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El paisaje de calles empedradas, casas bajas y grandes galpones de Parque Patricios está cambiando. En el viejo edificio de Fernet Branca, justo frente a la plaza, se levantan ahora las remozadas oficinas de TATA Technologies, el gigante del software hindú. Iron Mountain y Clarín Global son otros dos ejemplos de grandes compañías que ya reservaron su porción de espacio en el flamante Distrito Tecnológico Porteño. Pero también hay pymes (y de hecho serán la mayoría) que se animaron a trasladarse, tentadas por las facilidades que ofrece el gobierno de la ciudad: exenciones impositivas, subsidios no reintegrables para financiar hasta el 50% de las certificaciones de calidad, líneas de crédito preferenciales del Banco Ciudad para la compra de inmuebles, conexión wi-fi y un plan de capacitación tecnológica en colegios secundarios para contar con mano de obra calificada sin moverse del barrio.
Hasta el momento, una veintena de firmas ya se instalaron en la zona que comprende Parque Patricios, norte de Boedo y Sur de Nueva Pompeya, unas 100 manzanas con muy baja densidad de población (comparadas con el resto de la ciudad).
“En 2010, habrá unas 50 empresas instaladas que ocuparán a unos 10.000 empleados, lo cual multiplicará los negocios en la zona, desde locales comerciales hasta otras empresas de rubros no tecnológicos que vendrán a ofrecer sus servicios”, destacó Carlos Pirovano, subsecretario de Inversiones de la ciudad, durante una recorrida junto a inversores por el futuro barrio tecnológico.
La iniciativa de crear este distrito surgió a partir del desarrollo de las TICs a nivel mundial, y del potencial de la ciudad de Buenos Aires para esta actividad, dada la buena infraestructura y calidad de sus recursos humanos. “Las industrias tecnológicas son estratégicas para la ciudad”, señaló Enrique Avogadro, director de Industrias Creativas y Comercio Exterior porteño, durante la Segunda Jornada de Tecnología en Buenos Aires (BAIT), que se llevó a cabo a fines de noviembre en el Centro Cultural San Martín. “De las 1.600 empresas tecnológicas del país, un 70% están instaladas en Buenos Aires, y la mayoría son pymes. Este sector es muy dinámico. Más de la mitad de las empresas TIC realizan exportaciones, y en el 65% de los casos, lo hacen en forma regular, a diferencia a otros sectores pyme. Muchas de ellas directamente nacen globales, y diversifican rápidamente sus mercados”, destacó el funcionario.
La inversión prevista para el desarrollo del Distrito IT es de unos u$s 207 millones de aquí al años 2012. La cifra incluye algunas obras que realizará el Gobierno de la Ciudad (extensión de la línea de subtes, iluminación, bacheo de calles y tendido de red de fibra óptica), más los desembolsos que provendrán del sector privado: construcción y refacción de edificios de oficinas, viviendas, cocheras subterráneas, locales comerciales, hoteles, restaurantes y cafés. Se espera que el barrio duplicará su población de aquí a unos cinco años.
Al estilo Pompidou
Uno de los temas pendientes es la capacitación de los recursos humanos. Hay 39 universidades que dictan carreras técnicas en la ciudad, sin embargo la demanda de especialistas en informática supera con creces a la oferta. Por este motivo, uno de los proyectos más ambiciosos del Distrito Tecnológico es crear un “Centro Metropolitano Tecnológico” (CMT) que funcione “como un Pompidou de las nuevas tecnologías”, aventuró Pirovano, refiriéndose al vanguardista centro de artes y ciencias parisino. El CMT porteño albergará a universidades, cámaras empresarias y a la Fundación Sadovsky. También habrá allí espacios comunes (salas de reunión y de conferencias, y lugares de esparcimiento) donde se brindarán servicios a empresas incubadas virtualmente. La idea “no es construir un enclave, en el que sólo participen algunas empresas, sino generar beneficios para las empresas tecnológicas de toda la Ciudad”, destacó Pirovano.
El proyecto cuenta con el impulso de entidades empresarias del sector, como el Polo Tecnológico Buenos Aires, una asociación civil que nuclea a 150 pymes de software y servicios que operan en la ciudad. “Queremos lograr la integración entre el gobierno local, las universidades y las empresas, para que fluya el conocimiento”, dice Carolina Bandoli, vocera del Polo IT y titular de la compañía de software Hipernet. “No se trata de construir edificios y reciclar galpones, sino de generar espacios comunes donde las empresas puedan compartir recursos como salas de reunión y de conferencias, o laboratorios de investigación”, agrega. En particular, el Polo IT impulsa la creación de un “parque tecnológico” que incluya oficinas, centros universitarios y de enseñanza técnica.
El proyecto de creación del Distrito Tecnológico porteño tiene antecedentes en otras experiencias internacionales exitosas como el barrio 22@ en Barcelona, que transformó la vieja localidad industrial Poblenou en un verdadero centro de alta tecnología, o el International Tech Park de Bangalore (uno de los distritos TIC más emblemáticos de la India).
Preparando la mudanza
“No sabemos aún cuántas de las empresas que constituyen el Polo IT se van a trasladar a Parque Patricios. Pero hay mucho interés en formar parte del Parque Tecnológico”, dice Bandoli. “Las empresas grandes tienen capacidad de comprar un galpón y reciclarlo, pero mayoría de las pymes de software y servicios alquilan oficinas y todo depende de la oportunidad, de si justo se les venció el contrato y tienen que mudarse”.
Bandoli adelanta que su empresa, Hipernet, es una de las que ya se inscribió en el Regristro de Empresas TIC que lleva adelante el ministerio de Desarrollo Económico, como paso previo a su instalación en el nuevo distrito.
La primera pyme de software en mudar sus oficinas a las cercanías del Club Huracán fue TAO-IT, especializada en implementación de soluciones de derisking (minimizar el riesgo de los procesos de negocios de las empresas). La compañía, de capital nacional y 30 empleados, se instaló a fines de septiembre en un predio de 313 metros cuadrados, sobre la calle Cátulo Castillo, que era ocupado anteriormente por un bar.
En el proceso de mudanza participaron activamente los empleados, quienes se encargaron de la decoración y de la implementación de un área de esparcimiento con sillones de relax, mesa de pool y de ping pong, al mejor estilo Google.
Si bien las facilidades impositivas y crediticias para instalarse en el Distrito Tecnológico se dirigen a las empresas de tecnología, también los empleados de las firmas que allí se establezcan se beneficiarán con créditos especiales para la compra de viviendas, así como reducciones en las tasas municipales y Alumbrado, Barrido y Limpieza mientras dure la relación laboral con la compañía tecnológica. Con este plan, más allá de beneficiar a un sector en particular, se desarrollará toda una zona del Sur de la ciudad, con gran impulso para rubros conexos como bares, restaurantes, comercios y todo tipo de empresas de servicios.