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En medio de tanta confusión por el escándalo de espionaje que afecta a su gobierno, Mauricio Macri tiene algunas ideas claras: sabe que el avance de su proyecto presidencial dependerá no sólo de la construcción nacional del PRO, de sus alianzas y de su posicionamiento personal en el interior del país, sino también de un factor clave: poder mostrar en los próximos dos años una gestión porteña exitosa. En esa dirección, el jefe de Gobierno ya decidió renovar parte de su Gabinete a fin de año, como una forma de darle un nuevo impulso a su gestión, de cara a 2011.
Esperará antes de concretar los cambios a que se descomprima la situación por el affaire de las escuchas ilegales, organizadas por el espía Ciro James –ex policía de la Federal y ex empleado del Ministerio de Educación porteño– para no aparecer cediendo ante la oposición, que pide a gritos la renuncia del titular de esa cartera, Mariano Narodowski, y del Ministro de Seguridad y Justicia, Guillermo Montenegro. Es que antes de ser detenido y procesado por espiar al dirigente judío Sergio Burstein y al empresario Carlos Avila, James estaba a punto de ingresar en la policía Metropolitana, que estaba comanda por Jorge “Fino” Palacios, procesado por encubrimiento de la investigación de la AMIA, y con quien mantenía contactos telefónicos.
Por el momento, todo indica que –hacia dentro de la interna macrista– Montenegro salió mejor parado de la crisis que Narodowski. Aunque nadie descarta que, cansado de tantas vueltas, el ex juez termine dando un portazo, como ya quiso hacerlo el miércoles pasado, cuando se enteró que Macri había designado al diputado Eugenio Burzaco como jefe de la policía porteña. El legislador, que asumirá al frente de la fuerza cuando finalice su mandato el 10 de diciembre, suena como virtual reemplazante de Montenegro.
Pero los ministros que hoy caminan por una cuerda floja, por diferentes motivos, son tres: Narodowski, el titular de la cartera de Espacio Público, Juan Pablo Piccardo, y el de Salud, Jorge Lemus. También suena, en menor medida, el Ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chaín.
Una alta fuente del gobierno porteño aseguró a El Cronista que al ministro de Educación le soltaron la mano. No tanto por sus dificultades para explicar por qué habría contratado a James en su cartera, con un salario de más de 6.000 pesos, y eludir la responsabilidad en el escándalo, sino porque la única que siempre lo sostuvo dentro del Gabinete, la ex vicejefa Gabriela Michetti, hoy está más afuera que dentro del Gobierno. Otra fuente explica que, a diferencia de Montenegro –que también llegó a Bolívar 1 de la mano de la diputada electa– no supo pegar el giro a tiempo para reacomodarse a la nueva realidad de poder.
El caso de Picardo –un amigo de Macri desde los tiempos en que ambos estudiaban en Cardenal Newman– obedece al desgaste. Entre otras cosas, viene siendo cuestionado porque de él depende la Unidad de Control del Espacio Público (UCEP), un grupo denunciado por agredir a indigentes que viven en la calle. Pero, está claro, Macri no entregará cabezas mientras lo pida la oposición.
A Lemus directamente se le achaca ineficiencia. Quienes conocen al jefe de Gobierno, aseguran que está disconforme con su gestión, que considera la peor de todas, en especial, en lo que respecta a los hospitales.
Ley de Ministerios
A Chaín, en tanto, se le recortarían competencias, según cuentan las fuentes. Macri planea enviar a la Legislatura una Ley de Ministerios para crear la cartera de Tránsito y Transporte, que encabezará Diego Santilli, cuando finalice su mandato como vicepresidente primero del cuerpo el 10 de diciembre. Esa norma también eliminará algunas subsecretarías, entre ellas, la de Seguridad Urbana, a cargo de Matías Molinero, y dependiente de Chaín. Sucede que varias de las competencias del área quedaron en manos de la Policía Metropolitana o pasarán al Ministerio de Transporte. Es probable que Molinero secunde entonces a Santilli.
Para iniciar el año del bicentenario renovado, Macri ya concretó un cambio en el área de Comunicación Social. Al frente de esa secretaría seguirá Gregorio Centurión, pero para ocuparse exclusivamente de la comunicación institucional de la Ciudad. La relación con la prensa, en tanto, ya recayó en Miguel de Godoy, amigo de Macri y con experiencia en el puesto, ya que ocupó ese lugar junto a Fernando de la Rúa en la Ciudad. Es probable que la ley de Ministerios contemple, en ese sentido, la cre
ación de la Secretaría de Prensa.