03:00
Hijo de un líder guerrillero, este joven filósofo y cineasta que pasó 14 años en el exilio, promete continuar las políticas de Bachelet en las finanzas públicas y una reforma tributaria que haga más equitativa la distribución del ingreso en su país. Pondera los cambios propuestos por Obama pero asegura que él no permitiría la instalación de bases de Estados Unidos en territorio chileno. A continuación un extracto del diálogo que mantuvo con El Cronista vía mail.
–¿Cuáles son sus diferencias con la Concertación que lo llevaron a presentarse como candidato independiente?
–Mis diferencias no están con el pueblo concertacionista que ha sido el gran protagonista de estos 20 años de democracia en Chile. Tampoco con la Presidenta, que ha comenzado cambios muy importantes a nivel social, los que vamos a continuar y profundizar. Entonces la pregunta es por qué no soy el candidato oficial de la Concertación, y ahí hay razones de fondo y de forma. Institucionalmente, la Concertación son los presidentes de sus cuatro partidos legales, y esa expresión se ha ido apagando, agotándose. Se ha vuelto una Concertación menos ciudadana y más de repartirse el Estado como una bolsa de trabajo y contratos. La mía es una candidatura libre que emerge de la propia ciudadanía, tal como lo hizo la Presidenta. Así, los chilenos se han visto interpretados por una alternativa que continúa el cambio y la transformación de nuestro país con valores básicos como una educación pública de calidad, una reforma política que incentive la participación y el debate ciudadano, y una reforma tributaria que nos permita crecer con mayor justicia social.
–¿Qué mantendría y qué cambiaría respecto de la política económica de Bachelet?
–Mantendremos la mirada respons
able y técnica de las finanzas públicas, pensando más allá del día a día. Ahora, nos proponemos una reforma tributaria que es prácticamente un tabú en las elites empresariales y políticas de Chile, pero es una demanda ineludible para un país que aspira al desarrollo y tiene los niveles de inequidad que sufre Chile. Ese es el gran cambio, pues hoy en Chile -producto de un sistema tributario muy complejo- los que menos ganan terminan pagando un mayor porcentaje de sus ingresos en impuestos que los que más tienen.
–¿Cuáles serían sus prioridades en política exterior?
–Con vista a enfrentar los retos que impone la globalización, para Chile constituye una necesidad propiciar la integración regional. Hay un trabajo muy serio que se ha venido realizando y debemos continuar contribuyendo al fortalecimiento de mecanismos de concertación política y económica regionales como ha sido la actuación de UNASUR ante las amenazas golpistas en Bolivia y el papel que busca jugar la OEA en Honduras. Creemos en el multilateralismo como respuesta a los nuevos desafíos globales.
–¿Cómo ve la relación de Chile con la Argentina?. ¿Tiene previsto algún cambio?
–Hace pocos días estuve con Cristina Fernández y conversamos sobre la opción de un corredor bioceánico y la habilitación de túneles de baja altura en el corto plazo. Estamos dispuestos a beneficiarnos y ayudarnos para que nuestras culturas y economías sean más robustas y podamos enfrentar grandes desafíos unidos, como la organización del Mundial de Fútbol en 2026 y el fortalecimiento de los foros multilaterales en la región.
–Las relaciones de Chile con Perú no son buenas. ¿Qué propone para mejorarlas?
–Las relaciones internacionales deben ser asumidas como políticas de Estado y como tales merecen ser tratados sin las pequeñeces propias de las contiendas electorales. Por eso apoyo la estrategia de reconocer a la Corte Internacional en la Haya como el espacio para dirimir este conflicto.
–¿Cuál es su opinión respecto del acuerdo militar entre Washington y Bogotá por el cual EE.UU. podrá operar en bases colombianas?
–No somos partidarios de ceder soberanía a terceros países para la instalación de bases militares. No es parte de nuestra política, ni es nuestra forma de entender el mundo.
–¿Qué opina del presidente Barack Obama?
–Miro con buenos ojos los cambios que ha propuesto, las ideas que ha planteado y su forma de hacer política. Para nadie es indiferente qué pasa en la mayor potencia del planeta y estamos atentos a ello. Sin duda es un tremendo avance para la región y el mundo frente a lo que fue la doctrina Bush.
–¿Considera que Chile debe afianzarse en el Mercosur, o que debería ampliar horizontes?
–Ambas no son posiciones excluyentes, sino complementarias. Realizaremos una política exterior de presencia e involucramiento regional para así ampliar horizontes.
Marco Enriquez-Ominami