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El jueves y viernes de la semana pasada se reunió en Pittsburgh, Pensilvania el Grupo de los 20. Más allá de la discusión sobre si la crisis ya tocó fondo o no, para la Argentina hay dos hechos que debemos resaltar. Primero, se acordó que el G-20 reemplazará de manera definitiva al G-8 compuesto por las grandes potencias que dictaban las grandes líneas para la economía global. Si bien el G8 no se auto-inmola y continuará celebrando sus encuentros anuales, el G 20 quedó consolidado como el foro principal para deliberar sobre cooperación económica internacional en reemplazo definitivo del restringido G8. Esa fue la primera conquista.
Para la Argentina hay un hecho aun más destacable, y es que pudo sortearse la amenaza de una reconfiguración del Grupo que la hubiera expulsado de la selección de elegidos. En efecto, en el camino hacia esta cumbre se flotaba con fuerza la propuesta de reducir el número de miembros a un grupo más selecto compuesto por el G8 más Brasil, China, India, Indonesia, México y Sudáfrica. Dicha reconfiguración era una amenaza inmediata para la permanencia de la Argentina. Éramos sin duda uno de los seis países cuya permanencia estaba amenazada. Ambos hechos habilitan hoy el lugar argentino en la selección y de esta manera sientan tanto derechos como responsabilidades, entre ellos la auditoria del Fondo Monetarios bajo el mentado Articulo IV. Debe notarse que auditoria no es condicionalidad dado que la condicionalidad se aplica solamente a los préstamos, aunque la línea pueda ser borrosa.
La convocatoria al Grupo de los 20 como un comité de administración de la crisis hace un año fue la primera respuesta coordinada a una crisis y también la primera vez que se incluye a países emergentes en la discusión sustantiva de los pasos a tomar. Después de Pittsburgh el Grupo deja de ser un mero comité de crisis. Paralelamente, el G20 debió ampliar su rol como foro de discusión de cuestiones financieras a un nuevo rol que incluyera una agenda más amplia. Este proceso de inclusión de nuevas temáticas demuestra que el G20 es un proceso en evolución abierto a posibles cambios tanto al nivel de las temáticas abordadas como a su composición. Por un lado, la composición actual de 19 miembros más la Unión Europea resulta controversial debido a la representación desproporcionada de algunos miembros, tanto a nivel de bloque regional como a título individual, como es el caso de Gran Bretaña, Alemania, Italia y Francia que de esta manera gozan de doble representación . Al mismo tiempo, el hecho de que ya es habitual incluir a invitados especiales como España y Holanda. Ello pone de manifiesto la posible configuración cambiante. Desde el punto de vista institucional, se han vinculado al Fondo, la OMC, la OIT, la OCDE y la UNCTAD, directa o indirectamente, al tratamiento de los diversos temas propuestos.
En el caso argentino, hasta ahora el comercio actuó como el principal foco de transmisión de la crisis a través de la disminución de la demanda y el crédito. Pero ya se anticipan efectos sobre la inversión. En este sentido, consideramos que es urgente evaluar el impacto de los paquetes de estímulos implementados en varios países. A la vez, será necesario contemplar la asimetría que supone el mantenimiento en el tiempo de dichos paquetes, circunscriptos a empresas de capital nacional, y a las operaciones e inversiones locales. El inmenso apoyo financiero tiene consecuencias directas en la elección de la radicación de la inversión. Además de provocar efectos distorsivos en el comercio, lesionan la competitividad de los países con menos capacidad de subsidiar, dando por tierra todos los esfuerzos realizados en el país para la atracción de inversiones. En este escenario, la Argentina debe aprontares para generar un Mecanismo de Alerta Temprano tanto para evitar el impacto del repliegue de las inversiones y el efecto en cascada a nivel sectorial. Por ejemplo, el sector lácteo se encuentra ya inmerso en una guerra de subsidios, asimismo los sectores automotriz y siderúrgico. Pronto tendremos una escalada en el sector de neumáticos dada la reciente decisión estadounidense de imponer un arancel del 35% a la importación de neumáticos chinos, bajo el argumento de ‘corregir una perturbación del mercado’, El nuevo arancel comenzó a regir el día inmediato después de la Cumbre. A partir del 26 de septiembre la sobretasa del 35% se agrega al 4% existente. No tardarán las reacciones en cadena en tanto y en cuanto otros países deberán reaccionar frente a la colocación de saldos.
Finalmente, a nivel internacional también tenemos tarea. Debemos articular agendas e intereses con España, como se viene haciendo y también con otros países en similar riesgo de correr como outsiders, como son Australia, Arabia Saudita, Corea, Indonesia, Sudáfrica y Turquía. De este grupo solamente Argentina y Arabia Saudita no son ni miembros del G5 ni miembros de la OCDE.