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| Análisis: ¿quién desestabiliza qué y a quién? |
Un análisis de LEONARDO VILLAFAÑE ()
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La Confederación General del Trabajo (CGT) anunció hoy que realizará una marcha el 20 de noviembre a Plaza de Mayo para defender “el orden constitucional” contra el intento de desestabilizarlo, en línea con la denuncia que la presidenta Cristina Fernández realizó ayer y repitió hoy. La primera mandataria usó esa expresión para observar que existen intereses subalternos o motivaciones extra reivindicativas en algunas de las manifestaciones de protesta ocurridas estos días.
Ni la Presidenta ni la dirección de la central obrera hicieron especificaciones sobre quiénes serían los desestabilizadores. Tampoco mencionaron cuáles de las protestas serían legítimas y cuáles estarían desnaturalizadas por oscuras motivaciones.
El espacio para las especulaciones se hace, entonces, más amplio.
Sobre todo cuando la iniciativa de la manifestación llega al mismo tiempo que el máximo dirigente de los convocantes a la marcha, Hugo Moyano, se encuentra en medio de una polémica con las asociaciones de medios de comunicación, que no ven precisamente como un gran aporte al orden constitucional los bloqueos que realizó a la distribución de los diarios Clarín y La Nación.
Los piquetes perseguían el objetivo de que los trabajadores que realizan la tarea de repartir los diarios queden encuadrados en el Sindicato de Camioneros, dijeron los voceros de la protesta. Sin embargo, la oposición política y los propios damnificados ven en la movida una represalia por sus posiciones críticas a la Ley de Radiodifusión que impulsó el Gobierno y, ambas cosas juntas, una penalización por las posturas también críticas de esos medios con la gestión gubernamental en general.
Pero las especulaciones desfavorables a la iniciativa antidesestabilizadora pueden entrar también por otro costado.
Moyano fue fundador del MTA (Movimiento de Trabajadores Argentinos) como alternativa a la CGT oficial durante el gobierno de Carlos Menem. Sin embargo, ahora que él lo dirige ha vuelto a considerar imprescindible la unidad sin fisuras del movimiento obrero.
Su iniciativa presenta, entonces, el también flanco débil de estar defendiendo su propia estabilidad cuando el anuncio de la marcha coincide con su frontal oposición a cualquier fenómeno que aparezca cuestionando su modelo de conducción de conflictos: sea el reclamo de personería de la CTA, su ex aliada en aquella vieja Mesa de Enlace sindical antimenemista; o se trate del cuerpo de delegados de Kraft, que chocó contra el Sindicato de la Alimentación de su ex adversario Rodolfo Daer, o el pedido de inscripción simple del nuevo sindicato de los trabajadores de subterráneos, que quieren independizarse de sus aliados de la Unión Tranviarios Automotor (UTA).
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