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Internet no es una zona liberada donde todo vale, sino que se le aplican las mismas reglas de juego que al mundo físico".
Así se expidió el director de asuntos jurídicos de la Cámara de Productores de la Industria Fonográfica (CAPIF), Pablo Máspero, quien junto con su socio y hermano, Gabriel, gerente de la Cámara Argentina de Editoriales Musicales (CAEM), inauguró el ciclo de Derecho del Entretenimiento que organizan los Departamentos de Derecho, de Administración y Gestión, y de Medios y Entretenimiento de la UADE.
El titular del estudio Máspero, abogado de prestigiosos artistas, dijo que la "dificultad de control sobre la distribución de la música derivada de la digitalización ha introducido cambios fácticos, no legales, en el negocio, y el desafío de hoy es encontrar modelos de negocios que, respetando la legalidad, sean suficientemente atractivos para el público y hagan que la gente esté dispuesta a pagar y que toda la cadena de creación encuentre una retribución por sus obras y aportes creativos".
En esa línea, Pablo dijo que tiene que ser un modelo que revalorice el contenido y no permita, como ocurre ahora, que otros jugadores se apropien de la ganancia, como los proveedores de acceso a Internet.
Sea cual fuere ese esquema, "el desafío de la música y de cualquier productor de contenidos es encontrar un modelo de negocios que permita que la creación sea retribuida adecuadamente para que pueda volver a generarse; si los creadores no encuentran un modo de ser compensados por su creación, la creación sufre", agregó.
Gabriel, por su parte, describió cuatro derechos que se desprenden de la protección legal del negocio musical: el de comunicación pública (cuando se difunde música en un ámbito no familiar), el derecho fonomecánico (que pagan las discográficas para la grabación de una obra), el derecho de sincronización (cuando se inserta la obra musical en otra audiovisual o publicitaria) y el derecho de papel (ahora en desuso, que autorizaba la impresión y venta de las partituras).
Durante el evento, los abogados respondieron varias preguntas formuladas por los cerca de 250 estudiantes que integraban la audiencia, las cuales se basaron principalmente en la actividad de sitios que facilitan la descarga de contenidos como Taringa y los indexadores de contenidos de Google, el plagio y el rol de las discográficas.
"Hay que volver a poner sobre la mesa que no es justo para los titulares de contenidos que alguien arme un negocio con la promesa "yo te voy a ayudar a que no pagues por el contenido", como lo podrían estar haciendo algunos servicios de foros o indexadores. Además, esos sitios no lo hacen filantrópicamente sino que perciben ingresos publicitarios porque venden tráfico aplicado a publicidad", opinó Pablo Máspero.
El ciclo sobre Derecho del Entretenimiento continúa el 15 de octubre con "Derecho del fútbol", y el 12 de noviembre con "Derecho de los espectáculos en vivo".
Informes: maaguilar@uade.edu.ar.