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Pocos fueron los días de desempleado que debió soportar Fernando Fraguío. Sólo estuvo dos semanas sin trabajo, desde el 1º de octubre pasado cuando renunció a su cargo al frente de la Secretaría de Industria, hasta ayer que asumió como representante del Estado en el directorio de Aluar.
Su designación fue una decisión directa de la presidenta Cristina Fernández, quien antes de partir a su gira por la India dejó instrucciones precisas para mantener al ex presidente de Iveco bajo el manto protector del kirchnerismo.
Desde el desembarco de Débora Giorgi en el Ministerio de Producción a fines de 2008, la imagen de Fraguío fue perdiendo protagonismo. En varias oportunidades presentó la renuncia que no le fue aceptada hasta la semana pasada, cuando Producción se convirtió en Ministerio de Industria y Turismo y Giorgi logró reemplazarlo por Eduardo Bianchi, quien se venía desempeñando como Subsecretario de Política y Gestión Comercial.
Según confiaron a El Cronista fuentes oficiales, su desembarco había sido anticipado a la familia Madanes Quintanilla, propietaria de Aluar, hace una semana. Ayer durante una asamblea convocada para finalizar con el proceso de capitalización de la empresa siderúrgica se aceptó la llegada de Fraguío “sin mayores inconvenientes”.
También se votó favorablemente el nombramiento de Juan Manuel Pichetto, como director suplente por parte del Estado. Se trata del hijo de Miguel Angel Pichetto, presidente del bloque de senadores oficialistas y uno de las principales espadas del kirchnerismo para votar la ley de medios.
Pichetto no es un desconocido para los funcionarios de la ANSeS. En mayo pasado, cuando el Gobierno decidió reforzar la estructura financiera del organismo con la creación de nuevas secretarías y subsecretarías, fue designado asesor de Sergio Chodos, quien se había hecho cargo de la Administración del Fondo para la Garantía de Sustentabilidad (FGS). Antes de este cargo, el joven Pichetto había ocupado un cargo en el Banco Central.
Con su designación y con la de Fraguío, el Gobierno termina cumpliendo con su promesa de contar con dos representantes en la compañía de los Madanes Quintanilla por haber heredado un 9,5% del capital que estaba en manos de las AFJP y pasaron a ser controladas por la ANSeS tras la estatización del sistema privado de jubilaciones.
A principios de este mes, el organismo que administra los aportes del sistema de jubilación argentino había comunicado a los ejecutivos de Aluar su intención de “ejercer su derecho” de votar en forma acumulativa en función de su tenencia accionaria. Para lograrlo debía ocupar las dos sillas en el directorio que ya están en poder de la dupla Fraguío–Pichetto.
Hace un mes, la ANSeS había rechazado acompañar un proceso de capitalización de Aluar definido por el directorio de la empresa para enfrentar con mejor espalda la reestructuración de su deuda y los efectos de la crisis global que deprimió el precio del aluminio y frenó las ventas de la compañía.
Ayer, junto a la llegada de Fraguío y Pichetto, Aluar confirmó que el lugar que la Anses rechazó fue ocupado por la Corporación Financiera Internacional (CFI). El brazo crediticio del Banco Mundial aportó u$s 25 millones para quedarse con el 1,48% de las nuevas acciones de Aluar, sobre un patrimonio total de $ 1943 millones.
De todos modos, la Anses sigue su avanzada en el sector privado y ya cuenta con representantes en un grupo importante de empresas y bancos como Siderar, Macro, Consultatio, TGS, Central Costanera, Gas Natural BAN y Edenor.