., quien habló bajo condición de anonimato.
El viraje brusco de la política en Irán sobre el tema nuclear (Ahmadinejad se había mostrado hasta ahora “abierto” a la oferta de la IAEA de intercambiar con las potencias occidentales uranio poco enriquecido por combustible nuclear para un reactor médico) también podría ser un signo de agitación interna después de una disputada elección en junio pasado, que puede estallar de nuevo el próximo jueves, cuando Irán conmemora el aniversario de la Revolución Islámica de 1979.