La Cámara de Senadores aprobó esta noche y convirtió en ley el proyecto que elimina la figura de calumnias e injurias como delito penal.
Esta derogación, que fue aprobada por unanimidad y que ya contaba con la aprobación de Diputados, va detrás del pedido de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que había advertido el año pasado a la Argentina que estos delitos, tal como están redactados, atentaban contra la libertad de expresión, ya que se podía castigar con penas de prisión a un periodista por lo que escribiera.
El presidente de la Comisión de Justicia y Asuntos Penales, Rubén Marín, consideró que “la finalidad y el eje central de esta modificación radica en adecuar nuestra legislación a los parámetros internacionales y constitucionales de la libertad de expresión”.