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Después de una década de crecimiento sin precedentes, la industria de los yates de superlujo demostró que no es inmune a la recesión. Los pedidos de fabricación desaparecieron y los proyectos fueron suspendidos.
La crisis se sintió más en el sector de los barcos a motor, que se estima representa el 85% de la industria. Los precios de la intermediación se redujeron 50%, lo que presagia el fin del negocio de la inversión en cruceros.
Los clientes rusos fueron los que impulsaron el mercado en los últimos años, pero cuando algunos perdieron sus fortunas, la navegación fue la primera actividad suspendida.
Una alianza de compañías que había construido en Italia una serie de tres yates a motor de 200 pies y que los había vendido casi inmediatamente después de haberlos terminado –y a un precio que les dejó un margen de ganancia de 100%–, trató de hacer lo mismo con una constructora alemana, pero debido a la crisis global tuvo que abandonar el proyecto y perdió varios millones de dólares. Con esos yates, que cuestan entre 30 y 80 millones de euros (entre u$s 44 y 118 millones), las consecuencias pueden ser muy perjudiciales.
“Volvió la realidad en los precios”, dijo un broker, que admitió que no es mal momento para comprar yates a precios bajos. Pero hay muchas razones para no adquirir un barco en el actual escenario económico, incluyendo la necesidad de no mostrarse haciendo gastos superfluos.
Se esta suspendiendo la fabricación de embarcaciones nuevas, ya sean a motor o veleros, pero algunos potenciales propietarios están esperando a que las condiciones sean moralmente aceptables, antes de poner el dinero.
Pero fueron pocas las grandes constructoras de yates de superlujo que han desaparecido como resultado director de la actual recesión.
Del puñado que han bajado las persianas, el reconocido astillero holandés Jorgert quebró este año después de una historia de gestión indiferente, y esta crisis terminó por derrumbarlo.
El negocio de los astilleros de yates de lujo tarda en recuperarse. Construir una embarcación puede llevar entre dos y siete años y con la ola de pedidos recibidos hace dos o tres años, todavía siguen trabajando porque están recién terminando cruceros encargados hace años.